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Mine 2016: Debilitados… pero no vencidos

El año 2015 fue para el sector minero, sin duda, unos de lo más difíciles de los últimos 15-20 años. Un año en que la pérdida de valor fue casi el equivalente a todas las ganancias obtenidas durante el súper ciclo de los commodities. La baja de los precios de los commodities, cercana a 25%, además de las caídas registradas en 2013 y 2014, obligó a las compañías mineras a redoblar sus esfuerzos de productividad y control de costos, resultando esto último en una disminución cercana a 17% en los costos operacionales, lo que no deja de ser un logro impresionante, teniendo en cuenta los aumentos de producción obtenidos durante el mismo periodo. Así y todo, el escenario actual ha llevado a algunos (incluyendo grandes, medianas y pequeñas empresas) a enfrentar la lucha por la sobrevivencia a través de la venta de activos para generar efectivo, como también el diferimiento e incluso cancelación de proyectos.

La publicación Mine 2016, de la consultora internacional Price Waterhouse Consulting (PwC), en su 13a edición, analiza tanto los resultados financieros de las cuarenta mayores empresas mineras, por capitalización bursátil, a nivel mundial (las Top 40) como las tendencias globales de la industria.

Si bien los mensajes que hemos entregado en años recientes han girado en torno a la disciplina, control y optimización necesarios para enfrentar un ciclo con precios de commodities menores, mayores exigencias, incertidumbre y volatilidad, este informe revela por primera vez una pérdida neta colectiva de las Top 40, que asciende a US$ 27 mil millones, acompañado con a una disminución de 37% del valor de capitalización bursátil y un fuerte incremento en los niveles de endeudamiento.

Hemos observado una fuga importante y presiones provenientes de grupos de accionistas motivados por un enfoque de corto plazo, una suerte de “mentalidad al contado” enfocada en especular con la fluctuación de precios de los commodities y las ganancias a corto plazo, lo cual no siempre calza con el horizonte de inversión a largo plazo que se necesita en la minería. Esto ha afectado de manera visible la disponibilidad de capital para inversión, restringiendo a su vez, el acceso expedito a opciones viables de crecimiento.

Mine 2016, también aborda el castigo que los inversionistas han ejercido sobre las Top 40 en pago por las pobres inversiones y malas decisiones de administración del capital y, en algunos sectores, lisa y llanamente por despilfarrar los beneficios obtenidos durante los años altos del superciclo.

La falta de liquidez y acceso a nuevo financiamiento han significado que la gestión de la deuda ha pasado a ser una prioridad para la mayoría de las empresas mineras. Aunque algunas lograron recortar una pequeña parte de su deuda total durante el año 2015, los indicadores de liquidez en el sector han empezado a disparar alarmas. El apalancamiento se encuentra en su punto más alto, generando mayor preocupación en la capacidad del sector para enfrentar pagos de intereses y capital, por lo cual, no es de extrañar que las agencias de calificación hayan respondido con peores puntuaciones de riesgo, de forma generalizada.

China ya no es el héroe de la industria

Mientras que China sigue siendo fundamental para el éxito de la industria y en 2015 representó cerca del 40% de la demanda global de cobre y 70% de la de hierro, ya no puede ser invocada como factor gravitante para impulsar un nuevo súper ciclo.

El recientemente anunciado, Nuevo Plan Económico de China destaca la aspiración del país de pasar de ser una economía basada en el sector de manufactura a ser una economía basada en los servicios. Lo anterior implicará que la robusta demanda china por commodities, que ya venía siendo casi una constante para la industria durante la última década, no se reanudará con la misma intensidad. A pesar de este cambio, el número de empresas mineras chinas ubicadas en el Top 40 aumentó de nueve a doce; y hoy, China se encuentra entre los mayores productores de cobre y carbón.

Pronósticos recientes apuntan a que la tasa de crecimiento del Producto Interno Bruto de China se mantendrá en niveles cercanos al 6% hasta el año 2020. Esto representa una disminución significativa, al compararla con números observados en décadas recientes.

Sin embarg

o, tal como vemos en el gráfico adjunto, al analizar el comportamiento del PIB chino a precios constantes, el país claramente continúa en el camino del crecimiento y seguirá siendo un actor preponderante dentro de la industria minera.

Hay un selecto grupo de regiones en el mundo que lidera los rankings de potencial de crecimiento, como el bloque de países que componen la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN – Association of Southeast Asian Nations) y el subcontinente indio. Estos serán los actores que, de seguro contribuirán al futuro crecimiento de la minería, pero todos coinciden en que no hay una nueva China en el horizonte.

Pero, la demanda china no es el único factor rupturista, por el lado de la oferta hemos observado un diferimiento y cancelación de proyectos que hasta hace poco tiempo figuraban como seguros en los pronósticos de muchos. Chile no ha estado exento de ello y recientemente se publicó que la cartera de nuevos proyectos mineros en Chile para los próximos 10 años ha bajado desde USD 49 mil millones y USD 28 mil millones, sin tomar en cuenta los atrasos e interrupciones relacionados con huelgas, conflictos sociales y exigencias ambientales.

 

Disciplina de capital y nivel

es de deterioro

Con US$ 53 mil millones de dólares de deterioros o castigos registrados en el año 2015 (encima de los US$ 27 mil millones el año anterior), las mineras han perdido colectivamente el equivalente al 32% de su inversión de capital del último quinquenio y un asombroso 77% en el año 2015.

Durante la parte alta del superciclo, en un esfuerzo transversal por incrementar los niveles de producción, las compañías mineras implementaron estrategias de expansión que incluyeron agresivos programas de inversión, con niveles de gasto sin un adecuado control y un espiral de fusiones y adquisiciones a precios exorbitantes.

Estas estrategias, claramente no contemplaban, en muchos casos, un enfoque disciplinado de asignación de fondos ni mucho menos de evaluación cauta de proyectos, lo que dejó expuestas a muchas compañías, cuando los precios inevitablemente cayeron desde aquellos gloriosos máximos históricos.

Glencore, Val

e, Freeport McMoRan y AngloAmerican están dentro de las más afectadas, alcanzando entre ellas una cifra cercana a los US$ 36 mil millones en deterioros, lo que representa un 68% del total registrado por las Top40. Lo anterior no pretende ser una crítica apuntada a las empresas mineras, sino que simplemente un recordatorio acerca de lo difícil que es operar en un negocio cíclico, con una fuerte dependencia en un solo cliente (China) y, por lo tanto, la importancia de contar con un modelo de negocio disciplinado, robusto y resiliente.

Los inversionistas no se han sorprendido con el declive sostenido en las inversiones de capital, de hecho, han exigido que ésa sea la tónica. El alcance de estas pérdidas de valor no ha pasado desapercibido, todo lo contrario, no ha hecho más que contribuir a lo alicaído del sector y al sentimiento más bien negativo que tienen los inversionistas en la actualidad.

Los niveles de capitalización bursátil están por debajo de los vistos durante la Crisis Financiera

La capitalización en bolsa de las Top 40 fue de US$ 494 mil millones a fines de 2015, un 37% menos que el año anterior y el nivel más bajo registrado desde 2004. Toda la plusvalía generada durante el Súperciclo, a falta de un mejor término, se esfumó. Este colapso fue aún más doloroso para las mineras, ya que esta destrucción de valor fue percibida por muchos actores como autoinferida, al contrario de la crisis financiera de 2008, donde la dinámica errática de los mercados impulsó la baja de múltiples sectores.


Sólo nueve de estas compañías han visto incrementado su valor y, de ellas, cuatro son productores de oro, lo que sólo viene a confirmar el mejor desempeño de este metal frente al resto de los commodities.

Además del impacto de los castigos significativos registrados en los últimos años, la alta volatilidad de los precios ha contribuido en gran medida al clima de incertidumbre que vive hoy la industria.

Sólo en 2015 el índice de precios de los commodities experimentó una caída de 25%, entre ellos, el níquel fue el más afectado con un declive de 41%. Muy cerca viene el hierro, con una caída de 40%. Cobre y carbón experimentaron una baja cercana al 24% y el oro “sólo” cayó un 14%.

Los precios han recuperado algo de terreno, muy poco en 2016, pero la volatilidad permanece y este invitado de piedra no da señales de querer retirarse.

Otra brecha que está lejos de cerrarse es la que separa a la industria del mercado en general. Ya en 2014 nuestro análisis mostraba una brecha incipiente entre el HSBC Mining Index y los otros mercados. La tendencia continuó en 2015; mientras que el FTSE cayó un 4% y el Dow Jones subió un 1%, el HSBC Mining Index cayó un sorprendente 42%. Este nivel de disparidad ilustra el sentimiento con el que se mira a la industria.

Los mercados comentan que, 2015 representó la parte más baja del ciclo minero actual, pero este tímido optimismo no mitiga en absoluto los mensajes fuertes y claros que acompañarán a las Top 40 en el futuro inmediato: la recuperación en los precios de los commodities podría demorar hasta el 2019 y será muy gradual, por lo cual el foco debiera permanecer centrado en una férrea disciplina en costos y productividad para lograr mantener volúmenes, blindando a los activos más importantes y evaluar generar caja a través de los proyectos “no core”. Lo anterior implicaría, sin duda, el compromiso y aporte de todos los grupos de intereses. Las expectativas de cada grupo de interés tendrán que estar apropiadamente alineadas con la dura realidad actual. Hemos evidenciado una buena primera reacción por parte de las empresas mineras en Chile, pero aún mucho camino para recorrer, si se pretende recuperar el liderazgo en la industria y volver a encantar a los inversionistas. La industria minera puede estar debilitada, pero está lejos de ser vencida.

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