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Capstone Copper ingresa a evaluación ambiental proyecto clave para extender la vida útil de Mantos Blancos hasta 2041
- La iniciativa, ingresada al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental, contempla una inversión aproximada de US$500 millones, el aumento de la capacidad de procesamiento de sulfuros, nuevas obras asociadas al manejo de relaves y la continuidad operacional de una faena histórica de la Región de Antofagasta.
Capstone Copper dio un paso decisivo para proyectar el futuro de Mantos Blancos, una de las operaciones cupríferas más emblemáticas del norte de Chile. La compañía ingresó a evaluación ambiental el proyecto denominado “Mejoras y aumento de capacidad para la continuidad operacional de la faena minera de cobre Mantos Blancos”, iniciativa que busca asegurar la continuidad de la operación hasta 2041 y habilitar una nueva etapa de crecimiento productivo en la Región de Antofagasta.
La presentación del Estudio de Impacto Ambiental marca el inicio de un proceso regulatorio clave para la compañía, que considera tanto inversiones de expansión como desembolsos destinados a sostener y modernizar la operación. Según la información difundida por la empresa y antecedentes públicos del proyecto, la inversión de capital se estima en torno a los US$500 millones, con foco en el crecimiento de la producción, mejoras operacionales, continuidad minera y fortalecimiento de la gestión ambiental.
UNA OPERACIÓN HISTÓRICA EN ANTOFAGASTA

Mantos Blancos es una mina de cobre y plata a cielo abierto ubicada aproximadamente a 45 kilómetros de la ciudad de Antofagasta, en una posición estratégica cercana a las instalaciones portuarias de Antofagasta y Mejillones. En operación desde 1960, la faena forma parte de la historia minera regional y se ha consolidado como un activo relevante dentro del portafolio de Capstone Copper en Chile.
A diferencia de otras operaciones de gran escala, Mantos Blancos no cuenta con campamento minero permanente, ya que una parte mayoritaria de su dotación reside en la ciudad de Antofagasta y en la propia región. La compañía ha destacado que el 92% de sus trabajadores vive en la Región de Antofagasta, elemento que refuerza el vínculo territorial de la faena con su entorno laboral, comunitario y productivo.
DE LA EXPANSIÓN DE 2021 A UNA NUEVA FASE DE CRECIMIENTO

El nuevo proyecto se inserta en una trayectoria reciente de expansión de la operación. A fines de 2021, Mantos Blancos completó el Proyecto de Desarrollo para la Desobstrucción de la Concentradora, conocido como MBCDP o Expansión Mantos Blancos, que permitió ampliar la capacidad de tratamiento de minerales sulfurados desde 4,2 millones de toneladas anuales hasta 7,3 millones de toneladas anuales, equivalentes a unas 20.000 toneladas por día.
Tras ajustes operacionales y obras complementarias realizadas en 2024, la planta de sulfuros alcanzó su capacidad de diseño sostenida. Sin embargo, el agotamiento progresivo de reservas de óxidos y la necesidad de sostener la producción en el largo plazo llevaron a la empresa a preparar una nueva etapa de desarrollo, orientada a robustecer el procesamiento de sulfuros, incorporar obras asociadas al manejo de relaves y mantener la continuidad de procesos hidrometalúrgicos.
QUÉ CONTEMPLA EL PROYECTO PRESENTADO A EVALUACIÓN

La iniciativa considera aumentar la capacidad de procesamiento de minerales sulfurados de la planta concentradora desde el nivel actual de 7,3 millones de toneladas anuales hacia una tasa cercana a 9,85 millones de toneladas anuales entre 2031 y 2041. En términos diarios, la empresa ha señalado que la Fase II contempla llevar la capacidad de la concentradora a al menos 27.000 toneladas de mineral por día, frente a las 20.000 toneladas diarias actuales.
El proyecto incluye nuevas fases de explotación en el rajo Santa Bárbara, modificaciones e implementación de obras para la depositación y transporte de relaves, nuevos equipos para filtración de concentrado, espesamiento y filtrado de relaves, además de mejoras en operaciones de proceso ya existentes. También contempla mantener la capacidad de procesamiento de minerales oxidados en la planta SX/EW e incorporar una nueva etapa de lixiviación.
Uno de los componentes centrales es la infraestructura de relaves. La compañía ha informado que el proyecto considera la construcción y operación de una nueva instalación de almacenamiento de relaves en la mina más allá de 2030, junto con medidas para fortalecer la gestión ambiental de las condiciones base existentes de la operación.
EMPLEO, PROVEEDORES Y CONTINUIDAD REGIONAL
Además del impacto productivo, Capstone Copper ha subrayado el efecto regional de la iniciativa. Durante la etapa de construcción se proyecta la generación de aproximadamente 900 puestos de trabajo, mientras que en la fase de operación se espera sostener más de 3.000 empleos directos e indirectos, incluyendo actividades asociadas a contratistas, proveedores y servicios locales.
El gerente general de Mantos Blancos, Jaime Rivera, ha señalado que la iniciativa representa un paso clave para proyectar el futuro de la operación y dar continuidad a una faena que ha sido parte del desarrollo de Antofagasta durante 65 años. La empresa ha vinculado el proyecto con la posibilidad de seguir aportando al empleo local, al desarrollo de proveedores y a las comunidades de la zona.
DIMENSIÓN AMBIENTAL Y PARTICIPACIÓN CIUDADANA
El ingreso mediante Estudio de Impacto Ambiental implica una evaluación más amplia de los potenciales efectos del proyecto y de las medidas propuestas para abordarlos. Entre los focos ambientales informados se encuentran la calidad del aire, la hidrogeología, el manejo de relaves y la gestión de condiciones asociadas a la operación histórica de la faena.
De acuerdo con antecedentes difundidos públicamente, el proyecto incorpora acciones para el control de emisiones de polvo y medidas de mejoramiento territorial, entre ellas iniciativas en la localidad de Baquedano, como pavimentación de calles y desarrollo participativo de áreas verdes. Estos componentes deberán ser revisados en el marco del proceso de evaluación ambiental, junto con las observaciones que puedan presentar autoridades, organismos técnicos y ciudadanía.
PRÓXIMOS HITOS
La compañía espera que la presentación del permiso ambiental sea seguida por la publicación de un estudio de prefactibilidad durante el tercer trimestre de 2026, documento que debería entregar mayores precisiones técnicas, económicas y operacionales sobre la Fase II. Una vez obtenidas las aprobaciones ambientales y permisos sectoriales, Capstone estima un período aproximado de un año de construcción.
Si el cronograma avanza conforme a lo previsto, la producción ampliada podría comenzar entre 2030 y 2031. Para la empresa, el proyecto es una pieza central en su estrategia de crecimiento en cobre en las Américas; para Antofagasta, representa una nueva discusión sobre cómo compatibilizar continuidad minera, empleo, inversión, infraestructura crítica y exigencias ambientales en una operación profundamente integrada al territorio.
Más información está disponible en www.capstonecopper.com




