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Tres décadas explorando Atacama: el modelo de largo plazo detrás de Flor de Oro Azul

  • El proyecto desarrollado por SCM Estefanía ha consolidado más de 30 años de exploración continua en la Región de Atacama mediante financiamiento propio, una estructura de propiedad familiar y una estrategia centrada en la generación de conocimiento geológico.
Flor de Oro Azul, Atacama

Mientras gran parte de la industria minera enfrenta ciclos marcados por la volatilidad de los mercados y la búsqueda de retornos de corto plazo, Flor de Oro Azul ha seguido una ruta diferente. El proyecto, impulsado por SCM Estefanía en la Región de Atacama, ha construido su desarrollo sobre una visión de largo plazo que combina continuidad empresarial, exploración sostenida y una profunda comprensión del territorio.

Desde 1990, la compañía ha mantenido presencia permanente en la zona, desarrollando campañas de exploración y consolidando información geológica que hoy constituye uno de los principales activos del proyecto. La permanencia durante más de tres décadas ha permitido avanzar con una estrategia gradual, priorizando el conocimiento del sistema mineral antes que el crecimiento acelerado.

«Los proyectos mineros requieren tiempo, conocimiento y consistencia. La exploración no responde a los mismos ritmos que otras industrias y muchas veces los resultados dependen de procesos que se desarrollan durante años», explica Sofía Riff Sfeir, CEO de SCM Estefanía.

Sofía Riff Sfeir, CEO de SCM Estefanía.

Uno de los elementos que ha caracterizado la evolución de Flor de Oro Azul ha sido su estructura de propiedad familiar. Este modelo ha favorecido la continuidad en la toma de decisiones estratégicas y ha permitido sostener un trabajo exploratorio basado en una planificación de largo plazo, independiente de las fluctuaciones propias del mercado.

Durante su etapa de desarrollo, el proyecto ha sido financiado principalmente con recursos propios, una decisión que ha permitido avanzar en exploración y validación técnica sin depender exclusivamente de fuentes externas de capital. Este enfoque ha contribuido a mantener el control sobre la estrategia del proyecto y a consolidar una base de información geológica robusta para futuras etapas de desarrollo.

Flor de Oro Azul se emplaza en una zona con potencial para cobre, oro, cobalto y tierras raras, minerales que hoy adquieren una relevancia estratégica debido al avance de la transición energética, la electrificación y el desarrollo de nuevas tecnologías. Sin embargo, desde la compañía sostienen que el verdadero valor de un proyecto de exploración comienza mucho antes de identificar un recurso.

«La exploración minera exige disciplina. Antes de pensar en expansión o financiamiento externo, es fundamental construir información confiable y comprender en profundidad las características del sistema geológico», señala Riff.

La experiencia acumulada en el territorio ha permitido desarrollar un conocimiento detallado de las características geológicas locales, además de construir relaciones de largo plazo con distintos actores vinculados al entorno regional. Esa continuidad constituye un activo estratégico en una actividad donde la generación de información confiable requiere tiempo, experiencia y permanencia.

En un contexto internacional marcado por el creciente interés por los minerales críticos, Flor de Oro Azul representa un ejemplo de cómo un proyecto puede avanzar mediante una estrategia basada en la planificación, el conocimiento técnico y el desarrollo progresivo. Para SCM Estefanía, la construcción de valor no responde únicamente al potencial geológico del yacimiento, sino también a la capacidad de sostener una visión de largo plazo que permita transformar ese potencial en un proyecto competitivo y preparado para los desafíos de la minería del futuro.

 

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