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2021 para la Minería: Incertidumbre, pero con Esperanzas

Sin duda alguna, 2020 fue un año de incertidumbres. Sin dejar de lado las incertezas, 2021 trae consigo esperanzas.

Los meses transcurridos que se iniciaron con el estallido social en octubre de 2019 y la llegada del Covid-19 que nos enclaustró, nos han dejado grandes lecciones. La principal es que somos sobrevivientes en un mundo que se ha transformado en lo político, en lo social y en lo económico.

En minería, obviamente, las medidas aplicadas por las compañías para dar continuidad operacional a la industria marcaron un rumbo caracterizado por la resiliencia, concepto que se hizo habitual entre los analistas sectoriales para describir la fortaleza, la invulnerabilidad y resistencia ante la adversidad demostrada por las empresas y sus trabajadores, para adaptarse a los cambios necesarios para resguardar la salud y la seguridad de todos los equipos en las organizaciones.

La modernización tecnológica del sector, caracterizada por una permanente innovación, facilitó la operación digitalizada, la robotización, el teletrabajo y un increíble incremento de la productividad laboral en pandemia. Según Cochilco, la productividad media laboral minera creció 24,9% sobre la base anual en el tercer trimestre de 2020, cifra levemente inferior al trimestre anterior de 27,5%, pero aún muy por sobre el crecimiento del primer trimestre 6%. Y, si se excluye del análisis a la minería, la productividad media laboral creció un 9,9% en los meses julio-septiembre respecto del mismo periodo del año anterior.

Esto llevó a que la producción de cobre nacional alcanzara los 5,8 millones de toneladas en 2020, lo que implica un aumento de 0,6% frente al 2019. Este resultado demuestra de manera categórica el enorme pilar que representa la minería para la economía del país y su proyección como impulsora de la recuperación nacional.
En relación con el impacto de la pandemia en la cartera de proyectos mineros al año 2029, que suma US$ 74.047 millones, un total de 23 iniciativas avaluadas en US$ 43.920 millones, ha postergado su puesta en marcha entre uno y dos años, situación normal en el contexto de la crisis sanitaria, que se prolongará a lo menos hasta septiembre de 2021. Así lo estiman expertos, pensando en el largo camino de la vacunación y sus efectos en la contención del virus COV-2, el que lamentablemente, sigue mutando.

El 2020, tal vez quede marcado en nuestras vidas como “el año en que vivimos en peligro”. Pero 2021 trae consigo certezas y esperanzas. Certezas, porque hemos aprendido que lo mejor está en nosotros mismos, que somos capaces de pararnos una vez más ante la adversidad para seguir adelante; y que la esperanza en un mundo más sabio, más unido, con menos egoísmos, nos debe motivar para participar con altura de miras en un año de elecciones de autoridades políticas y para el diseño de una nueva Constitución. La nueva Carta Magna debe incorporar a la Minería, como el gran motor, el gran aliado en el progreso y en el crecimiento del país, reconociendo sus logros, respetando la propiedad privada y los acuerdos internacionales, para que la inversión fluya sin obstáculos.

Como dice un analista sectorial, “Lo que distingue y diferencia a los países no son los recursos naturales en sí, sino que la INSTITUCIONALIDAD que se dan para hacer uso eficiente de los recursos de que disponen. Poseer recursos mineros es una condición necesaria, pero no suficiente para desarrollar la minería. Se requiere un conjunto de factores y condiciones, que cuesta mucho alcanzar y muy poco perder”.

Por esto, el gran desafío de Chile es recuperarse, crear nuevos empleos y reactivar su dinamismo. ¡Podemos lograrlo!

Silvia Riquelme
Directora
www.guiaminera.cl

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