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Estimaciones de Cochilco sobre minería submarina son tremendamente conservadoras y poco realistas

  • Por Sandor Mulsow, experto en Geoética en Ciencias Marinas; y Gastón Fernández, abogado experto de Derecho Minero.//

Sandor Mulsow, experto en Geoética en Ciencias Marinas; y Gastón Fernández, abogado experto de Derecho Minero

El informe de Cochilco (DEPP 23/2025 RPI 2025 – A-12648) ofrece un análisis detallado del desarrollo de la minería en aguas profundas, enfocándose en su marco regulatorio, los riesgos ambientales, el potencial de producción y el contexto geopolítico. Cabe resaltar que, el informe no especifica que la minería submarina se llevará a cabo en aguas internacionales, fuera de las jurisdicciones nacionales.

En este contexto, es importante mencionar que el Presidente Trump (USA) está impulsando la expedición de permisos a través de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) a The Metals Company (TMC) y American Metal, ambas empresas involucradas en un litigio por falta a la ética empresarial (B.C. Lawsuit accuses deep-sea miner of unlawful intimidation in $USD23.6billion mineral claim).  Además, el informe omite la referencia al principio de que los recursos naturales, el agua y el fondo marino son patrimonio común de la humanidad, que deben ser preservados para las generaciones futuras.

Respecto de esto, la Autoridad Internacional de los Fondos Marinos (ISA) está elaborando el Código de Explotación, un marco regulatorio crucial para la minería en aguas profundas.  El avance en la redacción del Código se ha visto obstaculizado por complejos debates sobre la protección ambiental, los mecanismos financieros y la distribución equitativa de los beneficios de la explotación de estos recursos. La presión para finalizar el Código aumentó tras la invocación de la “regla de los dos años” por Nauru en 2021 y la emisión de una orden ejecutiva por Estados Unidos en 2025 para impulsar la minería en aguas profundas.

LOS DEPÓSITOS MINERALES PRIMARIOS

Los depósitos minerales primarios en aguas profundas se dividen en tres categorías principales:

  1. Nódulos polimetálicos (PMN): Estos depósitos se encuentran en las llanuras abisales, como la Zona Clarion-Clipperton (CCZ).  Los PMN son ricos en níquel, cobalto, cobre y manganeso, y son el objetivo de explotación más avanzado en la minería en aguas profundas.
  2. Costras de ferromanganeso ricas en cobalto (CFC): Estas costras, presentes en montes submarinos, se caracterizan por su alta concentración de cobalto y un notable contenido de Ytrio.
  3. Sulfuros masivos del fondo marino (SMS), formados en respiraderos hidrotermales, contienen metales valiosos como cobre, zinc, oro y plata.  Localizar estos masivos polimetálicos es complejo, ya que su formación depende de las corrientes oceánicas que han prevalecido durante millones de años, sin contaminación humana.

Un desafío importante es el alto riesgo de causar daños ambientales severos y potencialmente irreversibles.  Entre las principales preocupaciones de los científicos se encuentran: la pérdida de biodiversidad, la generación de columnas de sedimentos, la contaminación acústica y lumínica, y la destrucción de hábitats.

A la fecha, al menos 37 países, incluyendo Chile, han solicitado una pausa o moratoria preventiva.  La remoción de 10 a 20 cm de los sedimentos donde se encuentran los nódulos polimetálicos altera sedimentos geológicos con una antigüedad de entre 10,000 y 20,000 años, liberando el carbono secuestrado, de regreso a las aguas oceánicas.

Recientemente, se descubrió que microorganismos proveen constantemente carbohidratos a las comunidades abisales, resolviendo la incógnita sobre su sustento, de que estos no provenían únicamente de la superficie.  La destrucción de este frágil ecosistema liberaría dióxido de carbono (CO2) “viejo” previamente secuestrado en los fondos oceánicos y eliminaría una fuente importante de alimento para los organismos que son habitantes exclusivos de los fondos oceánicos.

Cochilco prevé, de manera “realista”, que las primeras operaciones comerciales de minería submarina no comenzarán antes del periodo 2032-2036.  El informe reciente de Cochilco añade además que, incluso, con la participación de seis operadores, la contribución de la minería submarina al suministro mundial de cobre se mantendría limitada en los próximos 15 a 20 años.  Se estima que alcanzaría un máximo de 373 kilotoneladas por año, lo que representa aproximadamente el 1,2% de la producción terrestre proyectada de cobre refinado para la década de 2040.

EN LA CCZ LAS LEYES DE COBRE SUPERAN EL 4% EN PROMEDIO 

Estas estimaciones se basan en un promedio de ley de cobre del 1,1%. TMC -Nauru se encuentra dentro de ese rango, con leyes de cobre de aproximadamente el 1%. Sin embargo, al este de TMC, en la Zona Clarion-Clipperton (CCZ), las leyes de cobre superan el 4% en promedio.  Esto implica que, aplicando la regla de tres, la extracción de cobre por parte de Alemania, por ejemplo, equivaldría a cuatro veces 373 kilotoneladas por año, es decir, 1,492 kilotoneladas por año. Este volumen representa una cantidad significativa en el mercado internacional.

No queda claro en el reporte de Cochilco si se trata de un sitio minero por contratistas. Cada sitio minable es de 75,000 kilómetros cuadrados, y una mina para ser rentable en los fondos oceánicos debe ser no menor a 3,000 kilómetros cuadrados (20 veces el área de Chuquicamata).  Por lo tanto, se deduce que un solo contratista puede ejecutar al menos 10 minas por licencia.  Esto sugiere que las estimaciones de Cochilco son tremendamente conservadoras y poco realistas.

Además, es crucial señalar que la metalurgia de nódulos de manganeso ofrece una ventaja en términos de menor Capex/Opex en comparación con los costos de producción de Chile, que se basan principalmente en minerales de sulfuro.  El procesamiento de minerales de cobre oxidados, como los nódulos de manganeso, a través de hidrometalurgia (lixiviación en pilas/SX-EW) generalmente implica menores costos de capital y operativos que el procesamiento de minerales de sulfuro (pirometalurgia mediante flotación/fundición). Esta característica hace que los depósitos de óxidos sean atractivos, incluso para minerales de menor ley.

EL INTERÉS GEOPOLÍTICO

Cochilco, como muchos otros, destaca el considerable interés de grandes potencias como China y Estados Unidos en asegurar el suministro de minerales críticos para la transición energética. Sin embargo, existe una división notable dentro de la Autoridad Internacional de Fondos Marinos (ISA) entre las naciones que apoyan el desarrollo y aquellas que abogan por una pausa preventiva.

Este argumento se repite seguido: “los minerales estratégicos de los fondos oceánicos son indispensables para la transición energética”.  Si bien un vehículo eléctrico necesita entre 60 y 83 kg de cobre, un avión (como el F-35, Su-57 o JA-20) usa entre 500 y 800 kg por unidad.  Además, cada avión requiere entre 300 y 450 kg de tierras raras.  TMC ha declarado públicamente que la minería oceánica es una demanda de seguridad nacional para Estados Unidos, no para la transición energética de automóviles y otros vehículos.  Esta narrativa, usada por Cochilco, carece de la visión estratégica que se espera de una institución reguladora de Chile.

DESAFÍOS TECNOLÓGICOS Y ECONÓMICOS

Cochilco señala que la industria enfrenta obstáculos tecnológicos y financieros considerables. Los equipos aún están en gran medida en fase de desarrollo, y los proyectos deben lograr la competitividad en costos con la minería terrestre, al tiempo que minimizan el impacto ambiental. Sin embargo, esta afirmación, basada en conversaciones informales, carece de sustento. La tecnología para la extracción exitosa de nódulos de manganeso ya está disponible. Por ejemplo, TMC recolectó 3,000 toneladas de nódulos hace algunos años, sin que el impacto ambiental haya sido apropiadamente evaluado, pero las huellas de la extracción son visibles claramente.

El 31 de enero de 2026, Deutsche Welle informó que más de 20 instituciones internacionales abogan elocuentemente por no financiar la minería submarina en la ZONA. Sin embargo, Deutsche Welle descubrió que más de 684 millones de USD han sido invertidos en minería submarina, destacando a UBS AG (Suiza), The Goldman Sachs Group (EE.UU.), Credit Agricole Group (Francia), Deutschebank AG (Alemania), BNP Paribas (Francia) y Credit Suisse Group AG como inversores importantes. Además, Deutsche Welle encontró que fondos de países que se oponen a la minería submarina se han desviado a esta incipiente industria, lo que plantea preocupaciones éticas.

DAÑO IRREVERSIBLE

Cochilco ha omitido información fundamental y necesaria para proporcionar un monitoreo preciso de la minería submarina.

Según el reporte de Cochilco, la minería submarina no tendría un impacto significativo en la oferta ni en los precios mundiales del cobre a corto y mediano plazo, es decir, en los próximos 15 a 20 años. Sin embargo, esta afirmación es engañosa.

Cochilco, de manera políticamente subestimada, ignora los avances realizados por TMC, Japón, Corea del Sur y China en sus esfuerzos unilaterales para la extracción de nódulos de manganeso. Además, no explora los movimientos políticos y financieros de la industria y los prestamistas, como se menciona en el artículo de DW.

Cochilco reconoce el desafío de los posibles daños ambientales irreversibles en ecosistemas de aguas profundas, que son poco conocidos. Si bien utilizan el término “potencial”, la evidencia científica sugiere que el daño será irreversible.

Diecinueve experimentos de disturbios físicos sin precedentes en escala, mucho menores que los que causaría la minería submarina, han demostrado que no hay recuperación, incluso, después de 30 años (DÍSCOL et al.).

La narrativa de que la minería submarina en aguas internacionales no afectará a las poblaciones territoriales de primeras naciones ni tendrá ningún impacto en la sociedad es inexacta. Los ecosistemas de los fondos oceánicos son patrimonio común de la humanidad, un recurso no renovable que debe protegerse para las futuras generaciones.

Coincido con Cochilco en que la minería submarina podría convertirse en una fuente de minerales críticos. Sin embargo, su desarrollo depende de la implementación de regulaciones ambientales sólidas, avances tecnológicos significativos, precios favorables de los metales y la resolución de la actual división geopolítica en torno al enfoque precautorio. Sin embargo, no estoy de acuerdo con la temporalidad.

En el actual ambiente internacional disruptivo, exacerbado por las políticas de Trump, la minería submarina es más realista a corto y mediano plazo, lo que podría llevar a una realidad industrial desastrosa.

Cabe destacar que, el informe omite mencionar a Arvid Pardo y el concepto de patrimonio común de la humanidad (PCH), lo que indica una fuerte inclinación hacia la apertura de la minería submarina. Esta postura contrasta con la posición de Chile sobre la minería submarina en aguas internacionales.

El informe no hace referencia a la Autoridad para los Fondos Marinos (AREA), las aguas internacionales ni a la protección del PCH para las futuras generaciones. En cambio, parece reflejar una estrategia conciliadora hacia el cluster minero de Chile, en lugar de una advertencia para que se forme un Comité del cluster, compuesto por expertos apropiados, para elaborar y proponer una postura civilizada y socialmente responsable con respecto a la intervención del PCH para las futuras generaciones.

Esta fue precisamente la razón por la cual Arvid Pardo inició el proceso que culminó con la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (UNCLOS) en 1994, que Chile firmó tres años después, entrando en vigor el 24 de septiembre de 1997.

SOBRE LOS AUTORES:

1) Sandor Mulsow tiene más de 20 años de experiencia internacional en Ciencias Marinas como experto de las Naciones Unidas en el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA-ONU), Miembro del Grupo de Expertos sobre los Aspectos Científicos de la Protección Marina (GESAMP-ONU), Director Científico de la Autoridad Internacional de los Fondos Marinos (ISA-ONU), Miembro del Comité Científico de Investigaciones Oceánicas y del Foro Económico Mundial.  Ex Académico de la Universidad Austral. El mismo se define como geólogo marino dedicado a proteger los océanos para las generaciones futuras.

2) Gastón Fernández Montero, abogado, historiador, académico y fue integrante de la Comisión que redacta el Reglamento para la explotación de los minerales de los fondos marinos de ISA, la Autoridad Internacional de los Fondos Marinos (en inglés International Seabed Authority).Exfiscal de Enami.

 

 

 

 

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