- Por Gastón Fernández Montero, abogado, historiador y empresario minero. //

Diego Portales, figura clave en la consolidación del Estado chileno, concebía la política exterior como un instrumento para asegurar la supremacía nacional en el Pacífico Sur. Su célebre correspondencia con Blanco Encalada en 1836 revela una visión estratégica: Chile debía dominar para siempre en el Pacífico, evitando que Perú o Bolivia alcanzaran una posición que amenazara su estabilidad y prosperidad.
La llamada Doctrina Portales se basaba en tres pilares: la defensa de la soberanía, el control de las rutas marítimas y la construcción de alianzas con potencias extrarregionales, especialmente Gran Bretaña. Bajo esta lógica, cualquier avance peruano en infraestructura portuaria habría sido interpretado como un desafío directo.
El megaproyecto de Chancay
Hoy, el megaproyecto portuario de Chancay en Perú, impulsado con inversión china, busca convertirse en un hub logístico global. Su objetivo es conectar Sudamérica con Asia, ofreciendo una alternativa a los puertos chilenos y reconfigurando las rutas comerciales del Pacífico.
Este desarrollo altera el equilibrio histórico: por primera vez, Perú podría disputar a Chile la supremacía portuaria en el Pacífico Sur. Desde la óptica portaliana, un puerto de esa magnitud en manos de un vecino y con respaldo de una potencia extrarregional sería visto como una amenaza estratégica.
¿Qué pensaría Portales? Probablemente interpretaría este megaproyecto como un reto que exige respuesta inmediata. Su reacción hipotética incluiría:
- Fortalecer y modernizar los puertos chilenos (Valparaíso, San Antonio, Mejillones).
- Reafirmar alianzas con potencias marítimas para contrarrestar la influencia china.
- Impulsar políticas de integración regional que aseguren la primacía chilena en el comercio transpacífico.
En su lógica, permitir que un vecino obtenga ventaja estructural en el Pacífico equivaldría a ceder soberanía y prosperidad futura.
Reflexión contemporánea
El megaproyecto de Chancay no es solo infraestructura: es un movimiento geopolítico que redefine rutas comerciales y equilibrios de poder. Portales, con su visión de supremacía chilena, lo vería como un desafío que obliga a Chile a repensar su estrategia marítima y energética. La historia nos recuerda que la supremacía no se hereda: se construye y se defiende en cada generación.




