DestacadosNotas MinerasNoticias
Trending

AyT apoya a UTFSM en su proyecto de monitoreo de contaminantes que afectan a los glaciares andinos

  • Los equipos instalados ayudan en las mediciones de los óxidos de nitrógeno, compuestos que cumplen un rol clave en la formación de ozono troposférico, un contaminante secundario que impacta la salud humana, la vegetación y el clima.

La Universidad Técnica Federico Santa María (UTFSM) –con el respaldo técnico de AyT- fortaleció su observatorio atmosférico NUNATAK-2 (2.500 msnm, cuenca del Maipo) con la incorporación de nuevos analizadores de óxidos de nitrógeno (NOx), que se suman a los equipos ya operativos de ozono y carbón negro (BC). Esta ampliación permitirá profundizar el estudio de la química atmosférica en la cordillera de los Andes y comprender con mayor precisión cómo se transportan los contaminantes desde zonas urbanas e industriales hacia ecosistemas de alta montaña, los que también se miden con los equipos de CO, BC, NOx, TOPAS (PM10, PM2.5 y PM1.0) y MAAP (BC), instalados en el NNTK-1, ubicado en Portillo (3.000 msnm, cuenca del Aconcagua).

Los óxidos de nitrógeno cumplen un rol clave en la formación de ozono troposférico, un contaminante secundario que impacta la salud humana, la vegetación y el clima. Su monitoreo, junto con el carbono negro, permite analizar los procesos de transformación química de la atmósfera y evaluar sus efectos sobre los glaciares andinos. En particular, la medición de carbono negro resulta estratégica, ya que estas partículas se depositan sobre la superficie de los glaciares, reducen su reflectividad natural y aumentan la cantidad de calor absorbido, acelerando su derretimiento.

“Las mediciones que realizamos en los observatorios NUNATAK han demostrado que contaminantes como el carbono negro y el polvo mineral alteran la reflectancia de la nieve, acelerando el derretimiento de los glaciares y afectando directamente la disponibilidad hídrica en nuestras cuencas de montaña. Fortalecer este monitoreo, con equipos cada vez más precisos, es clave para comprender y anticipar estos impactos”, señala el Dr. Francisco Cereceda, director del Centro de Tecnologías Ambientales (CETAM) y Prof. Titular del Departamento de Química de la Universidad Técnica Federico Santa María.

La iniciativa cuenta con la colaboración activa de AyT, empresa que participa en la entrega, mantención y calibración de los equipos, asegurando la calidad y confiabilidad de los datos científicos obtenidos. “Para nosotros, la sostenibilidad no es sólo un concepto, es una práctica concreta. Aportar con tecnología de alta precisión y acompañar técnicamente a instituciones como la UTFSM es parte de nuestro compromiso con la generación de conocimiento que impacte positivamente en el país”, afirma Carlos Saul, gerente general de AyT.

Desde la empresa, destacan que facilitar equipamiento especializado a investigadores expertos forma parte de su estrategia para impulsar proyectos que aporten evidencia científica robusta en materias ambientales. La información generada por el laboratorio NUNATAK-2 no solo permitirá comprender mejor la dinámica de los contaminantes en la cordillera, sino también aportar antecedentes estratégicos para el diseño de estudios que puedan contribuir al desarrollo de políticas públicas orientadas a proteger los ecosistemas de alta montaña y los recursos hídricos frente al avance del cambio climático.

LA IMPORTANCIA DE LOS GLACIARES COMO PILAR DE RESILIENCIA NATURAL

En un contexto de creciente preocupación por el cambio climático, los glaciares han pasado a ser reconocidos no sólo como parte del paisaje cordillerano, sino como una infraestructura natural clave para la seguridad hídrica. Así lo reflejan instancias como el Día Internacional de los Glaciares, impulsado por la UNESCO, que busca visibilizar el acelerado retroceso de estas masas de hielo y fomentar la cooperación internacional en monitoreo, investigación y gestión del agua. En Chile, esta preocupación también se expresa cada 21 de marzo con el Día Nacional de los Glaciares, una fecha que pone en valor el rol estratégico de estos ecosistemas en un país altamente dependiente del deshielo andino para su abastecimiento hídrico.

Ambas conmemoraciones convergen en un mensaje claro, los glaciares son reservas fundamentales de agua dulce que sostienen el equilibrio ambiental, social y productivo. Chile alberga más de 26 mil glaciares, los que actúan como reguladores hídricos naturales al almacenar nieve en invierno y liberarla en los meses más secos, alimentando ríos esenciales para el consumo humano, la agricultura y la generación de energía. Sin embargo, la prolongada megasequía y el aumento sostenido de las temperaturas, sumado a la contaminación ambiental, han debilitado esta función.

Estudios recientes -como el “Snow Cover Trends in the Chilean Andes Derived from 39 Years of Landsat Data and a Projection for the Year 2050”- elaborado por el Dr. Cereceda en conjunto con investigadores internacionales- advierten un retroceso significativo de la cobertura nival y un ascenso constante de la línea de nieve en cuencas clave como Aconcagua y Maipo, lo que podría traducirse en una disminución relevante del agua disponible en las próximas décadas, reforzando la urgencia de avanzar en políticas de monitoreo permanente, protección y gestión sostenible de estos ecosistemas.

 

Artículos relacionados

Close