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Arcillas iónicas: el recurso estratégico ignorado por la minería chilena
- Por Gastón Fernández Montero, empresario minero y abogado experto en Derecho Minero. //

En Chile, país reconocido mundialmente por su liderazgo en cobre y litio, sorprende constatar la profunda ignorancia que existe en torno a las arcillas iónicas, depósitos que concentran tierras raras críticas para la electromovilidad y las energías limpias. La mayoría de los ingenieros de minas nunca ha oído hablar de ellas, y menos aún de su potencial estratégico.
Las arcillas iónicas, abundantes en el sur de China y recientemente identificadas en la Región del Biobío, permiten extraer elementos como disprosio, terbio y neodimio, indispensables para fabricar imanes permanentes de alta resistencia.
Estos materiales son la columna vertebral de motores eléctricos, turbinas eólicas y tecnologías de defensa. Sin embargo, en Chile, su estudio y difusión siguen siendo marginales.
Hoy, nuevas exploraciones han detectado la presencia de arcillas iónicas en el Desierto de Atacama, lo que abre un horizonte distinto: su explotación podría ser viable para la pequeña minería, integrando a ENAMI en un campo estratégico que diversificaría la matriz productiva nacional. Este hallazgo no solo amplía el mapa de recursos, sino que también ofrece una oportunidad inédita para que la minería de menor escala participe en la transición energética global.
En este contexto, conviene destacar la reciente visita del Presidente de Estados Unidos a China. Tras el diálogo entre ambas potencias, y considerando que China es el principal productor mundial de tierras raras, se acordó que el país asiático atenderá las preocupaciones de Estados Unidos por la escasez en la cadena de suministro de estos minerales y de otros recursos críticos, como itrio, escandio, neodimio e indio. Asimismo, China revisará las inquietudes estadounidenses sobre las prohibiciones o restricciones a la venta de equipos y tecnologías para la producción y el procesamiento de tierras raras.
En otras palabras, la importancia de estos minerales es enorme y nuestro país parece quedar al margen de su explotación y comercialización. Para mí, el desconocimiento tiene raíces claras:
- Formación académica desactualizada, centrada en los metales tradicionales.
- Ausencia de difusión técnica, que mantiene a las tierras raras fuera del debate minero nacional.
- Dependencia de paradigmas clásicos, que asocian la minería chilena únicamente al cobre y al litio.
Mientras tanto, proyectos como el de Aclara Resources, en Penco, han demostrado que es posible desarrollar una minería sustentable de arcillas iónicas, sin explosivos ni relaves, reciclando agua y reactivos. Chile podría posicionarse como un actor relevante en el mercado global de tierras raras, pero carece del capital humano preparado para ello.
La consecuencia es grave: Chile corre el riesgo de perder una oportunidad histórica. En un mundo que avanza hacia la transición energética, ignorar las arcillas iónicas significa renunciar a un recurso que podría diversificar nuestra matriz productiva y fortalecer la pequeña minería con nuevas alternativas.
Es urgente que las universidades actualicen sus programas, que los gremios mineros incorporen este conocimiento y que el Estado impulse políticas de investigación y capacitación. Solo así podremos transformar la ignorancia en oportunidad y situar a Chile en la vanguardia de los recursos estratégicos del siglo XXI.



