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Temporal golpea operaciones de Lundin Mining en Chile: Caserones queda sin energía y enfrenta hasta tres semanas para volver a operar
- La fuerte tormenta invernal que afectó al norte de Chile dejó a la mina Caserones sin suministro eléctrico desde el 18 de julio, tras daños en dos torres de transmisión. La compañía canadiense Lundin Mining estima que la recuperación total de la energía y el reinicio gradual de la faena podrían tardar entre dos y tres semanas, mientras Candelaria ya retomó su capacidad plena.

El temporal que durante los últimos días golpeó con lluvias intensas y nevadas inusuales a la zona norte y centro norte del país volvió a poner a prueba la resiliencia de la minería chilena de alta cordillera. Entre las operaciones más afectadas se encuentra Caserones, una de las principales faenas de cobre de Lundin Mining en Chile, ubicada en la Región de Atacama, donde el frente climático provocó daños directos en infraestructura crítica y obligó a mantener suspendidas las operaciones desde el 18 de julio.
Aunque el fenómeno meteorológico ha sido especialmente severo en distintas zonas del norte, incluyendo sectores de Tarapacá y áreas cordilleranas habitualmente expuestas a eventos extremos, los antecedentes entregados por la empresa sitúan el impacto operacional más relevante en la Región de Atacama, donde se ubican sus minas Caserones y Candelaria. En esa zona, el sistema frontal combinó precipitaciones en cotas bajas con una acumulación excepcional de nieve en altura, afectando caminos, accesos y redes de suministro eléctrico.
DAÑOS ELÉCTRICOS PARALIZAN CASERONES
La situación más compleja se registra en Caserones, operación de cobre y molibdeno emplazada en la alta cordillera. De acuerdo con la actualización entregada por Lundin Mining, la faena permanece sin energía eléctrica desde el 18 de julio. Una vez que las condiciones permitieron realizar evaluaciones en terreno, los equipos técnicos detectaron daños en dos torres de la línea de transmisión que abastece a la operación.
La interrupción del suministro obligó a mantener detenidas las actividades productivas principales, mientras generadores de respaldo sostienen la infraestructura crítica del sitio. Estos equipos permiten resguardar servicios esenciales, sistemas de seguridad y funciones mínimas del campamento, pero no sustituyen la energía necesaria para operar plenamente una faena de esta escala.
La compañía informó que ya movilizó cuadrillas especializadas para reparar las estructuras dañadas. Sin embargo, el trabajo depende de la reapertura progresiva de caminos, de la seguridad en las rutas de acceso y de las condiciones climáticas en altura. Por ello, Lundin Mining proyecta que el restablecimiento total del suministro eléctrico y el reinicio gradual de Caserones tomarán aproximadamente entre dos y tres semanas.
TRABAJADORES RELEVADOS Y ACCESOS EN RECUPERACIÓN
Junto con las reparaciones eléctricas, la empresa ha debido gestionar la continuidad logística de la faena. Según la información disponible, los trabajadores que se encontraban en el sitio fueron relevados de manera segura por nuevos equipos, en paralelo al despeje gradual de las rutas. La reapertura de caminos es clave no solo para permitir el ingreso de personal técnico, sino también para trasladar materiales, repuestos y equipamiento necesario para normalizar la operación.
El episodio expone nuevamente la vulnerabilidad de las operaciones mineras de alta montaña frente a fenómenos meteorológicos extremos. En zonas donde la continuidad productiva depende de caminos cordilleranos, líneas eléctricas expuestas y ventanas de acceso limitadas, la recuperación no se reduce a reparar una estructura dañada: también exige asegurar condiciones de tránsito, proteger al personal y verificar que cada sistema pueda volver a operar sin riesgos.
CANDELARIA: IMPACTO BREVE Y RETORNO A PLENA CAPACIDAD
El contraste dentro del portafolio chileno de Lundin Mining lo marca Candelaria, también ubicada en la Región de Atacama. Allí, las lluvias intensas afectaron brevemente las operaciones mineras, pero la planta concentradora pudo continuar funcionando mediante el procesamiento de mineral previamente acopiado. Posteriormente, las labores de extracción volvieron a plena capacidad, según informó la compañía.
El uso de stockpiles permitió amortiguar el impacto del temporal y mantener continuidad en el procesamiento, una estrategia habitual en operaciones que enfrentan interrupciones por clima, accesos o restricciones de seguridad. A diferencia de Caserones, Candelaria no registró una paralización prolongada asociada a daños eléctricos estructurales.
RIESGO PARA LA PRODUCCIÓN ANUAL
La detención de Caserones abre una interrogante sobre el impacto productivo que tendrá el temporal en los resultados de Lundin Mining en Chile. Analistas citados por Bloomberg estimaron que la interrupción podría traducirse en una pérdida cercana a 10.000 toneladas de cobre, lo que presionaría la guía anual de producción de Caserones, situada entre 130.000 y 140.000 toneladas, salvo que la faena logre recuperar volumen durante el cuarto trimestre.
Hasta ahora, Lundin Mining ha señalado que continuará monitoreando la situación y entregará nuevas actualizaciones conforme avancen las reparaciones y se normalicen las operaciones. En reportes previos, la compañía había indicado que mantenía sin cambios sus previsiones anuales, aunque el plazo de recuperación dependerá de la rapidez con que se restablezca la energía y se asegure el acceso al yacimiento.
UN TEMPORAL QUE TENSIONA A LA MINERÍA DEL NORTE
El caso de Lundin Mining se suma a los efectos más amplios que el sistema frontal ha provocado en la minería del norte y centro norte de Chile. Las lluvias invernales, el aumento de caudales, los deslizamientos y la acumulación de nieve han afectado infraestructura vial, tendidos eléctricos y accesos a faenas, generando interrupciones temporales también en operaciones de otras compañías mineras.
Para la industria, el episodio refuerza una preocupación creciente: la necesidad de adaptar infraestructura, planes de emergencia y estrategias operacionales a eventos climáticos cada vez más intensos o fuera de lo habitual. En faenas como Caserones, ubicadas a gran altitud y dependientes de corredores logísticos complejos, la continuidad operacional exige no solo capacidad técnica, sino también coordinación preventiva, monitoreo permanente y planes robustos de respuesta.
Durante las próximas semanas, la atención estará puesta en tres frentes: la reparación de las torres dañadas, la recuperación completa del suministro eléctrico y el reinicio gradual de Caserones. Solo después de esa etapa será posible medir con mayor precisión el impacto productivo del temporal y la capacidad de Lundin Mining para compensar la pérdida de actividad en lo que resta del año.
Por ahora, el daño más visible está en la infraestructura eléctrica que dejó sin energía a Caserones. Pero el trasfondo es más amplio: la tormenta evidenció cómo un evento climático severo puede interrumpir en cuestión de horas la operación de una mina estratégica y obligar a desplegar una compleja respuesta técnica, logística y humana en uno de los territorios más exigentes para la minería chilena.



