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Codelco siembra cultura minera desde la primera infancia en Chiu-Chiu
- La renovación del apadrinamiento al Jardín Infantil “Los Conejitos Blancos” consolida una alianza que acerca a los niños de Chiu-Chiu al mundo de la minería mediante experiencias educativas, material didáctico y un acompañamiento permanente a su comunidad.
La cultura minera también se aprende jugando. Con esa convicción, Codelco Operaciones Norte renovó por segundo año consecutivo su compromiso de apadrinamiento con el Jardín Infantil “Los Conejitos Blancos” de Chiu-Chiu, fortaleciendo un vínculo que busca acercar desde la primera infancia la principal actividad productiva de la región y los valores asociados a su desarrollo.
La formalización se realizó durante “Jugando a ser Minera y Minero”, tradicional encuentro organizado por la Asociación de Industriales de Antofagasta (AIA) para cerrar el Mes de la Minería. La actividad, desarrollada en el Complejo Polideportivo Alemania de Calama, reunió a más de 2.500 niñas y niños en torno a experiencias vinculadas con minería, ciencia, energía, logística, robótica, astronomía y vida sana.
APRENDER LA MINERÍA DESDE EL JUEGO
En la jornada, Codelco dispuso un espacio de aprendizaje y entregó material didáctico, transformando conceptos propios de la industria en contenidos cercanos para la niñez. Más que mostrar procesos productivos, la propuesta permitió relacionar la minería con la innovación, la tecnología, el trabajo colaborativo y las oportunidades que ofrece el territorio.
Así, la Corporación ha asumido un papel formador de cultura minera: abre espacios para que niñas y niños conozcan qué hace la industria, comprendan su presencia en la vida regional y construyan, desde sus primeros años, una relación informada y cercana con esta actividad.
UNA ALIANZA QUE ACOMPAÑA EL APRENDIZAJE
El apadrinamiento no se limita a una actividad anual. Durante el último año, Codelco Operaciones Norte y el jardín infantil han impulsado distintas acciones y colaboraciones destinadas a apoyar los procesos de aprendizaje y atender necesidades de la comunidad educativa de Chiu-Chiu.
“En nombre de toda la comunidad del jardín Los Conejitos Blancos, estamos muy agradecidos por este apoyo. Por segundo año consecutivo han sido nuestros padrinos y la verdad es que no solo ha sido apoyar en ciertas cosas, sino que una alianza, un compromiso y entregar su amor a través de distintas colaboraciones”, destacó Angélica Chelme, directora del establecimiento.
La educadora subrayó que, para un jardín público dependiente de Junji, contar con el respaldo de una empresa estrechamente ligada a la historia y al presente de la zona tiene un valor especial. “Nos sentimos orgullosos de que puedan colaborar y que no solamente estén presentes acá en Calama como empresa, sino también en comunidades un poco más alejadas, como Chiu-Chiu”, señaló.
PRESENCIA TERRITORIAL CON SENTIDO FORMATIVO
Para Codelco, esta relación permite profundizar el trabajo territorial a través de un contacto directo, sostenido y visible con la comunidad. Omar Hurtado, director (i) de Comunicaciones y Asuntos Públicos de Operaciones Norte, valoró la continuidad del vínculo y el orgullo de participar nuevamente en la actividad.
“El apadrinamiento del jardín infantil Los Conejitos Blancos de Chiu-Chiu ha sido una instancia de acercamiento. Si bien tenemos un trabajo permanente en el territorio, este apadrinamiento nos genera un cara a cara más visible con las organizaciones”, afirmó.
Hurtado destacó que la alianza se construya precisamente junto a una comunidad educativa. “Qué mejor que hacerlo con un jardín infantil, de ver a niños y niñas de nuestra comuna y nuestra provincia, que podamos estar con ellos, que nos vean, que sepan qué hacemos y, por sobre todas las cosas, ver de qué manera podemos apoyarlos en el día a día”, sostuvo.
SEMBRAR IDENTIDAD PARA EL FUTURO
Con la renovación de este compromiso, Codelco Operaciones Norte reafirma que su contribución a las comunidades también se expresa en la educación temprana. El acompañamiento a “Los Conejitos Blancos” aporta al bienestar y al aprendizaje de sus párvulos, pero además ayuda a transmitir una identidad minera vinculada al conocimiento, la innovación y el desarrollo responsable.
Desde Chiu-Chiu, esta alianza demuestra que formar cultura minera no consiste solo en explicar cómo funciona una faena: significa escuchar a las comunidades, estar presentes y ofrecer a las nuevas generaciones experiencias que les permitan comprender el entorno productivo del que también forman parte.




