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Escondida entra en cuenta regresiva: mediación busca frenar una huelga que golpearía a una minería ya en contracción
- La mayor mina de cobre del mundo y el Sindicato N°2 de Supervisores y Staff abrieron este lunes una instancia decisiva de cinco días hábiles ante la Inspección del Trabajo. La negociación ocurre cuando el Imacec minero de agosto cayó 17,4% anual y una paralización podría profundizar el retroceso productivo, afectar exportaciones, ingresos fiscales y actividad regional.

Escondida | BHP informó que solicitó la mediación ante la Inspección del Trabajo en el marco de su negociación colectiva con el Sindicato N°2 de Supervisores y Staff. La compañía sostuvo que buscará un acuerdo beneficioso para ese estamento y, a la vez, responsable con la sustentabilidad y el futuro de la operación. La gestión activa la última etapa institucional disponible antes de que pueda materializarse una huelga legal.
Una vez confirmada la fecha de mediación, las partes dispondrán de cinco días hábiles para continuar las conversaciones y presentar mejoras. El plazo puede extenderse por otros cinco días hábiles si existe acuerdo entre ambas. Por ahora, por tanto, los trabajadores no están en huelga: la paralización aprobada queda pendiente del resultado de esta instancia.
UN RECHAZO DE 94,8% QUE ENDURECIÓ LA NEGOCIACIÓN

La mediación se abrió después de que el 94,8% de los votantes rechazara la última oferta de la empresa y aprobara la huelga. El sindicato reúne a 1.020 socios y el resultado involucró a más de 950 trabajadores, una señal de cohesión interna que elevó la presión sobre la mesa negociadora.
La compañía afirma que su propuesta incorpora mejoras y nuevos beneficios respecto del contrato vigente, al que califica como líder en la industria. Entre los antecedentes difundidos figuran un paquete de cierre por $23,5 millones líquidos, incrementos en asignaciones de turno y movilización, un beneficio anual flexible para estudios, una mayor cobertura de sala cuna y prestaciones de salud. El sindicato, en cambio, planteó un bono de cierre de $30 millones líquidos y sostiene que la oferta no reconoce suficientemente el aporte de supervisores y staff a la producción de la faena.
EL NUDO EXCEDE LOS BONOS: TURNOS, FUNCIONES Y SEGURIDAD

La brecha no es solo económica. El gremio cuestiona cambios operacionales que, según sus planteamientos, ampliarían la polifuncionalidad de los supervisores y permitirían destinarlos a labores de planta o faena, incluido el manejo de equipos, además de incorporar esquemas excepcionales de turnos 14 por 14 en contingencias. La organización advierte que esas condiciones podrían aumentar la fatiga y elevar los riesgos operacionales. La empresa, por su parte, ha defendido que las mejoras ofrecidas se ajustan a prácticas competitivas del sector.
La discusión se desarrolla, además, bajo una sensibilidad especial en materia de seguridad, luego del fallecimiento de un operador durante labores de mantenimiento. En ese contexto, los supervisores rechazaron previamente extender la negociación en los términos solicitados por la compañía y han insistido en que la seguridad operacional debe mantenerse como prioridad mientras avance la mediación.
UNA HUELGA EN EL PEOR MOMENTO PARA LA MINERÍA

El conflicto adquiere dimensión nacional porque coincide con un deterioro marcado de la actividad minera. En agosto, el Imacec minero registró una caída anual de 17,4%, mientras la actividad del sector acumuló un retroceso cercano al 7% entre enero y agosto. Entre enero y julio, Escondida habría producido 73.531 toneladas menos que en igual período de 2025, una baja de 9,3%. En ese cuadro, una huelga no llegaría a una industria en expansión, sino a una actividad que ya enfrenta menores leyes de mineral, mantenciones, contingencias climáticas y dificultades para recuperar su ritmo operacional.
La escala de Escondida explica el riesgo. Su capacidad de referencia bordea las 2.877 toneladas diarias de cobre fino y la faena constituye una pieza central de la oferta chilena. Cada jornada detenida podría restar producción, dificultar el reinicio de las operaciones y transmitir el impacto a proveedores, contratistas, transportistas y servicios de la Región de Antofagasta. Si la paralización coincidiera con conflictos en otras grandes faenas, el golpe sería mayor.
DEL COBRE AL IMACEC: LOS CANALES DE CONTAGIO

Una merma en la producción de cobre afecta directamente el componente minero del índice de actividad económica y puede arrastrar el resultado agregado por el peso del sector. También reduce los volúmenes exportados y puede traducirse en menores ingresos fiscales asociados a la minería. A ello se suma el efecto indirecto sobre cadenas de servicios y empleo regional, en un momento en que la economía necesita recuperar dinamismo.
Una interrupción relevante de la oferta podría ejercer presión alcista sobre el precio internacional del cobre, pero ese eventual efecto no compensaría completamente las toneladas que dejen de producirse ni su aporte al crecimiento. El antecedente de 2017 —cuando una huelga en Escondida se prolongó por 44 días y se reflejó en la actividad de febrero y marzo— muestra que el impacto puede trascender ampliamente los límites de la faena.
CINCO DÍAS PARA EVITAR UN NUEVO SHOCK

La mediación concentra ahora todas las expectativas. Si empresa y sindicato acercan posiciones en materias económicas y operacionales, podrán cerrar un nuevo contrato colectivo y evitar la huelga. Si el plazo concluye sin acuerdo y no se pacta una prórroga, quedará habilitado el inicio de la paralización legal.
Lo que se negocia, por tanto, supera la distancia entre bonos y beneficios. En una faena decisiva para la producción nacional y con la minería ya golpeada en el Imacec, el resultado de estas conversaciones puede incidir en la trayectoria inmediata del sector y de la economía chilena. Los próximos días definirán si la mediación logra contener el conflicto o si Escondida vuelve a convertirse en el epicentro de una huelga con repercusiones impactantes para todo el país. (Silvia Riquelme Aravena)




