DestacadosInversiones y ProyectosNoticias
Super Copper detecta cobre visible en sus cuatro primeros sondajes en Atacama y afina el modelo geológico de Cordillera Cobre
- La campaña inaugural en el objetivo El Alto ya suma cerca de 2.348 metros perforados. La compañía reportó minerales de cobre visibles en los cuatro primeros pozos y sulfuros en tres de ellos, mientras aguarda los análisis de laboratorio que permitirán determinar si las estructuras y unidades huésped identificadas contienen leyes significativas.

La exploración de Super Copper Corp. en el proyecto Cordillera Cobre, en la Región de Atacama, comenzó a entregar sus primeras señales geológicas concretas. En los cuatro sondajes diamantinos iniciales ejecutados en el objetivo El Alto, la compañía registró minerales de cobre visibles a distintas profundidades y confirmó la presencia de sulfuros de cobre en tres pozos. Aunque los resultados corresponden todavía a observaciones visuales de testigos y los análisis químicos permanecen pendientes, la repetición de ocurrencias y la aparición de unidades volcánicas semejantes en plataformas separadas aportan los primeros elementos para validar un modelo de mineralización controlado por estructuras y, posiblemente, por determinados horizontes estratigráficos.
UNA CAMPAÑA QUE EMPIEZA A DEFINIR EL SISTEMA
Los primeros cuatro sondajes están probando blancos de cobre tipo brecha y manto dentro de la secuencia volcánica de El Alto, en un entorno que Super Copper interpreta como potencialmente distal a un sistema de óxido de hierro-cobre-oro, conocido como IOCG por su sigla en inglés. Las ocurrencias detectadas se distribuyen en las tres plataformas de perforación habilitadas hasta ahora y aparecen desde niveles someros hasta profundidades superiores a 580 metros.
El dato central es la continuidad conceptual, no todavía económica: la compañía observa cobre en distintos puntos del sistema, pero aún debe establecer la ley, el espesor efectivo y la continuidad de los intervalos. A la fecha, la mayoría de las manifestaciones está asociada a fracturas, vetillas, brechas, contactos litológicos y rasgos estructurales que ya habían sido reconocidos en superficie mediante mapeo hiperespectral y muestreo. En paralelo, la repetición de una toba con cobre nativo en dos sondajes separados por unos 500 metros abre una segunda línea de investigación sobre horizontes volcánicos favorables.
EL MENSAJE DE ZACHARY DOLESKY

El director ejecutivo de Super Copper, Zachary Dolesky, puso el acento en la convergencia de evidencias obtenidas durante esta primera etapa. “En nuestros primeros cuatro sondeos se han registrado minerales de cobre visibles, y el panorama geológico está tomando forma. Hemos encontrado sulfuros de cobre en tres sondeos, cobre a múltiples profundidades y unidades volcánicas similares portadoras de cobre en sondeos separados. Esta es una combinación alentadora para un programa inicial”, afirmó.
Su declaración resume el punto en que se encuentra la campaña: la perforación ya entregó indicios suficientes para sostener y refinar la hipótesis geológica, pero no para dimensionar aún un recurso ni atribuir valor económico a las intercepciones. Dolesky subrayó precisamente ese límite y fijó el siguiente paso: “El siguiente paso es que los análisis nos indiquen cuáles de estas estructuras y unidades huésped contienen leyes de cobre significativas, y concentrar allí las perforaciones de seguimiento”.
CUATRO SONDAJES, DISTINTAS EXPRESIONES DE COBRE
- DH26CC-001: cobre visible en vetillas y brechas: El primer pozo mostró crisocola y cuprita visibles entre 284,82 y 288,70 metros, alojadas en vetillas y roca brechada dentro de un intervalo volcánico más amplio, afectado por vetas y fallas. También se anotaron posibles trazas de cobre nativo entre 126,03 y 129,70 metros y entre 153,70 y 159,70 metros. Perforado con azimut de 040° e inclinación de −50°, alcanzó 363,4 metros y terminó antes de la profundidad prevista debido a las condiciones del terreno.
-

DH26CC-003, 272,2–275,2 m: cara del núcleo seleccionada con material azul verdoso compatible con crisocola. Observaciones visuales únicamente; análisis pendientes. DH26CC-002: vetillas de calcocita en profundidad: El segundo sondaje interceptó malaquita y manifestaciones de cobre en fracturas y material de brecha a 162,75–162,90 metros y 216,90–218,10 metros. Más abajo aparecieron vetillas de calcita con calcocita en cuatro intervalos: 313,80–314,00 metros; 322,59–323,07 metros; 323,27–323,80 metros; y 326,70–329,20 metros. El registro también consigna bornita localizada. El pozo, orientado con azimut de 040° y buzamiento de −65°, llegó a 501,9 metros para probar un blanco de cargabilidad interpretado. La relación entre las intercepciones y la respuesta geofísica modelada sigue bajo evaluación.
- DH26CC-003: diez ocurrencias desde 30 hasta 581 metros: Con 593,2 metros, el tercer pozo es el más profundo completado hasta ahora y registra diez ocurrencias distintas de cobre, distribuidas desde aproximadamente 30 metros hasta 581 metros. Fue perforado desde la misma plataforma del pozo 2, con azimut de 040° e inclinación de −45°. En este sondaje se identificó covelita y, además, una unidad de toba entre 356,06 y 360,20 metros que contiene cobre nativo, principalmente en clastos andesíticos. Esa unidad se transformó en una referencia para comparar la secuencia volcánica con el cuarto pozo.
- DH26CC-004: nueva orientación, sulfuros y cobre nativo: El cuarto sondaje se ejecutó desde una tercera plataforma y en dirección opuesta a los tres primeros, con azimut de 220° e inclinación de −45°. El registro disponible llega a 364,80 metros. Se observó cobre nativo entre 51,10 y 51,15 metros; cobre nativo y crisocola alrededor de 98–99 metros; vetillas finas de calcocita, de aproximadamente un milímetro, principalmente en contactos de dacita entre 193,07 y 193,86 metros; y otra aparición de cobre nativo a 295,60 metros.
El registro rápido más reciente añadió cobre nativo diseminado dentro de una toba entre 356,12 y 360,00 metros, principalmente en clastos andesíticos y, en menor medida, en la matriz. La similitud con la toba registrada en DH26CC-003 es relevante porque ambos pozos están separados por cerca de 500 metros. Sin embargo, la compañía advierte que todavía no se ha demostrado una longitud de rumbo continua portadora de cobre.
CONTROL ESTRUCTURAL Y HORIZONTES HUÉSPED BAJO EVALUACIÓN

La lectura preliminar de Super Copper combina dos posibles controles de la mineralización. El primero es estructural: buena parte del cobre aparece en fracturas, brechas y vetillas, coherente con rasgos mapeados en superficie. El segundo es estratigráfico: ciertas unidades volcánicas podrían actuar como rocas huésped favorables. La toba reconocida en los pozos 3 y 4 es, por ahora, el ejemplo más claro de esa posible repetición entre sondajes.
El objetivo El Alto contiene además un corredor de cargabilidad de más de 800 metros, informado previamente por la compañía. La integración entre ese modelo geofísico, la geología de los testigos, los estudios de pozo y los ensayos de laboratorio será determinante para establecer si las ocurrencias dispersas forman parte de zonas coherentes y para seleccionar los blancos de una segunda fase.
EL PROGRAMA SUPERA LOS 2.300 METROS Y CONTINÚA CON UN QUINTO POZO
Al 29 de septiembre de 2026, el programa inicial acumulaba aproximadamente 2.348 metros perforados. Cuatro pozos habían sido completados y el DH26CC-005 permanecía en ejecución, con 413,78 metros registrados. Las muestras de los tres primeros sondajes ya fueron enviadas al laboratorio o se encontraban en preparación.
Los primeros ensayos serán el hito inmediato. Deberán medir las leyes de cobre tanto en las estructuras visibles como en la roca circundante y permitirán distinguir cuáles de las numerosas ocurrencias registradas justifican perforación de seguimiento. Luego, la compañía prevé integrar esos datos con correlaciones geológicas detalladas, levantamientos de pozo y modelamiento geofísico.
UNA FASE PROMETEDORA, TODAVÍA SIN RESULTADOS DE LEY
La campaña de Cordillera Cobre entra así en una etapa de transición: dejó atrás la comprobación puramente conceptual y comenzó a construir un marco geológico sustentado en testigos de perforación, pero aún necesita respaldo analítico. Las profundidades informadas corresponden a ocurrencias diferenciadas —desde trazas hasta abundancias visuales moderadas de 1% a 2%— y no deben interpretarse automáticamente como intervalos mineralizados continuos.
En ese escenario, el avance más relevante es la consistencia preliminar del sistema: cobre visible en todos los pozos iniciales, sulfuros en tres, mineralización a múltiples niveles y una unidad volcánica comparable en sondajes distantes. Tal como planteó Dolesky, el laboratorio deberá ahora convertir esas señales geológicas en prioridades concretas. Solo entonces Super Copper podrá determinar dónde concentrar la siguiente ronda de perforación y cuánto potencial encierra realmente El Alto dentro del proyecto Cordillera Cobre.




