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InterConnected World 2026: la infraestructura que convierte la inteligencia artificial en operación
- El seminario organizado por Wesco Anixter en Santiago llevó la conversación sobre inteligencia artificial desde las aplicaciones visibles hasta la infraestructura que las sostiene. Datos confiables, procesamiento local y en el borde, seguridad, gobernanza y colaboración entre áreas marcaron una jornada orientada a conectar la innovación con las exigencias concretas de la industria y la minería.
La inteligencia artificial suele asociarse a aplicaciones y asistentes digitales. En InterConnected World 2026, realizado por Wesco Anixter en Santiago, la conversación puso el foco en lo que hace posible su uso en entornos reales: infraestructura, datos confiables y coordinación entre las áreas que sostienen la operación.
Desde la apertura, el encuentro se planteó como un espacio para examinar las tecnologías y tendencias que están cambiando la manera en que las organizaciones planifican su innovación. El énfasis no estuvo únicamente en las capacidades de una herramienta, sino también en el ecosistema que permite implementarla: fabricantes, distribuidores, integradores y usuarios finales que deben coordinar conocimientos, responsabilidades y recursos para llevar las soluciones al terreno.
DE LAS APLICACIONES AL TERRENO
Una de las exposiciones abordó la automatización inteligente y la posibilidad de combinar distintas fuentes de información para comprender mejor lo que sucede en una instalación. Cámaras, sensores y sistemas operacionales pueden aportar datos complementarios: mientras una imagen registra una condición visible, un sensor mide variables específicas y una plataforma de operación entrega el contexto del proceso. La convergencia de esas señales amplía la capacidad de detectar situaciones relevantes, distinguir prioridades y apoyar decisiones, más allá de producir respuestas a consultas de texto.
La ubicación del procesamiento fue otro asunto central. Durante la presentación se expusieron razones para evaluar soluciones locales y en el borde de la red —o edge— junto con servicios en la nube. Los tiempos de respuesta, el volumen de información que debe moverse y la protección de datos sensibles pueden volver conveniente procesar parte de la información cerca del lugar donde se genera. La discusión no contrapuso necesariamente un modelo con otro: apuntó a decidir, desde el diseño, qué combinación responde mejor a las necesidades operacionales de cada caso.
Los ejemplos mostraron cómo esa arquitectura puede traducirse en tareas concretas. En fabricación de semiconductores, se describió una aplicación de control de calidad que combina imágenes y datos de sensores cerca del proceso productivo. En seguridad de centros de datos, la integración de información buscaba reducir el ruido generado por múltiples alertas y facilitar la atención de los eventos críticos. En ambos casos, el objetivo no era acumular más señales, sino transformarlas en información oportuna y accionable.
DATOS CONFIABLES Y DECISIONES CONTROLADAS
La calidad de los datos y la gobernanza atravesaron la conversación. Para que una herramienta apoye decisiones de manera útil, importa tanto la capacidad del modelo como la forma en que se captura, prepara, integra y administra la información que recibe. Datos incompletos, desactualizados o sin contexto pueden limitar el resultado, por lo que la confiabilidad debe construirse a lo largo de todo el flujo y no revisarse solamente al final.
La exposición también abrió preguntas sobre quién responde por los modelos, cómo se revisan posibles sesgos, en qué momentos debe intervenir una persona y de qué manera se auditan las decisiones automatizadas. La gobernanza apareció así como una condición práctica para desplegar inteligencia artificial con criterios claros: definir responsables, establecer límites, conservar trazabilidad y disponer de mecanismos de revisión cuando una decisión incide en la continuidad o la seguridad de la operación.
En seguridad, la mirada abarcó tanto los sistemas digitales como los componentes físicos de una instalación: controles de acceso, cámaras y otros dispositivos conectados. Al integrarlos se obtiene una visión más amplia, pero también aparecen nuevas dependencias y posibles vulnerabilidades. Esto obliga a coordinar a los equipos de tecnología, seguridad y operación para definir accesos, proteger la información y mantener la continuidad de los procesos.
UNA LECTURA PARA INDUSTRIA Y MINERÍA
Para sectores donde conviven activos físicos, redes, sistemas de control y exigencias de continuidad, los temas de la jornada conducen a una pregunta directa: ¿cómo conectar la información de los equipos y del entorno con decisiones que mejoren la operación? La respuesta comienza antes de seleccionar una herramienta. Requiere definir el problema, identificar qué datos pueden describirlo, determinar dónde conviene procesarlos y establecer los controles necesarios para actuar con seguridad.
En ese recorrido, el valor de la inteligencia artificial depende de su vínculo con una necesidad operacional verificable. Detectar una anomalía, apoyar el control de calidad o priorizar una alerta solo genera impacto si la información llega a tiempo, si la infraestructura resiste las condiciones de uso y si existen personas y procedimientos capaces de convertir el resultado en una acción. La tecnología, por sí sola, no reemplaza ese diseño.
CUATRO IDEAS QUE DEJA LA JORNADA
01 · DISEÑO | La infraestructura entra desde el inicio: El primer aprendizaje es que la infraestructura no puede incorporarse al final, como si fuera un soporte neutro para una solución ya definida. La conectividad disponible, la capacidad de procesamiento, la ubicación de los datos y las fuentes de información condicionan desde el comienzo lo que un caso de uso puede hacer, con qué velocidad y bajo qué resguardos. Diseñar con esas variables desde el inicio permite evaluar si la respuesta debe producirse localmente, en el borde, en la nube o mediante una arquitectura combinada. También ayuda a anticipar necesidades de disponibilidad, escalabilidad y protección, evitando que una buena idea encuentre tarde límites físicos u operacionales.
02 · INFORMACIÓN | Los datos se complementan: La segunda idea es que ninguna fuente ofrece, por sí sola, una lectura completa de una instalación. Las imágenes muestran condiciones visibles; los sensores registran variables específicas; y los sistemas operacionales aportan antecedentes sobre estados, secuencias y procesos. Al relacionar esas perspectivas es posible contextualizar mejor un evento y reducir interpretaciones aisladas. El desafío no consiste únicamente en reunir más datos, sino en asegurar que sean compatibles, pertinentes y confiables. La integración cobra valor cuando permite distinguir una señal importante del ruido y entregar a los equipos información que apoye una decisión concreta.
03 · CONTROL | La automatización necesita gobernanza: La tercera conclusión es que automatizar no significa ceder el control. Cada implementación necesita reglas sobre quién es responsable del modelo y de sus resultados, qué decisiones puede apoyar o ejecutar, cuándo debe intervenir una persona y cómo se revisará su desempeño. La gobernanza incluye examinar sesgos, registrar criterios y mantener trazabilidad suficiente para auditar una decisión. En entornos críticos, estos controles son parte del funcionamiento de la solución: permiten corregir desvíos, responder ante incidentes y sostener la confianza de quienes deben utilizar la información.
04 · EQUIPOS | La solución cruza varias áreas: La cuarta idea es organizacional. Una solución que conecta dispositivos, redes, datos y decisiones difícilmente pertenece a una sola área. Tecnología debe comprender las condiciones de la operación; seguridad necesita considerar tanto los riesgos digitales como los físicos; y los equipos operacionales deben participar en la definición del problema y de los criterios de éxito. La coordinación entre estas funciones evita diseños desconectados del terreno y ayuda a asignar responsabilidades durante todo el ciclo de vida. El ecosistema de fabricantes, distribuidores, integradores y usuarios finales amplía esa colaboración y permite convertir capacidades tecnológicas en soluciones implementables.
En perspectiva, InterConnected World 2026 dejó una señal clara: el avance de la inteligencia artificial en entornos reales se juega menos en la novedad de una aplicación aislada que en la calidad de la arquitectura que la sostiene. Infraestructura, información, control y colaboración forman una misma cadena. Cuando esos elementos se diseñan en conjunto y se conectan con una necesidad del negocio, la conversación tecnológica puede traducirse en mejoras observables para la operación.



