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A partir de 2022, el 100% de la energía utilizada en las operaciones de AMSA será renovable

  • En julio entró en vigor el primer nuevo PPA, de toda la electricidad que requiere la mina Zaldívar. Le seguirán Los Pelambres –con la fecha exacta del cambio total en función de la puesta en marcha de una nueva central hidroeléctrica– y, a principios de 2022, Antucoya y Centinela.

    Durante los últimos años, Antofagasta Minerals ha ido renegociando gradualmente sus contratos de compra de energía (PPA), cambiándolos de fuentes convencionales, principalmente carbón, a renovables. De hecho, en 2018 Minera Zaldívar fue la primera minera chilena que firmó un nuevo contrato de suministro de planta de energía para operar con energía 100% renovable: una combinación de energía hidroeléctrica, solar y eólica. Como resultado, a partir de 2022, el 100% de la energía utilizada por las operaciones mineras de Antofagasta se generará a partir de fuentes renovables.

    Según cifras del Ministerio de Minería de Chile, eso coloca a Antofagasta Minerals a la cabeza de la tendencia de la industria. Las autoridades estiman que, para el 2023, el 45% del consumo eléctrico de la industria será renovable.

    La transición ya ha comenzado. En julio entró en vigor el primer nuevo PPA, de toda la electricidad que requiere la mina Zaldívar. Le seguirán Los Pelambres –con la fecha exacta del cambio total en función de la puesta en marcha de una nueva central hidroeléctrica– y, a principios de 2022, Antucoya y Centinela.

    NO ES AJENO A LAS ENERGÍAS RENOVABLES
    La experiencia de Antofagasta Minerals en energías renovables se remonta a los primeros años de la presente década. En ese momento, las energías renovables aún eran extremadamente caras, no solo en Chile, sino también a nivel internacional. Sin embargo, Chile estaba en un aprieto: el flujo de gas natural barato de Argentina se había agotado y la seguridad del suministro eléctrico se había convertido en una preocupación importante.

    En ese contexto, Los Pelambres, la mayor de las cuatro operaciones de la empresa en Chile, lideró el desarrollo de tres proyectos de energía renovable: el parque eólico El Arrayán y las plantas solares Javiera y Conejo. Desde entonces ha abandonado estas inversiones, pero siguen suministrando parte de la energía de la operación.

    “El suministro fue, por supuesto, la principal motivación para estos proyectos, pero también buscábamos abrir el mercado de las energías renovables, para demostrar que la tecnología era factible, no algo parecido a la NASA”, dice Roberto Muñoz, gerente de energía de Antofagasta Minerals.

    Por esa época, Los Pelambres también se embarcó en un proyecto de autogeneración que fue aclamado como una importante innovación minera: una cinta transportadora de minerales que produce su propia electricidad. Aún en funcionamiento, aprovecha una altura de caída a lo largo de la faja de 12 kilómetros para generar unos 150 GWh / año, equivalente a alrededor del 10% del consumo eléctrico total de la operación.

    SIGUIENTE ETAPA
    Durante los últimos diez años, el precio de las energías renovables ha caído drásticamente y actualmente son más baratas, además de más limpias, que la electricidad a carbón. Dado que la electricidad representa el 13% de los costos operativos de Antofagasta Minerals, las renegociaciones del PPA significarán ahorros que Muñoz describe como “muy significativos”.

    Esto también favorece el objetivo que la compañía se marcó en 2017, de reducir sus emisiones de GEI en 300.000 toneladas entre 2018 y 2022.

    De cara al futuro, Antofagasta Minerals –cuyo consumo eléctrico, en unos 3.600 GWh, equivale a alrededor del 7% del consumo total de los hogares chilenos– es consciente de su potencial para contribuir al objetivo del país de neutralidad de carbono para el 2050. “Nuestro próximo objetivo tiene que estar alineado con ese objetivo”, dice Muñoz.

    Con las emisiones de Alcance 2 ahora bien controladas, el próximo gran desafío que la compañía se ha propuesto es reducir las emisiones directas (o de Alcance 1) identificando y adoptando alternativas al uso de diésel. “Estamos convencidos de que la minería del cobre es clave para que todos vivamos en un mundo más sostenible”, dice el director general Iván Arriagada, “y eso implica utilizar tecnologías más limpias para el transporte además de generar electricidad”.

    Pero las energías renovables también pueden ayudar a reducir las emisiones de Alcance 1. La energía solar que es tan abundante en el desierto de Atacama, en el norte de Chile, donde se encuentran tres de las operaciones de la empresa, se puede utilizar, por ejemplo, para reemplazar el diésel para calentar soluciones de lixiviación. Esta es un área en la que Centinela tiene alguna experiencia temprana.

    La electromovilidad, para la que la compañía está elaborando su propia hoja de ruta, también promete ser importante. Además de sus implicaciones para la demanda futura de cobre, puede ofrecer una solución para los camiones mineros y su sed de diésel. Sin embargo, lo que está claro es que las emisiones de Alcance 1 plantean un desafío mucho más diverso que la renegociación de los PPA. (Fuente: Comunicaciones AMSA)

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