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Aclara refuerza su agenda socioambiental en Penco con plantación comunitaria y avanza en proyecto de tierras raras
- Más de 150 vecinos participaron en cuatro jornadas que permitieron plantar más de 7 mil ejemplares nativos en cerca de siete hectáreas afectadas por incendios.
En los cerros de Penco, donde los incendios dejaron extensas áreas sin vegetación, vecinos de distintas edades volvieron a reunirse en torno a una tarea concreta: plantar especies nativas y contribuir a la recuperación del paisaje. Convocadas por Aclara, cuatro Jornadas de Plantación Participativa han reunido hasta ahora a 150 habitantes de la comuna y permitido incorporar más de 7 mil plantas en una superficie cercana a las siete hectáreas.
El plan contempla boldos, peumos, robles, quillayes y maitenes, especies propias de los ecosistemas de la zona. La selección busca enriquecer los terrenos afectados y favorecer, de manera progresiva, el retorno de la cobertura vegetal, la biodiversidad y los beneficios ecosistémicos asociados al bosque nativo.
Juan Pedro Ellisetche, asesor técnico del plan de revegetación y doctor en Ciencias Biológicas con mención en Botánica de la Universidad de Concepción, explicó que las especies fueron escogidas porque existían originalmente en el lugar. “Hoy lo que se busca, a través de esta plantación de enriquecimiento y de recuperación, es tratar de volver al estado original de las especies que desaparecieron con los incendios del verano”, señaló. A su juicio, la intervención ayuda a que el ecosistema vuelva a cubrirse de vegetación y recupere biodiversidad.
Para Aclara, la iniciativa forma parte de un compromiso voluntario asumido con el territorio después de los incendios que afectaron a Penco y Lirquén. Fernando Illanes, gerente de Asuntos Corporativos y Valor Social de la compañía, sostuvo que la decisión fue aportar “de manera concreta” a la recuperación de estos espacios junto con sus habitantes y desarrollar acciones que permanezcan en el tiempo, más allá de las obligaciones asociadas al proyecto.
La participación vecinal ha sido uno de los ejes de las jornadas. Tabita Ortiz valoró que la comunidad pueda integrarse a una actividad con mirada de futuro: “Plantar un árbol es creer en el futuro”, afirmó. Domingo Vásquez destacó que la recuperación aportará “un mejor ambiente a Penco”, mientras que Olga Yáñez, quien participó por primera vez en una actividad de este tipo, subrayó su valor para las próximas generaciones.
UN PROYECTO QUE INICIA UNA NUEVA ETAPA
La política ambiental que la empresa busca proyectar en el territorio también está vinculada al desarrollo de su iniciativa de tierras raras en las comunas de Penco y Concepción, impulsada junto a Grupo CAP. En junio de 2026, la Comisión de Evaluación Ambiental de la Región del Biobío aprobó por unanimidad el Estudio de Impacto Ambiental del proyecto de Desarrollo Minero de Extracción de Arcillas para Producción de Concentrado de Tierras Raras.
La resolución cerró un proceso iniciado con una etapa de participación ciudadana temprana y continuado, desde junio de 2024, con la tramitación ante el Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental. Según los antecedentes entregados por la compañía, participaron 30 organismos públicos con competencia ambiental; 22 servicios y entidades formularon cerca de 2.100 observaciones técnicas y ciudadanas, abordadas en tres rondas de ICSARA, el máximo contemplado por la institucionalidad ambiental chilena. La evaluación también incluyó una Consulta a Pueblos Indígenas.
La iniciativa considera una inversión aproximada de US$130 millones y proyecta alrededor de 2.200 empleos directos e indirectos, con un compromiso de 40% de contratación de mano de obra local. Su objetivo es producir un concentrado de tierras raras destinado a la fabricación de magnetos permanentes, componentes utilizados en tecnologías como turbinas eólicas y vehículos eléctricos.
El atributo central del proyecto es la tecnología patentada Cosecha Circular de Minerales, desarrollada por Aclara con apoyo de la academia local e internacional, incluida la Universidad de Toronto. De acuerdo con la empresa, el proceso permite recuperar tierras raras desde arcillas superficiales sin explosivos, chancado ni molienda; no genera relaves ni residuos industriales líquidos y no presenta radiactividad. La información del proyecto señala, además, un reciclaje de 95% del agua y de 99% del reactivo utilizado, descrito como un fertilizante. En los antecedentes de la aprobación ambiental, la compañía también indica que la operación funcionará con agua 100% reciclada, por lo que el detalle definitivo deberá ajustarse a las condiciones establecidas en la resolución ambiental.
Entre los compromisos informados para su implementación figuran la plantación de más de 100 hectáreas con especies nativas durante la etapa de cierre, monitoreos participativos, áreas de esparcimiento, una franja de 30 metros de protección del bosque nativo de preservación existente y más de 90 hectáreas destinadas a resguardar la biodiversidad. Estas medidas se suman a programas de desarrollo comunitario y al trabajo de revegetación que ya se ejecuta junto a los vecinos.

Tras la aprobación obtenida en junio, Enrique Donoso, gerente general de Aclara Resources Chile, calificó la aprobación como el resultado de años de trabajo técnico, participación ciudadana y diálogo con el territorio. Agregó que la nueva etapa exigirá implementar responsablemente el proyecto y cumplir los compromisos asumidos con autoridades, comunidades, universidades y actores productivos. Nicolás Burr, gerente general de Grupo CAP, sostuvo que el hito refleja la solidez técnica, ambiental y social de la iniciativa y abre la posibilidad de desarrollar en Biobío una cadena de valor asociada a minerales críticos.
La plantación realizada con los vecinos ofrece una expresión visible y temprana de esa estrategia ambiental: recuperar suelos dañados con especies del territorio y hacer partícipe a la comunidad. El desafío para Aclara será trasladar ese mismo estándar de colaboración, trazabilidad y protección de la biodiversidad a la ejecución del proyecto, en una región que busca combinar nuevas oportunidades productivas con una transición energética compatible con el cuidado de sus ecosistemas.




