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Codelco abre una revisión crítica de su estrategia tras duro diagnóstico de Fontaine en el Senado
- Aumentar la producción de cobre deja de ser suficiente si cada tonelada exige mayores desembolsos, eleva el endeudamiento o reduce la generación de excedentes. Hay que recordar que la deuda bruta de la estatal bordea los US$26 mil millones. En palabras del propio ejecutivo, el deber del directorio es conducir una transformación que permita recuperar la capacidad de Codelco de generar valor para Chile.
La exposición de Bernardo Fontaine ante la Comisión de Minería y Energía del Senado el pasado 15 de julio, marcó el inicio público de una etapa incómoda para Codelco: reconocer que la mayor empresa estatal del país no solo enfrenta una caída productiva, sino también una presión financiera que limita su capacidad de seguir invirtiendo con el mismo ritmo. El presidente del directorio presentó un diagnóstico severo, centrado en menores volúmenes, costos al alza, debilitamiento de la caja y una deuda bruta que bordea los US$26 mil millones.
En esa oportunidad, Fontaine planteó ante los senadores que la estatal deberá revisar con criterios técnicos su cartera de inversiones, sus asociaciones y el valor de sus activos. Aunque evitó anunciar decisiones cerradas. Dejó instalada una discusión de alto impacto político y económico: si Codelco debe incorporar más capital privado, vender participaciones o buscar nuevas fórmulas de financiamiento para recuperar rentabilidad sin comprometer su rol estratégico para el Estado.
EL GIRO: PRODUCIR CON RENTABILIDAD, NO SOLO AUMENTAR TONELADAS
El mensaje central de la presentación fue que la compañía necesita cambiar la forma en que mide su desempeño. El nuevo directorio busca desplazar el énfasis desde una meta puramente volumétrica hacia una operación más segura, eficiente y rentable. En esa lógica, aumentar producción deja de ser suficiente si cada tonelada exige mayores desembolsos, eleva el endeudamiento o reduce la generación de excedentes.
La hoja de ruta expuesta por Fontaine considera cuatro ejes: seguridad de las personas, maximización de excedentes para el Estado, orden interno con transparencia y sostenibilidad ambiental, social, económica y operacional. En palabras del propio ejecutivo, el deber del directorio es conducir una transformación que permita recuperar la capacidad de Codelco de generar valor para Chile.
UNA EMPRESA CON ACTIVOS DE CLASE MUNDIAL, PERO CON MENOS HOLGURA FINANCIERA
Las cifras ayudan a dimensionar el problema. Codelco cerró 2025 con una producción propia de 1,334 millones de toneladas de cobre fino, apenas por sobre el registro anterior. Sin embargo, en el primer trimestre de 2026 la producción retrocedió 8,1%, hasta 272 mil toneladas, mientras el costo directo C1 subió 10% y llegó a 231,8 centavos de dólar por libra. El deterioro no fue aislado: afectó a divisiones clave, como El Teniente, Chuquicamata, Gabriela Mistral, Ministro Hales y Andina.
El diagnóstico combina factores operacionales y financieros. La compañía debe sostener proyectos estructurales para extender la vida útil de yacimientos maduros, enfrentar menores leyes minerales y corregir restricciones en plantas e infraestructura. Al mismo tiempo, la deuda acumulada reduce el margen para financiar nuevas inversiones sin recurrir nuevamente al mercado.
LA VENTA DE ACTIVOS ENTRA AL DEBATE POLÍTICO

La sola mención a una revisión de participaciones abrió una controversia inmediata en el Congreso. Los senadores pidieron precisar si el análisis podría involucrar posiciones de Codelco en activos como El Abra, Quebrada Blanca o proyectos vinculados al litio. La inquietud apunta al límite entre una operación financiera razonable y una privatización parcial de activos considerados estratégicos.
Fontaine buscó contener esa lectura. Según explicó, cualquier alternativa deberá perseguir un objetivo claro: fortalecer la posición de Codelco, mejorar su situación financiera y permitir el desarrollo de proyectos con mayor valor para el país. También subrayó que no existe una decisión adoptada y que el análisis se realizará bajo parámetros de rentabilidad, oportunidad y conveniencia para la empresa.
CAPITALIZACIÓN ESTATAL, SOCIOS PRIVADOS O MENOR RITMO INVERSOR
El escenario deja sobre la mesa varias rutas. Una es que el Estado capitalice directamente a la compañía o le permita retener una mayor proporción de sus utilidades. Otra es sumar socios privados a determinados proyectos, vender participaciones minoritarias o ajustar el calendario de inversiones. Ninguna alternativa es neutra: todas tienen efectos sobre la deuda, la propiedad de activos, la velocidad de desarrollo de proyectos y la capacidad de Codelco de seguir aportando recursos al Fisco.
La tensión es evidente. Codelco sigue siendo una fuente relevante de ingresos fiscales, pero al mismo tiempo requiere recursos para sostener faenas cada vez más exigentes. Entre 2022 y 2025, la empresa elevó su endeudamiento de manera significativa mientras continuó transfiriendo excedentes al Estado. Esa combinación, sostuvo Fontaine, terminó debilitando la caja y reduciendo flexibilidad financiera.
EL LITIO APARECE COMO CONTRAPESO, PERO NO RESUELVE LA CAJA

Mientras el negocio cuprífero concentra las principales alertas, el litio emerge como una señal favorable dentro del portafolio. Fontaine destacó los avances de Novandino Litio, sociedad asociada al desarrollo en el Salar de Atacama, y los proyectos vinculados a Maricunga. La valorización de esa participación ya tuvo un efecto relevante en los resultados de Codelco, aunque se trata de un impulso que no reemplaza la necesidad de recuperar productividad y caja en la operación principal.
La diferencia es clave para el debate. El litio puede fortalecer el balance y abrir una nueva fuente de crecimiento, pero el corazón económico y político de Codelco sigue estando en el cobre. Si las divisiones tradicionales no logran estabilizar producción, controlar costos y mejorar seguridad, los ingresos extraordinarios no bastarán para corregir el problema estructural.
UNA DEFINICIÓN QUE EXCEDE A LA EMPRESA
La presentación ante el Senado dejó más preguntas que anuncios, pero también fijó el tono de la discusión que viene. El directorio deberá precisar qué activos serán evaluados, cuánto espera reducir la deuda, qué espacio tendrán los privados y si pedirá respaldo fiscal directo. Además, tendrá que demostrar que el control de costos será compatible con estándares más exigentes de seguridad, transparencia operacional y cumplimiento.
El debate trasciende a la administración de turno. Codelco conserva activos de escala mundial y una relevancia fiscal incuestionable, pero su modelo financiero enfrenta límites visibles. La pregunta de fondo ya no es solo cuánto cobre puede producir, sino con qué rentabilidad, con qué nivel de deuda y bajo qué forma de financiamiento podrá seguir siendo una empresa estatal capaz de crear valor sostenible para Chile.



