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Defender la cadena de valor del acero para frenar la desindustrialización
- Por Ezequiel Tavernelli, Director Ejecutivo de ALACERO. //

En 2025, la cadena de valor del acero de América Latina llegó a un punto de inflexión. La sobreproducción y la creciente inundación de productos provenientes de China y otros países del Sudeste Asiático, ha alcanzado una escala inédita, con exportaciones a precios artificialmente bajos y sostenidos por subsidios.
En la actualidad, China representa el 52% de la producción mundial del acero (960,8 Mt en 2025), y produce en aproximadamente 17 días lo que América Latina produce en un año. Como resultado, más del 40% del acero que se consume en nuestros mercados ya es importado, incluso sin considerar el incorporado en los productos manufacturados finales.
Las reglas del comercio global no fueron diseñadas para una estrategia exportadora subsidiada por el Estado, ni para las distorsiones que genera. Según datos de la OCDE, los subsidios en la industria del acero china son hasta diez veces mayores que los de cualquier otro país desarrollado.
La competencia desleal que hoy presiona sobre las plantas siderúrgicas se extiende a toda la cadena de valor: desde los productores de insumos hasta la industria automotriz, de electrodomésticos, maquinaria, materiales de construcción, que ven cómo sus mercados se llenan de productos importados difíciles de igualar en precio. Por eso, la discusión que se abre en 2026 no se limita a un sector en particular, sino que involucra al conjunto del entramado industrial de toda la región.
Detrás de cada tonelada desplazada hay empleos de calidad, inversiones postergadas y capacidad productiva que corre el riesgo de perderse de manera permanente. La OCDE y Alacero coinciden en el diagnóstico: la industria del acero en América Latina atraviesa una situación crítica y está enfrentando una verdadera crisis, si no se logra nivelar el campo de juego para competir en condiciones justas.
Frente a este escenario, el mundo está comenzando a revisar sus instrumentos de defensa comercial y América Latina necesita participar activamente de esa conversación para adaptar sus marcos regulatorios a esta nueva realidad.
América Latina cuenta con una industria del acero moderna, con una de las menores huellas de carbono del mundo, y con una dotación única de recursos naturales y capital humano capaz de sostener una cadena de abastecimiento regional más resiliente, limpia y competitiva. Debemos combinar defensa comercial, políticas industriales activas, eficiencia energética y cooperación entre gobiernos, empresas y trabajadores, para que el acero latinoamericano pueda volver a ocupar un rol protagónico en el desarrollo de largo plazo.
La desindustrialización ya comenzó. En los últimos 35 años, el valor agregado de la industria manufacturera en LATAM cayó cuatro puntos porcentuales, pasando de representar 19% del PIB en 1990-99 a 15% del producto en 2010-2024. El desafío ahora es frenarla y dar un paso al frente para defender y proyectar nuestra industria.
En Alacero estamos convencidos de que América Latina no está condenada a ser solo proveedora de materias primas: tiene todo para ser también el corazón industrial de su propio desarrollo.
En el documento “Visión 2026: Amenaza China y riesgo de desindustrialización”, publicado por Alacero, buscamos presentar los desafíos globales, analizar con realismo la situación de nuestra región y, sobre todo, identificar las oportunidades que se abren si trabajamos en conjunto.
El futuro del acero se escribe con acción, inversión y cooperación. Dependerá de nuestra capacidad —como industria, como región y como comunidad de países— de adaptarnos a este nuevo ciclo global, aprovechar nuestras fortalezas y construir una plataforma industrial fuerte, competitiva y sustentable para las próximas décadas. (Fuente, Editorial del estudio Visión 2026, al que hace mención el autor de esta columna.)




