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El cobre cerró julio al alza: estrechez física sostiene el precio pese a señales débiles desde China

  • El metal rojo terminó la semana en US$ 6,27 por libra, impulsado por la estrechez de inventarios fuera de Estados Unidos, la debilidad del dólar y un mayor apetito por riesgo. Sin embargo, la desaceleración manufacturera china y la incertidumbre sobre los aranceles estadounidenses al cobre refinado limitaron un avance más pronunciado.

El informe de la Dirección de Estudios y Políticas Públicas de Cochilco consignó que el promedio anual del metal rojo se ubicó en US$ 5,97 por libra, cifra 38,67% superior a la registrada a igual fecha de 2025.

El precio del cobre cerró la última semana de julio en US$ 6,27 por libra, con un avance semanal de 1,59%, de acuerdo con el reporte semanal de la Comisión Chilena del Cobre (Cochilco). La cotización mantuvo una trayectoria favorable apoyada principalmente en la menor disponibilidad de metal fuera de Estados Unidos, la debilidad del dólar tras la decisión de la Reserva Federal y una mayor disposición de los inversionistas a asumir riesgo. Sin embargo, el impulso fue moderado por señales de enfriamiento en la industria china y por la falta de una definición sobre eventuales aranceles estadounidenses al cobre refinado.

El informe de la Dirección de Estudios y Políticas Públicas de Cochilco consignó que el promedio anual del metal rojo se ubicó en US$ 5,97 por libra, cifra 38,67% superior a la registrada a igual fecha de 2025. El dato confirma que el cobre continúa operando en niveles históricamente elevados, en un mercado marcado por una tensión creciente entre la disponibilidad física inmediata, la concentración regional de inventarios y la incertidumbre macroeconómica global.

UNA SEMANA MARCADA POR LA RESERVA FEDERAL, EL DÓLAR Y EL RIESGO GEOPOLÍTICO

La semana comenzó con un tono positivo para el cobre luego de la pausa de las hostilidades entre Estados Unidos e Irán, un factor que contribuyó a reducir el precio del petróleo y alivió transitoriamente los temores inflacionarios. Ese escenario favoreció a los activos de riesgo y dio soporte inicial a los metales industriales. No obstante, el mercado volvió a enfrentar presiones a medida que se fortaleció el dólar y aumentaron las expectativas de una política monetaria restrictiva antes de la reunión de la Reserva Federal.

El punto de inflexión llegó hacia el cierre de la semana, cuando la Reserva Federal decidió mantener la tasa de interés sin cambios. La reacción del mercado se tradujo en una depreciación del dólar y en un repunte de las bolsas, condiciones que suelen favorecer al cobre al abaratar su compra para tenedores de otras monedas y mejorar el apetito por materias primas asociadas al ciclo económico. En ese marco, la cotización recuperó terreno y cerró con una variación semanal positiva.

LA ESTRECHEZ FÍSICA FUE EL PRINCIPAL SOPORTE DEL PRECIO

Más allá de los movimientos financieros, el soporte más relevante provino del mercado físico. Los inventarios de la Bolsa de Metales de Londres retrocedieron 8,5% durante la semana y el metal disponible cayó a su menor nivel desde mediados de enero. Esta disminución reforzó la percepción de escasez inmediata en plazas fuera de Estados Unidos y se reflejó en una prima del cobre al contado sobre el contrato a tres meses de US$ 40 por tonelada, una señal clara de que los compradores estaban dispuestos a pagar más por disponibilidad cercana.

El contraste se observó en COMEX, el mercado de futuros de Nueva York, donde las existencias continuaron aumentando y profundizaron la concentración de inventarios en Estados Unidos. Según Cochilco, los aranceles generales anunciados el 23 de julio no incluyeron un gravamen adicional al cobre refinado, por lo que su efecto directo sobre el metal fue limitado. Aun así, la política comercial estadounidense siguió alimentando riesgos de inflación, menor comercio y volatilidad en los flujos de metal.

CHINA ENTREGÓ SEÑALES MIXTAS PARA LA DEMANDA

Desde China, el principal consumidor mundial de cobre, las señales fueron heterogéneas. Por una parte, los inventarios de Shanghái se mantuvieron cerca de mínimos de dos años y medio, mientras la producción de cátodos cayó 1,59% en julio, equivalente a 39.200 toneladas menos de lo previsto, debido a mantenciones y escasez de insumos. Estos antecedentes reforzaron la idea de una oferta física limitada y contribuyeron a sostener el precio internacional.

Por otra parte, los indicadores industriales moderaron el optimismo. El PMI manufacturero oficial descendió desde 50,3 puntos en junio a 49,2 puntos en julio, retornando a zona de contracción. Además, las importaciones netas de cobre refinado disminuyeron 13% interanual durante el primer semestre y la prima de Yangshan dejó de subir, lo que evidencia mayor cautela de los compradores chinos frente a los altos precios. Este cuadro impidió que la cotización avanzara con más fuerza.

INVENTARIOS VISIBLES: MENOS METAL DISPONIBLE Y MAYOR CONCENTRACIÓN EN ESTADOS UNIDOS

Los inventarios visibles en bolsas de metales bajaron 16.487 toneladas, equivalente a una caída semanal de 1,7%, y totalizaron 966.868 toneladas. La Bolsa de Metales de Londres explicó la mayor parte del descenso, con una reducción de 23.125 toneladas, seguida por Shanghái, que restó 276 toneladas. En sentido contrario, COMEX sumó 6.914 toneladas, consolidando el desplazamiento del metal hacia Estados Unidos.

Aunque el total global de inventarios se mantuvo 127,5% por encima del nivel observado a igual fecha de 2025, Cochilco subrayó que el problema no radica únicamente en el volumen agregado, sino en su distribución regional. COMEX concentra cerca de dos tercios de las existencias visibles, mientras Londres cuenta con menos unidades para entrega inmediata y Shanghái se ubica 35,4% bajo el nivel de hace un año. Esa configuración ayuda a explicar la estrechez en Europa y Asia, aun cuando las cifras globales parezcan holgadas.

LA PRIMA ESTADOUNIDENSE MANTIENE EL INCENTIVO PARA MOVER METAL HACIA COMEX

Al cierre de la semana, el precio a tres meses fue de US$ 6,51 por libra en COMEX y de US$ 6,25 por libra en la Bolsa de Metales de Londres. La diferencia, de US$ 0,26 por libra, representa la prima que paga el mercado estadounidense frente a la referencia londinense. Cochilco precisó que esas cotizaciones no equivalen al precio de cierre semanal, situado en US$ 6,27 por libra, pero sí muestran una brecha relevante entre mercados.

La ampliación de ese diferencial mantiene el incentivo económico para trasladar cobre hacia Estados Unidos. Si Washington aplicara un arancel al cobre refinado, la prima podría aumentar; en cambio, una postergación o descarte de esa medida tendería a reducirla. Por ello, la política comercial estadounidense se ha convertido en una variable decisiva para entender no solo el precio, sino también la localización de los inventarios y la disponibilidad efectiva del metal en otras regiones.

LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL APORTA UNA SEÑAL DE DEMANDA ESTRUCTURAL

Complejo Portuario Mejillones-Embarque de cátodos

En el trasfondo del mercado, la inversión en infraestructura vinculada a inteligencia artificial en Estados Unidos fue destacada como una señal favorable para la demanda de largo plazo. La expansión de centros de datos, redes eléctricas y sistemas de transmisión asociados a nuevas tecnologías intensivas en energía refuerza el papel del cobre como insumo estratégico. Aunque este factor no elimina la volatilidad de corto plazo, sí robustece la narrativa de demanda estructural que acompaña al metal rojo.

PERSPECTIVAS: SOPORTE FÍSICO, PERO CON LÍMITES MACROECONÓMICOS

Para la presente semana, Cochilco prevé que la estrechez física seguirá actuando como soporte para el precio del cobre. Los bajos inventarios en Londres y China, la menor producción de cátodos y los cargos de tratamiento negativos continuarían respaldando al metal. Sin embargo, el margen de avance podría verse limitado por la debilidad industrial china, las tasas de interés elevadas y una eventual recuperación del dólar.

Así, el cobre cerró julio en una posición de fortaleza relativa, sostenido más por la disponibilidad física que por una expansión clara de la demanda industrial.

El mercado entra a agosto con precios altos, inventarios regionalmente desbalanceados y una elevada sensibilidad a las decisiones de política monetaria y comercial. En ese equilibrio frágil, cualquier señal sobre China, el dólar o los aranceles estadounidenses podría definir la próxima dirección del metal.

 

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