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Proceso de descarbonización minera debe ser gradual

  • Por Enrique Sastre, Project Manager de Black & Veatch.

Enrique Sastre, Project Manager de Black & Veatch.

El 2050 está marcado como el año clave para lograr que las empresas mineras logren ser carbono-neutrales al 100%, avanzando paulatinamente desde una reducción del 50% de los Gases de Efecto Invernadero (GEI) en el 2030 hasta alcanzar la meta final.

El objetivo está claro, así como el conocimiento de que, para alcanzarlo, se hace indispensable que las empresas integren el uso de de energías renovables al proceso (como solar, eólica, sistemas de almacenamiento de energía en baterías e hidroeléctrica, entre otras) junto con la implementación de tecnologías y combustibles limpios como Hidrogeno Verde (Green H2), lo cual debe comenzar a implementarse desde ya y en forma gradual para ir midiendo los resultados de cada etapa y tomar acciones correctivas a tiempo, gestionando una inversión inteligente que asegure la continuidad del negocio.

Para avanzar en la forma esperada, y dado que en Chile (y toda la región) muchas de las nuevas tecnologías y know how llegan con algo de retraso en comparación con otros países, es de vital importancia que las operaciones mineras reciban un asesoramiento global experto sobre la mejor manera de avanzar hacia los objetivos planteados en materia de descarbonización, estableciendo una Hoja de Ruta estratégica que permita definir el qué, cómo, en qué medida y cuándo lograrlo. No se puede ir de 100 a cero emisiones en un corto plazo, ya que un paso en falso podría ocasionar grandes pérdidas e incluso retrasar más el proceso. Es importante que las iniciativas a implementar vayan de la mano con el avance tecnológico y soluciones probadas.

En detalle, este documento (Hoja de Ruta) que se elabora paso a paso y va definiendo plazos de cinco años para ir cumpliendo objetivos asociados a la sustentabilidad ambiental, determina -en su etapa inicial- cuáles son los procesos y principales equipos que actualmente generan emisiones de carbono en cada unidad minera, cuantificando sus emisiones y posteriormente definiendo cómo poder ir sustituyéndolos por tecnologías comprobadas que se adapten a las necesidades de cada empresa y aseguren los resultados esperados.

En este sentido -y por lo general- el mayor foco generador de emisiones está asociado al proceso de explotación minero, el cual requiere el uso de equipos de grandes dimensiones, los cuales pueden llegar a ser los responsables de más del 80% de las emisiones en algunas operaciones mineras y la tecnología actualmente disponible requiere de un mayor desarrollo para poder contar con motores impulsados por energías verdes para tal capacidad sin reducir la productividad.

Este es uno de los factores por los que sabemos que el proceso de descarbonización minera no es algo inmediato, e incluirá no solo un proceso de cambio tecnológico sino también un proceso adaptativo. Es un proyecto a largo plazo que requiere de mucha planificación y la integración de distintos actores en el tablero (gobierno, empresas mineras y proveedores) para ir desarrollando en conjunto las mejores estrategias y alternativas para avanzar hacia este objetivo común. Nuestro aporte como Black & Veatch en este desafío es brindar a la industria un know how global experto con presencia local, lo que nos permite entender las complejidades y normativas del país y poder apoyar a la industria con el desarrollo de Hojas de Ruta calificadas que aseguren la conversión hacia la carbono-neutralidad al máximo posible.

Otro de los ejes fundamentales de este documento es analizar la fuente de energía renovable asociada a cada proyecto, lo cual “es un poco más fácil gracias a que hoy contamos con la posibilidad de acudir a empresas proveedoras de este tipo de servicios y solicitar un suministro 100% limpio mientras se evalúa la alternativa de, posiblemente, construir una matriz energética limpia propia”, comenta.

En resumen, el puntapié inicial para comenzar a avanzar en el proceso de descarbonización minera es establecer un roadmap que analice la situación actual de cada proyecto u operación; cuáles son los equipos mineros con los que cuenta, fondos disponibles y tecnologías más recomendadas que realmente sean factibles de ir incorporando poco a poco al proceso, haciendo un análisis de cómo esto irá disminuyendo en el tiempo la emisión de GEI. En paralelo, se analizará entonces todo el detalle relacionado a la fuente energética utilizada por cada faena, cómo y cuál es la mejor recomendación para hacer la transición hacia fuentes de energía limpia, y comenzar la etapa de estudios de prefactibilidad de todo el proyecto, pasando por  ingeniería básica, ingeniería de detalles, la ejecución y construcción de parques de generación de energía, precomisionamiento, comisionamiento, hasta la entrega o transferencia de los activos hacia el cliente para su operación final.

Con todo lo anterior, queda claro que alcanzar las cero emisiones en la industria minera al 2050 es completamente factible, pero se requiere de un trabajo organizado, muy planificado, con pasos comprobados y el aporte de proveedores expertos que apoyen esta gestión a fin de garantizar pasos concretos sin pérdidas inesperadas.

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