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Seguridad en minería: más allá de los indicadores

  • Por Jaime Paredes, Gerente HSEQ (Health, Safety, Environment, and Quality) de Veltis Latam. //

Jaime Paredes, gerente HSEQ de Veltis Latam.

En minería hay algo que se aprende rápido: los buenos resultados no garantizan que mañana todo va a salir bien. La seguridad no se hereda de un período a otro. Se construye todos los días.

En el marco del Día Mundial de la Seguridad y Salud en el Trabajo, vale la pena detenerse en lo que hay detrás de los indicadores: decisiones, hábitos y formas de trabajar que muchas veces pasan desapercibidas, pero que son las que realmente hacen la diferencia.

En una industria exigente, donde las faenas no se detienen y los procesos son cada vez más complejos, la seguridad es una condición para la continuidad operacional. Cuando esa base se debilita, se resiente la estabilidad de un sistema que necesita consistencia en cada uno de sus frentes.

Uno de los mayores desafíos está justamente en lo cotidiano. En tareas que se repiten, en entornos que se vuelven familiares, en dinámicas donde todo parece estar bajo control. Es en esos espacios donde los desvíos pueden pasar desapercibidos si no existe una gestión constante y una cultura preventiva que los mantenga visibles.

En ese contexto, la seguridad no depende solo de protocolos o procedimientos. Se juega en cómo se actúa en terreno, en la capacidad de los equipos para observar, reportar y corregir a tiempo, y en liderazgos que entienden que esto implica hacerse cargo.

La operación minera hoy se construye entre múltiples actores que trabajan de forma coordinada. Esa interdependencia exige estándares compartidos y una ejecución consistente, porque cualquier desviación termina impactando el funcionamiento completo de la operación.

En ese escenario, el rol de los proveedores es clave. Participamos directamente en procesos críticos y en la gestión diaria, lo que exige integrar la seguridad como parte del trabajo mismo.

Al final, más que una meta, la seguridad es una práctica. Está en cómo se planifica, en cómo se ejecuta y en cómo se reacciona frente a lo inesperado.

Porque al final del día, el estándar no es el número que mostramos, sino la certeza de que cada trabajador vuelve a su casa sano y salvo.

 

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