Columna de OpiniónDestacadosNoticias
Trending

Tendencia en 2024: Fuerte inflexión en la inversión y en uso de tecnología en las empresas

  • Por Tomás Ecclefield, Co-founder y CEO de Digital eXp.

Tomás Ecclefield, Co-founder y CEO de Digital eXp.

Según el Banco Mundial, en el año 2023 el Producto Interno Bruto (PIB) real de Chile se contrajo un 1% interanual en el primer semestre. Esta contracción se debió principalmente a los efectos retrasados de la contracción fiscal y monetaria de 2022, tras el gasto extraordinario realizado en 2021. Además, la tasa de desempleo aumentó 0,7 puntos porcentuales interanuales en junio de 2023. Estos indicadores reflejan una situación económica poco auspiciosa para el país y se prevé que el año 2024 se mantenga en condiciones similares, con un crecimiento estimado de apenas un 1%. De esta manera, el país entraría en su tercer año consecutivo de estancamiento económico.

Ante esta realidad, las empresas chilenas se enfrentan a grandes desafíos y deben adaptarse a la situación actual del país. Uno de los pilares más importantes en los que deben enfocarse es la tecnología que van a utilizar para cumplir sus objetivos de negocio, sin caer en grandes gastos en tecnología. Durante la pandemia, la tecnología se convirtió en una parte primordial de las operaciones de las empresas, permitiéndoles seguir funcionando en medio de las restricciones y el distanciamiento social. Sin embargo, muchas compañías aceleraron este proceso sin contar con las bases tecnológicas necesarias para lograr una buena ejecución de manera eficiente.

Es común observar cómo algunas empresas aplican nuevas tecnologías sin tener un claro entendimiento de por qué lo están haciendo, lo cual resulta en un aumento significativo en su presupuesto tecnológico. Este presupuesto puede llegar a incrementarse hasta un 30%, sin que se obtengan resultados tangibles. Esta falta de estrategia y planificación puede ser nefasta, especialmente en épocas de crisis como la actual.

Es por esto, por lo que, en el año 2024 se espera que sea un año de inflexión en la inversión y en el uso de la tecnología por parte de las empresas chilenas. Sin embargo, es fundamental que esta inflexión vaya acompañada de una correcta planificación estratégica. Las empresas deben evaluar cuidadosamente cuáles son sus necesidades tecnológicas en línea con sus objetivos de negocio y cómo pueden implementarla logrando eficiencias concretas para mejorar sus operaciones y enfrentar los desafíos económicos y laborales que se presenten.

Si las empresas desean aprovechar al máximo las nuevas tecnologías, como la IA Generativa, es necesario que antes consoliden, simplifiquen y extraigan valor de los datos y sistemas actuales. Además, es fundamental robustecer la seguridad y la continuidad operacional, construir una arquitectura resiliente y escalable, y estandarizar las integraciones de sistemas y datos. Solo de esta manera, las empresas podrán desplegar todo el potencial de las nuevas tecnologías, logrando resultados tangibles que no sea cuestionados por la alta dirección.

Antes de invertir en tecnología, es crucial que las empresas tengan un plan definido. Esto implica identificar las necesidades reales del negocio, definir los objetivos, establecer indicadores de éxito, contar con un presupuesto realista y diseñar un plan de implementación detallado. Muchas veces, nos encontramos con empresas que tienen múltiples iniciativas estratégicas, lo que se traduce en una multiplicidad de proveedores, desarrollos y bases de datos. Esto no solo es costoso, sino que también genera una mayor complejidad a nivel tecnológico y que frente a eventos como ataques de Ransomware, que día a día aumenta, les permita reaccionar rápidamente sin poner en riesgo la continuidad operacional, la reputación y a los altos ejecutivos y directores.

Uno de los aspectos más preocupantes en la actualidad es la ciberseguridad. En Chile, por ejemplo, se producen cerca de 1.300 ataques por minuto. Esta cifra es alarmante y se espera que siga en aumento para el 2024. Ante esta situación, es fundamental tomar medidas para proteger la soberanía digital y prevenir futuros ciberataques.

Para prevenir los ciberataques y reducir su impacto, es primordial contar con bases tecnológicas robustas y bien gobernadas. Esto implica tener un ecosistema simple y monitoreado, que permita detectar cualquier anomalía o intento de intrusión. Además, es importante contar con personal capacitado en ciberseguridad y establecer protocolos de actuación ante posibles ataques.

En conclusión, se espera que el 2024 sea un año de inflexión, donde las empresas van a repensar sus estructuras, su tecnología, enmarcado en un contexto de eficiencias, buscando ser más simples y consolidando tecnología, que les permita en los próximos años invertir en nuevas tecnologías de manera planificada. Esto les permitirá aprovechar al máximo las nuevas tecnologías y mantenerse competitivas en un entorno digitalizado.

Es importante tener un plan definido antes de invertir, para evitar la multiplicidad de proveedores y desarrollos. Además, la ciberseguridad juega un papel fundamental en este escenario, por lo que es necesario contar con bases tecnológicas robustas y establecer protocolos de actuación ante posibles ataques. Solo de esta manera, las empresas podrán enfrentar los desafíos tecnológicos y proteger su soberanía digital.

 

 

 

 

Artículos relacionados

Close