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La minería chilena requiere ser dirigida por un técnico con dedicación exclusiva

  • Por Walter Javier Muñoz Rojas, Ingeniero Civil en Minas, Ingeniero en Prevención de Riesgos, Vicepresidente de la Cámara Minera de Chile, Presidente de COREMIN, Corporación de Emergencias Mineras //

Javier Muñoz Rojas, Ingeniero Civil en Minas, Ingeniero en Prevención de Riesgos, Vicepresidente de la Cámara Minera de Chile, Presidente de COREMIN, Corporación de Emergencias Mineras

Ya lo hemos dicho, no nos parece justo para la minería chilena el anuncio del biministro de Economía y Minería; y espero que, por repetición, el Presidente electo nos escuche y, si es factible, pueda revertir esta decisión. En gobiernos anteriores ya se experimentó un biministro de energía y minería sacando leyes caóticas, como fue el aumento de patentes en un 400%.

Por los grandes desafíos que tiene nuestra minería. no solo requiere de una persona con exclusividad para dirigir la cartera de la actividad productiva más importante del país, sino que, además, que conozca el sector.

Cada vez que cambia el gobierno, desde los diversos gremios debemos acudir a las nuevas autoridades a explicarles de qué se trata el sector. Esto son meses valiosos que se pierden en la continuidad de políticas públicas ya implementadas o, bien, en comenzar a trazar nuevas que permitan que, desde la pequeña minería a la gran minería, la actividad crezca, mejore y, lo que el país necesita, que aumenten la producción y podamos mantener la competitividad.

Lamentablemente, en Chile, el país minero por excelencia con reconocimiento mundial, pero no a nivel local, parece que nos hemos acostumbrado a caminar a tientas, conformándonos con liderazgos que, aunque voluntariosos, carecen de la visión profunda de mediano y largo plazo que exige la industria que sostiene el país. En una columna publicada por Marcos Lima, donde habla del ninguneo de nuestra Minería en donde las distintas autoridades, al parecer, no la toman en cuenta como debe ser.

EL ERROR DE LA BICEFALIA MINISTERIAL

Resulta alarmante la falta de comprensión sobre la incompatibilidad de roles que supone dirigir Economía y Minería al mismo tiempo. Mientras que el Ministerio de Economía debe velar por la diversificación, el fomento de las pymes y la contención de ciclos inflacionarios, el Ministerio de Minería requiere una gestión de activos de largo plazo, una política de Estado sobre el litio y el cobre, entre otros, que se suma a velocidad de un tren bala con una visión técnica sobre yacimientos y leyes de corte que puedan redefinir 100 años más de minería con nuevos proyectos mineros y no solo con ampliaciones de yacimientos históricos.

Fusionar estas tareas bajo una mirada, sin la experiencia técnica, en el mejor de los casos, un optimismo ingenuo y, en el peor, una negligencia estratégica, negligencia que ya la estamos viviendo con el antiguo biministerio de Minería y Energía, donde el ministro, un profesional del área comercial,  nos jugó una mala pasada, cuando días antes de dejar el cargo sacó  la ley maldita, que ha significado que  muchos mineros estén perdiendo sus propiedades por una aumento de 4 veces el valor de la Patentes Mineras, pero esa es otra historia que ya habrá tiempo para tocar en otra columna.

La minería no es una «cosecha» de temporada; es una industria de inversiones a 10, 20 y 30 años, de geología y exploración de mercados globales altamente volátiles. (geología y exploración que paga impuesto aun cuando no produce nada y solo busca dar capacidades de nuevos proyectos).

POTENCIAR EL MINISTERIO DE MINERÍA

Cada vez que cambia un gobierno, quienes estamos ligados al sector, esperamos por un lado que un profesional con perfil técnico lo dirija, sin embargo, eso no sucede, como podemos ver hoy.

Ya lo he mencionado, pero siendo la minería el sector que más aporta a las arcas fiscales, en algunos presupuestos anuales hemos visto como no se les aumentan los recursos.

Tanto ENAMI como SERNAGEOMIN, requieren recursos económicos que permitan seguir fomentando la minería por un lado y aumentar los fiscalizadores, por otro. Codelco requiere recursos para llevar adelante sus proyectos estructurales. Para, ello, necesitamos alguien que conozca de estos requerimientos.

Y que, además, les recuerde a quienes definen estos recursos, que de la minería se extraen recursos para financiar programas sociales, municipalidades, gastos corrientes de forma inmediata y hasta para apoyar a Bomberos de Chile, pero se reinvierte una fracción mínima en exploración, tecnología o modernización de ENAMI, CODELCO, la pequeña y mediana minera, en dar la real importancia con relevancia urgente del SERNAGEOMIN.

Es imperativo recordar que Chile es y seguirá siendo un país minero. El sueldo de la nación no proviene del azar, sino del esfuerzo de miles de ingenieros, geólogos y operadores que ven con frustración cómo las decisiones estratégicas se toman desde una oficina en Santiago por profesionales que confunden un plan de minero con un ciclo de riego. No podemos seguir permitiendo que la inexperiencia dicte el rumbo de la industria que paga las cuentas del Estado. El nombramiento de un profesional ajeno al sector en una posición de poder dual es una falta de respeto a la historia minera de Chile. La minería merece profesionales que hablen su lenguaje.

 

 

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