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Estudio de Cochilco revela las distintas aristas de la minería submarina y su impacto en la actividad minera terrestre
- La presión para desarrollar la minería submarina va a depender de la capacidad de la minería terrestre para suplir la demanda de minerales y al escenario de precios existente en el futuro. Un escenario de precios de los metales atractivo sería un estímulo para llevar a cabo proyectos con costos altos, que se viabilizarían económicamente, señalan los analistas de Cochilco.
“Monitoreo a la Minería Submarina” se titula el nuevo estudio de Cochilco, que analiza diversas aristas de esta actividad extractiva que podría poner en jaque a la minería terrestre.
El informe de casi 40 páginas parte describiendo la minería submarina y las características principales de loes elementos metalíferos que están depositados en el fondo del océano.
«Es una actividad que busca la extracción y producción de recursos minerales que se encuentran en aguas profundas de los océanos, generalmente desde los 200 metros de profundidad y hasta los 6.000 metros, aproximadamente”, dice el documento en su introducción.
Los principales tipos de depósitos de interés para esta nueva industria minera son los nódulos metálicos (PMN), costras de ferromanganeso (CFC) y sulfuros polimetálicos (PMS), los cuales contienen minerales valiosos como: cobre (Cu), níquel (Ni), cobalto (Co), manganeso (Mn), zinc (Zn), oro (Au), Plata (Ag), Litio (Li) y tierras raras, entre otros.
“El interés por la minería submarina data desde la década del 60, momento en que existía preocupación mundial por el suministro y abastecimiento de metales para la industrialización (Cabrera, 2014). Este interés llevó a que se realizaran diversos estudios sobre los recursos existentes en el fondo marino, de los cuales se destaca el estudio de 1965 “The Mineral Resources of the Sea” de John L. Mero, en el que se menciona la existencia de nódulos polimetálicos en el océano Pacífico, en el sector conocido como la Zona Clarion-Clipperton (CCZ), frente a la costa de México y cercano a Hawái2.
Para Cochilco, en el presente existen diversos factores que están impulsado la minería submarina y menciona: tendencia al agotamiento de las reservas terrestres, aumento de los costos de mina, escasez hídrica, conflictos con las comunidades cercanas, interés geopolítico de las grandes potencias en los minerales críticos y leyes con tendencia decreciente en los yacimientos en actual operación (Muñoz, 2021).
La demanda de metales se mantiene creciendo, especialmente aquellos vinculados a la transición energética y economía verde.
Explican los analistas de Cochilco que, en 2024 la demanda de litio aumentó casi 30% y la de níquel, cobalto, grafito y tierras raras aumentó entre un 6% y un 8%. Asimismo, las proyecciones indican una brecha entre la producción minera y la demanda futura especialmente en cobre y litio al 2035, mientras que, si bien existe equilibrio en el balance de mercado de las tierras raras, cobalto y grafito, la concentración en la refinación de estos metales por parte de China genera potenciales riesgos para la cadena de suministro global (IEA, 2025).
IMPORTANCIA ESTRATÉGICA DE ESTA INDUSTRIA
“En el largo plazo la minería submarina podría constituirse en una fuente adicional de minerales críticos y con potencial para desarrollar nuevos proyectos por lo que esta industria reviste de importancia estratégica para los países interesados en su explotación y para aquellos que tienen una industria minera terrestre importante. Cabe indicar que el progreso de esta industria depende fuertemente de los avances tecnológicos futuros para habilitarla en términos técnicos y económicos; y al mismo tiempo minimizar sus impactos ambientales, variable que se ha transformado en su principal desafío, considerando la fragilidad del ecosistema marino. En este contexto, este informe realiza un monitoreo al proceso de desarrollo de la regulación relacionada al Código de Minería por parte de la Autoridad Internacional de los Fondos Marinos (ISA), lo cual permitirá establecer normativa para la explotación minera en los fondos oceánicos. Además, se realiza un levantamiento de los principales depósitos de minerales estudiados en el lecho marino, ubicación geográfica y una estimación propia de la producción de cobre de esta industria”.
A través de 9 capítulos, los autores del estudio recorren aspectos relacionados con el marco legal que rigen la explotación de esos minerales, aspectos geológicos, técnicos, tecnológicos etc., así como proyecciones en una potencial producción de esos minerales.
EL IMPACTO EN LA MINERÍA TERRESTRE
Finalmente, de acuerdo con el análisis realizado y con la información actual, los analistas concluyen que, “no se observan impactos significativos de la minería submarina en el mercado específico del cobre para los próximos 15 – 20 años, sin embargo, esta actividad exhibe avances concretos que permitirían transformarla en una nueva fuente de minerales críticos en el largo plazo, con implicancias estratégicas y de mercado”, señalan.
“En el presente, el principal desafío de la minería submarina es el impacto que provocaría en el medio ambiente marino. Las regulaciones y tecnología para su operatoria y los costos son variables que podrían despejarse en los próximos 5 a 10 años, sin embargo, los daños que esta actividad puede generar al medio ambiente oceánico tienen el potencial de ser irreversibles.
En materia de regulación, no se estima que en el corto o mediano plazo esté finalizado el Código de Explotación y su normativa asociada, dada la complejidad de las materias que debe abordar como la evaluación, protección y monitoreo ambiental, junto con la responsabilidad frente a daños al medio ambiente, definición de regalías y el mecanismo para su distribución. Por otro lado, existen todavía diferentes posturas entre las naciones que integran la ISA, existiendo un grupo de países que apoyan la minería submarina y otros que buscan una pausa precautoria.
En términos de costos operativos y de inversión de esta actividad, el nivel de avance que se logre en el campo tecnológico será la clave para lograr una reducción de estos y de esta forma hacer que sea rentable y competitiva frente a la minería terrestre. Los desafíos tecnológicos no solo se circunscriben a la mejora en los equipos y maquinarias para la explotación, sino que también a lograr una operatoria continua y en el desarrollo de plantas de procesamiento con la capacidad para procesar en forma eficiente los nódulos polimetálicos.
EL INTERÉS DE LAS GRANDES POTENCIAS
“En cuanto al interés de grandes potencias en el desarrollo de la minería submarina, es posible indicar que China definió, en su “Informe sobre el trabajo del Gobierno ” de marzo de 2025 , que impulsará las industrias emergentes, mencionando entre estas, la ciencia y tecnología de las profundidades del océano. Adicionalmente, el Presidente de Estados Unidos firmó una orden ejecutiva para agilizar el desarrollo de la minería submarina en aguas estadounidenses e internacionales. Esta última acción coloca presión a la ISA para avanzar en la finalización del Código de Explotación”, indica el documento.
“El interés por la explotación de recursos minerales en el fondo del océano obedece a varias razones tales como, la menor disponibilidad de reservas mineras, especialmente de minerales críticos; la existencia comprobada de importantes recursos mineros en el fondo marino y con una ley mucho mayor que aquellos presentes a nivel terrestre. Además, el suministro seguro de minerales críticos se ha convertido en una materia estratégica y de seguridad nacional para el desarrollo de la transición energética e industria tecnológica de las grandes potencias”, agrega el informe.
Es importante señalar que los proyectos de nódulos polimetálicos analizados en este informe fueron evaluados por las empresas y consultoras bajo un modelo de explotación de un grupo de metales (níquel, cobalto, cobre y manganeso), siendo el cobre sólo un subproducto.
INICIO DE LA PRODUCCIÓN
Para los analistas de Cochilco, “dada la alta incertidumbre respecto al progreso de esta industria, un horizonte realista para que comience un proyecto a producir sería entre 2032–2036. En este contexto, al realizar una estimación de producción de la minería submarina para el cobre para el período 2032-2046, desde el inicio productivo y con seis empresas operando (capacidad de producción de 70kton/a cada una), la producción de cobre alcanzaría un máximo de 373,1 kton/a en el lapso analizado (1,2% de la producción de cobre refinado terrestre proyectada en igual período)”.
Asimismo, manifiestan que, “La presión para desarrollar la minería submarina va a depender de la capacidad de la minería terrestre para suplir la demanda de minerales y al escenario de precios existente en el futuro. Un escenario de precios de los metales atractivo sería un estímulo para llevar a cabo proyectos con costos altos, que se viabilizarían económicamente y también impulsaría el avance tecnológico y la industria de proveedores para esta industria”.
A FAVOR Y EN CONTRA
Respecto a la minería submarina, se han tomado diferentes posturas, donde 37 países han solicitado oficialmente una moratoria (prohibición definida o indefinida) o una pausa precautoria (detención temporal), entre los que destacan: Canadá, Chile, España, Brasil Francia y Alemania (Martínez, 2025) A su vez, países como China, India, Japón, Rusia, y Corea del Sur se encuentran entre aquellos que desean que se continue con la minería submarina (Baruah, 2025).
“Chile ha impulsado junto a otros países el establecimiento de una pausa precautoria, debido a los efectos negativos que la minería submarina puede provocar en el fondo marino. La existencia de impactos nocivos en el medio ambiente del océano, que actualmente pueden ser desconocidos, requiere de estudios científicos exhaustivos y profundos para identificar completamente dichos efectos e impactos, lo cual permitirá posteriormente, en base a dichos estudios, establecer una regulación robusta para esta actividad”, concluyen.
El informe completo se puede descargar en el siguiente enlace:



