- Por Gastón Rubio, Director Ejecutivo de Syncore. //

La minería nacional enfrenta una paradoja relevante. Desde hace más de una década que el país no contaba con una cartera de proyectos tan robusta, por más de US$ 104 mil millones, y, sin embargo, su principal desafío ya no está en atraer inversión, sino en lograr que esos proyectos se ejecuten con eficiencia, seguridad y en los plazos comprometidos.
Un escenario en el que el rol de las empresas proveedoras de la minería deja de ser accesorio y se vuelve profundamente estratégico. Los desafíos son múltiples y permanentes: capital humano, procesos, incorporación de tecnología, sostenibilidad y excelencia operacional. A esto se suma la necesidad de responder a un mayor nivel de actividad sin transar un principio que hoy es intransable para la industria: la seguridad.
En ese contexto, las compañías que se conciben únicamente como contratistas están quedando atrás. El futuro pertenece a quienes son capaces de transformarse en socios estratégicos del operador minero, corresponsables del éxito del proyecto. En el caso de Syncore, esto se expresa en una participación temprana, desde la ingeniería y la constructibilidad, aportando como empresa desde hace una década con conocimiento técnico y experiencia para diseñar proyectos más eficientes, seguros y viables desde su origen.
A esto se suma la incorporación de tecnología como un factor diferenciador. La digitalización, el uso de datos para la toma de decisiones, la planificación avanzada, y el potencial de la inteligencia artificial y la robótica ya están redefiniendo la productividad minera. Quienes no integren estas herramientas de manera temprana quedarán rezagados en un entorno donde los costos aumentan, los yacimientos se vuelven más complejos y las exigencias ambientales son cada vez mayores.
Otro de los grandes cuellos de botella de la próxima década será la disponibilidad de capital humano especializado. El envejecimiento de la fuerza laboral y el peak de proyectos en carpeta tensionan un sistema que ya opera al límite, donde el sector ya ha identificado que para el año 2034 necesitará 37 mil nuevos trabajadores, de acuerdo a datos de CCM-Eleva. Frente a este escenario, iniciativas como el programa Forja Talento de Syncore, no solo responden a una necesidad interna, sino a un desafío país: formar capital humano crítico con altos estándares técnicos, conductuales y de seguridad, que sea capaz de sostener el ritmo y la complejidad de la minería del futuro.
Como industria, es necesario ver esta etapa con visión de largo plazo y con la convicción de que el crecimiento solo es sostenible si se construye sobre una base sólida: seguridad, talento, innovación y excelencia operacional. La minería que viene se diseña, se planifica y se ejecuta con rigor. Y en ese desafío, los proveedores estratégicos no solo acompañan el desarrollo del país, lo hacen posible.




