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EE.UU. emite proclama para fortalecer acciones arancelarias sobre aluminio, acero y cobre
- La proclama presidencial del 2 de abril de 2026 responde a la preocupación “por las amenazas que dichas importaciones representan para la seguridad nacional”, fundamentadas en la sección 232 de la Ley de Expansión Comercial de 1962, señala el documento de reciente publicación.

El gobierno de Estados Unidos, encabezado por el presidente Donald J. Trump, emitió el 2 de abril de 2026 una nueva proclama destinada a reforzar las medidas sobre las importaciones de aluminio, acero y cobre, así como sus productos derivados. Estas acciones responden a la preocupación por las amenazas que dichas importaciones representan para la seguridad nacional, fundamentadas en la sección 232 de la Ley de Expansión Comercial de 1962. A lo largo de los últimos años, diversas proclamaciones presidenciales han impuesto regímenes arancelarios que incluyen impuestos ad-Valorem adicionales para controlar el ingreso de estos productos al país.
La supervisión del secretario de Comercio ha sido clave para evaluar el impacto de los aranceles, quienes informaron que tales medidas han fortalecido la industria nacional de aluminio, acero y cobre. Se destaca el aumento en la utilización de la capacidad productiva: el aluminio pasó del 39% en 2017 al 50,4%, y el acero del 72,3% al 77,2%, acercándose al objetivo de un 80% recomendado por el secretario de Comercio. Este incremento se atribuye directamente a los regímenes arancelarios, que han cerrado lagunas legales y reducido exenciones, mejorando significativamente el funcionamiento de los sistemas de control.
La nueva proclama establece la aplicación de aranceles ad-Valorem sobre el valor aduanero completo de los productos metálicos, independientemente de su contenido metálico. Para artículos de aluminio y acero, y ciertos productos de cobre, la tasa será del 50%, con excepciones para productos del Reino Unido y artículos fabricados íntegramente con metales estadounidenses, que tendrán tasas reducidas (25% y 10%, respectivamente). Para determinados productos de cobre y derivados de aluminio y acero, la tasa general será del 25%, con reducciones similares para productos británicos y estadounidenses. Además, se eliminan algunos procesos de inclusión de derivados y se autoriza a los funcionarios a incorporar nuevos artículos derivados si se detectan amenazas a la seguridad nacional.

La normativa contempla una revisión periódica, otorgando facultades al secretario y al representante Comercial para modificar el alcance de los aranceles y evaluar la necesidad de nuevas acciones presidenciales. Las actualizaciones se realizarán cada 90 días, informando sobre el estado de las importaciones y la producción nacional, así como sobre cualquier medida adoptada por socios comerciales extranjeros. También, se prevé la terminación de aranceles para ciertos productos listados en los anexos de la proclama, y la posibilidad de revocar beneficios si se detecta un aumento perjudicial de importaciones de socios comerciales.
La proclama dispone que los productos metálicos provenientes de Rusia seguirán sujetos a una tasa del 200% ad-Valorem, manteniendo firme la postura frente a países considerados de riesgo. Asimismo, se garantiza que los aranceles no se aplicarán más de una vez a productos que contengan múltiples metales y que ciertos artículos que no contengan aluminio, acero o cobre, según lo establecido en los anexos, quedan exentos de los impuestos.
Finalmente, la administración autoriza a diversas entidades gubernamentales a emitir regulaciones y guías operativas para la implementación y cumplimiento de la proclama, con especial atención a la prevención de la evasión arancelaria y la identificación precisa del origen de los metales. Queda claro que el objetivo es fortalecer la producción nacional, reducir la dependencia de importaciones extranjeras y asegurar que la base industrial estadounidense esté preparada para responder a desafíos de seguridad nacional, incentivando la investigación, el desarrollo tecnológico y la formación de trabajadores especializados en el sector metalúrgico.
En conclusión, esta medida representa un endurecimiento de la política comercial estadounidense respecto a los metales, con aranceles elevados y una vigilancia estricta sobre el origen y composición de los productos, buscando proteger a la industria nacional y preservar la seguridad estratégica del país. La proclama se puede revisar en el siguiente enlace:




