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La urgencia climática exige pasar de las «promesas verdes» a la reducción dura de emisiones

  • Por Denis Girault, CEO de EQUANS LATAM. //

Denis Girault, CEO de EQUANS LATAM.

Cada Día de la Tierra, el ecosistema corporativo se inunda de mensajes de concientización y metas a largo plazo. Sin embargo, frente a una crisis climática que acelera sus impactos, la postura de las empresas que operan en la base de la infraestructura crítica debe cambiar. Desde Equans, compañía líder mundial en servicios multitécnicos, el mensaje es claro: la descarbonización dejó de ser un manifiesto de buenas intenciones para convertirse en un estricto problema de ingeniería, planificación y control.

Según cifras del Ministerio del Medio Ambiente, el sector energético es responsable de cerca del 78% de las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) del país. En ese contexto, la meta de Chile de alcanzar la carbono-neutralidad a 2050 depende en gran medida de la eficiencia energética, un factor que, según proyecciones del Estado, debe aportar más del 35% de las reducciones de emisiones necesarias.

La lucha contra el cambio climático se gana o se pierde trabajando en el terreno de las industrias: en cómo mantenemos una planta de energía, en cómo optimizamos la climatización de un activo crítico o en cómo electrificamos los procesos de una mina. El Día de la Tierra debe ser un llamado a la ejecución técnica y al control de los datos.

EL VERDADERO DESAFÍO TÉCNICO: LA CADENA DE VALOR Y EL SISTEMA «TROLLEY» EN MINERÍA

El mensaje de fondo apunta a que la sostenibilidad real es invisible y requiere un trabajo industrial complejo. A través de su modelo de gestión climática IMPACT, Equans se ha fijado la meta de reducir entre un 30% y un 40% las emisiones directas de sus operaciones y de la energía que consume para 2030. Sin embargo, hay un desafío aún mayor: disminuir en un 30% la huella de carbono de toda la cadena de suministro y ecosistema de proveedores.

En Chile, este último desafío tiene un peso específico: la minería del cobre y el litio. Este sector consume históricamente alrededor del 33% de toda la energía eléctrica del país. Por lo tanto, lograr una reducción de emisiones en su cadena de valor significa intervenir directamente en el motor económico de la nación.

Un ejemplo clave de esta transformación en la Región de Antofagasta es el desarrollo de infraestructuras eléctricas mayores, como la integración de flotas livianas eléctricas y la implementación del sistema trolley para camiones de extracción minera (CAEX). Esta compleja tecnología de electrificación permite que camiones de alto tonelaje se conecten a líneas eléctricas aéreas mediante pantógrafos, reduciendo drásticamente el uso de diésel en las faenas. Para Equans, este nivel de ingeniería dura no es un proyecto piloto, sino una necesidad operacional indispensable para que los minerales críticos de Chile —esenciales para la transición energética mundial— se extraigan con el menor impacto ambiental posible.

 

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