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Menos permisos, más presión operativa: el desafío que enfrenta la nueva ola de inversión minera

  • El 81% de los proyectos centrados en ampliar faenas vigentes, la inteligencia artificial y la analítica predictiva son clave para evitar pérdidas millonarias.

La aprobación de la Ley Marco de Autorizaciones Sectoriales coincide con uno de los ciclos de inversión más relevantes para la minería chilena en décadas. Según cifras oficiales, la cartera de proyectos para el período 2025-2034 supera los US$104.000 millones y la nueva normativa apunta a reducir hasta en un 70% los tiempos de tramitación, sin modificar las exigencias regulatorias vigentes.

El desafío, sin embargo, no se limita a construir más rápido. De acuerdo con antecedentes de Cochilco, el 81% de la inversión proyectada corresponde a iniciativas sobre faenas que ya están en operación: ampliaciones, modernizaciones y mejoras ejecutadas sin detener la producción. Ese escenario implica coordinar proyectos de expansión sin afectar la productividad, la seguridad de los trabajadores ni el cumplimiento ambiental.

«Cuando tienes operaciones funcionando y proyectos ejecutándose al mismo tiempo, cualquier desviación puede impactar la productividad, la seguridad o el cumplimiento ambiental. La capacidad de anticiparse deja de ser una ventaja y pasa a ser una necesidad», afirma Nicolás Orellana, CCO de X-Analytic.

El costo de no detectar oportunamente esos desvíos puede ser significativo. Según estimaciones de la firma, las fallas evitables en equipos críticos y los cuellos de botella operacionales pueden representar entre un 1% y un 2% de la producción de una faena, lo que equivale a pérdidas superiores a US$500 millones en una planta de la gran minería. En ese contexto, la disponibilidad de activos se convierte en una variable estratégica.

DETECTAR ANOMALÍAS ANTES DE QUE SE CONVIERTAN EN INCIDENTES

Nicolás Orellana, CCO de X-Analytic.

Para responder a ese escenario, la industria ha comenzado a incorporar herramientas de analítica predictiva, monitoreo continuo y modelos de diagnóstico basados en inteligencia artificial, capaces de detectar anomalías antes de que se conviertan en incidentes.

«Durante años muchas decisiones dependieron de inspecciones periódicas y de la experiencia acumulada de los equipos. Hoy es posible analizar miles de variables simultáneamente y alertar comportamientos anómalos antes de que se transformen en incidentes. Eso permite reducir la incertidumbre y tomar decisiones más oportunas», sostiene Orellana.

Los impactos concretos ya son medibles. «Un diagnóstico más preciso permite que fallas que normalmente tardan dos horas en resolverse se reduzcan prácticamente a la mitad», explica Orellana, quien cifra esa ganancia en hasta 45 minutos menos de tiempo de reparación por incidente.

El efecto acumulado no es menor: en una planta desalinizadora de gran escala, mejorar apenas un 1% la disponibilidad de los equipos equivale a casi cuatro días adicionales de producción al año. Si esa mejora llega al 2%, la diferencia es una semana entera de operación extra, sin construir nada nuevo ni contratar a nadie más.

«La velocidad para desarrollar nuevos proyectos será importante, pero el verdadero desafío estará en mantener la continuidad operacional de las faenas mientras esas inversiones se ejecutan. Ahí la capacidad de anticipar riesgos marcará la diferencia», concluye Nicolás Orellana, CCO de X-Analytic by SGS.

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