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“Six seven”: la frase sin significado, pero que dice mucho

  • Por Cristian Villegas Director Instituto de Educación y Lenguaje Universidad de Las Américas. //

Cristian Villegas Director Instituto de Educación y Lenguaje Universidad de Las Américas

Seguramente todos han escuchado la frase del año: “six seven”. Primero fue un número, luego un sonido, después un gesto con las manos, y en los últimos meses, en las escuelas, en la calle y en las redes sociales, pasó a ser algo más importante, una suerte de frase secreta entre los adolescentes y que los adultos no han podido descifrar. Esta aparece cuando ven o escuchan el número 67 y varios contestan repitiendo el número; así aparece la risa y los gestos entre ellos, mientras los adultos quedan desconcertados al no entender su significado. Y es que es complejo, no significa nada, pero nos entrega mucha información sobre cómo las nuevas generaciones, de forma global, construyen su propio lenguaje.

El origen es poco claro, en general se asocia a una canción de rap de fines del 2024 y que se fue viralizando en redes sociales asociada a videos de basquetbol. Lo extraño es que en sí misma no representa nada especial, no indica nada preciso, no es una postura, discurso u otro, pero sin duda tiene un valor para los jóvenes.

Los adultos que se han percatado de esto se preguntan qué significa, algunos lo han traducido como algo regular o más o menos, pero para los adolescentes no es una pregunta de interés, dado que el “six seven” es más una suerte de unión etaria, una señal que solo conocen y entienden ellos. Podría significar ironía, burla, un estado de ánimo o incluso un concepto mutable, pero lo importante recae en su representación, dado que no es una nueva palabra sino una viralización que muestra cómo los jóvenes crean sus propias formas y códigos de comunicación ayudados por la conexión en tiempo real.

La jerga juvenil ya no es cosa solo de las aulas y barrios, hoy es una construcción global a partir de la masificación de las redes sociales, además, este lenguaje ya no es solo una palabra, puede ser un “meme”, sonidos o videos, transformándose en una nueva forma de entenderse dentro de un grupo que comparte la misma edad.

El “six seven” es un código entre jóvenes para reconocerse entre los que conocen su sentido y justamente marca la diferencia con los adultos quienes tratan de darle un significado que para los adolescentes no lo tiene. Esto no hace que sea un concepto fácil de despreciar, aunque probablemente su vida útil no será muy larga, siendo reemplazado por otro; incluso se podría optar por la visión de que se trata de una situación que muestra la pérdida de vocabulario o la adopción sin cuestionamiento de lo que pasa en la red, pero esto es una lectura incompleta dado que cada generación tiene sus propias expresiones. La diferencia está en que se trata de conceptos que se van tan rápido como llegan, y, sobre todo, que son evidencia de una cultura global e hiperconectada.

Es probable que “six seven” quede en el olvido en algunos meses más, que sea reemplazado por otras palabras, imágenes o videos igualmente ininteligible para los adultos, pero nos deja una lección importante: el lenguaje juvenil no muere, sino que muta a la velocidad de la red y bajo el alero de la IA.

Su importancia radica en que una expresión sin sentido aparente puede significar poco, pero decir mucho de esta generación que aprendió a comunicarse bajo las redes sociales, a dialogar con la inteligencia artificial, a ver videos breves todo el día, pero también a crear sus propios códigos globales dejando fuera a los adultos.

Estamos ante la evidencia de como los jóvenes desarrollaron su propio lenguaje a vista de todos, pero solo entendido por ellos, lo que demuestra que las nuevas generaciones pueden comunicarse en la red y nosotros no ser capaces de entenderlo.

 

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