DestacadosNotas MinerasNoticias
“Domeyko en mi Cámara Viajera”: el concurso internacional que invita a mirar Chile con los ojos del Padre de la Minería
- La convocatoria, abierta desde el 31 de julio y vigente hasta el 22 de octubre de 2026, convoca a profesionales, escolares, usuarios de celulares y especialistas en fotografía aérea a retratar la naturaleza, la biodiversidad y el patrimonio cultural de Chile inspirados en la vida y obra de Ignacio Domeyko, científico polaco, explorador, tercer rector de la Universidad de Chile y figura clave en la transformación de la minería nacional.

Hay concursos que premian una buena imagen. Y hay otros que, además, invitan a cambiar la manera de mirar. “Domeyko en mi Cámara Viajera” pertenece a esta segunda categoría: una convocatoria internacional que propone salir al encuentro de Chile con curiosidad científica, sensibilidad patrimonial y espíritu aventurero, tal como lo hizo Ignacio Domeyko en el siglo XIX cuando recorrió montañas, valles, desiertos, minas, volcanes y asentamientos para estudiar un territorio que todavía estaba aprendiendo a describirse a sí mismo.
Desde el 31 de julio y hasta el 22 de octubre de 2026, fotógrafos profesionales, aficionados, estudiantes, creadores que trabajan con celulares y especialistas en fotografía aérea podrán postular sus imágenes a este certamen que busca reunir miradas sobre la naturaleza, la biodiversidad y el patrimonio cultural de Chile. La invitación es amplia, pero el gesto es preciso: volver a mirar el país como un territorio vivo, diverso y lleno de capas históricas, naturales y humanas.
EL CHILE QUE DOMEYKO OBSERVÓ ANTES QUE MUCHOS
El nombre del concurso no es casual. Ignacio Domeyko fue mucho más que un académico ilustre o una figura de museo. Nacido en Polonia, llegó a Chile para enseñar, investigar y explorar, y terminó convirtiéndose en uno de los intelectuales científicos más influyentes del país. Fue pionero de la minería nacional, impulsor de la formación técnica y científica de nuevas generaciones, y tercer rector de la Universidad de Chile, cargo que ejerció entre 1867 y 1883.
Su aporte fue decisivo para que Chile dejara atrás una minería eminentemente artesanal y avanzara hacia una industria sostenida en el conocimiento. Domeyko categorizó minerales, sistematizó observaciones geológicas, fortaleció la enseñanza de la física, la química y las matemáticas aplicadas, y contribuyó a estudios de vulcanología, hidrología y climatología. En esa mezcla de profesor, explorador y naturalista se fue formando su legado: el de un hombre que entendió que el desarrollo minero requería ciencia, método y mirada de largo plazo.
EL PADRE DE LA MINERÍA DETRÁS DEL LENTE
La figura de Domeyko permite unir dos dimensiones que rara vez aparecen juntas con tanta naturalidad: la rigurosidad científica y la emoción del descubrimiento. En su época, levantar información sobre minerales, suelos, aguas o climas implicaba viajar, observar, registrar, comparar y volver a mirar. Hoy, la cámara —sea profesional, aérea o la de un teléfono móvil— se convierte en una herramienta contemporánea para continuar ese gesto: documentar lo que el territorio revela cuando alguien se detiene a observarlo.
Por eso, el certamen invita a retratar el mismo Chile que Domeyko recorrió, estudió y ayudó a comprender: un país de cordilleras minerales, paisajes extremos, ecosistemas frágiles, memorias locales y patrimonios que sobreviven tanto en la arquitectura como en las comunidades, en los oficios, en los caminos y en los vestigios de antiguos campamentos y faenas.
CUATRO CATEGORÍAS PARA MÚLTIPLES FORMAS DE MIRAR
La convocatoria contempla cuatro categorías orientadas a públicos diversos: profesionales de la fotografía, usuarios de celulares, público escolar y especialistas en fotografía aérea. Esa amplitud amplía también el tipo de relato visual que el concurso espera recibir. Una imagen puede venir desde una expedición cuidadosamente planificada, desde una mirada estudiantil sobre el barrio, desde un sobrevuelo que descubre patrones del paisaje o desde el instante espontáneo capturado con un celular durante un viaje.
En todas ellas, el desafío es el mismo: construir una fotografía capaz de contar algo sobre Chile. No solo mostrar belleza, sino también revelar identidad; no solo registrar un paisaje, sino sugerir una historia; no solo capturar patrimonio, sino hacerlo dialogar con el presente.
UNA INICIATIVA CORAL CON ACENTO PATRIMONIAL
El concurso es organizado por la Fundación Fermín Vivaceta, Búfalo Producciones, MindRun, Casa Foto, Casona Yungay Histórico, Fundación Napoleónicos de Chile y la agrupación Yungay en el Corazón, con la colaboración del área cultural de la Embajada de Polonia en Chile y de la Biblioteca Ignacio Domeyko de Buenos Aires. La Universidad de Chile se suma a su difusión, reforzando el vínculo entre el certamen y la huella académica del científico que encabezó la institución durante dieciséis años.
La iniciativa funciona, además, como preámbulo del largometraje-documental que en 2027 buscará rescatar la vida y obra de Domeyko, bajo la conducción del periodista e investigador cultural, Erick Bellido. En esa proyección audiovisual, el concurso aparece como una primera estación: una invitación colectiva a reunir imágenes, sensibilidades y territorios en torno a una figura cuya influencia sigue presente en la educación, la minería, la ciencia y la memoria cultural del país.
DE SIERRA GORDA A LA MEMORIA NACIONAL
En lugares como Sierra Gorda, donde la actividad minera forma parte de la identidad local, la memoria de Domeyko también ha encontrado expresión pública. Allí, la comunidad levantó un mural que recuerda aspectos de los inicios del yacimiento minero y los aportes del científico a su desarrollo. Ese gesto sintetiza el espíritu del concurso: reconocer que la historia de la minería chilena no está escrita solo en archivos o laboratorios, sino también en paisajes, muros, comunidades y relatos transmitidos de generación en generación.
Mirar Chile con los ojos de Domeyko, entonces, no significa repetir su viaje, sino actualizarlo. Significa preguntarse qué vemos hoy cuando observamos una quebrada, un cerro, una salitrera, un bosque, un humedal, una escuela rural, una mina, una plaza antigua o una fachada marcada por el tiempo. Significa reconocer que el territorio no es un escenario inmóvil, sino un archivo abierto.
FOTOGRAFIAR PARA DESCUBRIR, CONSERVAR Y CONTAR
En tiempos en que la fotografía circula con velocidad y abundancia, “Domeyko en mi Cámara Viajera” propone una pausa: mirar con intención. Su apuesta es que cada participante pueda transformar una imagen en una forma de conocimiento, en una pregunta sobre el país o en una celebración de su diversidad natural y cultural.
Hasta el 22 de octubre de 2026, la convocatoria seguirá abierta para quienes quieran sumarse a este viaje visual. En el fondo, el concurso no solo busca fotografías: busca miradas capaces de tender un puente entre ciencia, memoria y territorio. Tal vez por eso Domeyko sigue siendo una figura tan fértil para Chile: porque enseñó a observar antes de explotar, a estudiar antes de intervenir y a comprender el paisaje antes de transformarlo.
La recepción de fotografías estará abierta hasta las 23:59 horas del 22 de octubre de 2026. Los resultados se darán a conocer el 31 de octubre de 2026. Las postulaciones deberán enviarse al correo fotos@legadovigente.cl, de acuerdo con las bases publicadas en www.legadovigente.cl.




