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El fracaso de los CEOLs del litio y la advertencia para las tierras raras
- Por Gastón Fernández Montero, abogado especializado en derecho minero. //

En Chile, pese a los discursos oficiales y a la creación de instrumentos legales, no se ha producido ni un solo gramo de litio bajo un Contrato Especial de Operación de Litio (CEOL). Este mecanismo, diseñado para permitir la participación privada en un mineral reservado al Estado, se transformó en un instrumento inoperante.
Cabe destacar que las Empresas del Estado no necesitan un CEOL para explorar y explotar sustancias reservadas, solo si lo hacen con un privado. De hecho, el primer CEOL bajo la nueva Estrategia Nacional del Litio se firmó el 5 de septiembre de 2025 y recibió su aprobación definitiva de la Contraloría el 6 de febrero de 2026. Este contrato histórico fue suscrito entre el Estado de Chile y la Empresa Nacional de Minería (ENAMI) para el proyecto Salares Altoandinos, ubicado en la Región de Atacama
Pero en el caso de privados, los CEOLs dependen de un decreto supremo fundado, lo que introduce discrecionalidad política y falta de certeza jurídica. El caso más recordado fue la adjudicación a SQM en 2012, anulada por irregularidades en el proceso. Desde entonces, ningún CEOL ha llegado a explotación efectiva. La producción actual de litio proviene exclusivamente de contratos de arrendamiento en el Salar de Atacama, administrados por CORFO con SQM y Albemarle, otorgados antes de la reserva estatal.
La consecuencia es clara: el litio chileno quedó atrapado en un marco rígido, sin reglas claras y con pérdida de competitividad frente a países como Australia, que avanzaron con concesiones mineras abiertas y atrajeron inversión masiva.
Hoy, cuando se discute el futuro de las tierras raras, surge la advertencia: no repetir el error del litio. Reservarlas al Estado sin un plan industrial sólido sería condenarlas a la parálisis. El régimen general de concesiones mineras ofrece seguridad jurídica y transparencia, y permite que la inversión privada asuma riesgos de exploración y desarrollo.
Chile tiene la oportunidad de convertirse en un actor estratégico en tierras raras, esenciales para la electromovilidad y la transición energética. Pero, para lograrlo debe evitar la tentación de estatizar sin capacidad real de explotación. La lección del litio es contundente: un instrumento legal sin producción es un fracaso histórico que no debe replicarse.




