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Minería 4.0: el desafío de integrar tecnología para mejorar la eficiencia operacional
- Un estudio de Deloitte y CESCO advierte que solo el 29% de las compañías mineras se considera en niveles avanzados o líderes de madurez digital. Frente a una industria que necesita optimizar sus recursos y avanzar en electrificación, la integración de datos, automatización y gestión energética será clave para fortalecer su competitividad.
La transformación tecnológica de la minería chilena avanza, pero todavía enfrenta un desafío importante: lograr que las nuevas herramientas digitales se integren de manera transversal en las operaciones y se traduzcan en mejoras concretas de productividad, eficiencia y sostenibilidad.
Así lo evidencia el estudio Ecosistema Digital en Minería, desarrollado por Deloitte Chile junto a CESCO, que analiza el nivel de madurez tecnológica de la industria. Según sus resultados, el 47% de las organizaciones consultadas se encuentra en una etapa de desarrollo digital, mientras que solo el 29% de las compañías mineras se posiciona en niveles avanzados o líderes. La cifra contrasta con el 46% registrado entre los proveedores de equipos, tecnología y servicios para la minería (METS).
La brecha demuestra que el desafío ya no consiste únicamente en incorporar nuevas herramientas, sino en conectarlas con las necesidades reales del negocio. Para Adriana Fonseca, directora de Industrial Automation para Chile, Perú y Bolivia en Schneider Electric, avanzar en esta dirección requiere una visión integrada de los procesos. “La transformación digital tiene valor cuando permite tomar mejores decisiones operacionales. Contar con información en tiempo real sobre los activos, los procesos y el consumo de recursos permite identificar ineficiencias, anticipar desviaciones y optimizar el desempeño de una faena”, señala.
EFICIENCIA ENERGÉTICA Y ELECTRIFICACIÓN DE LAS OPERACIONES
Esta necesidad adquiere mayor relevancia frente a los desafíos energéticos del sector. La Agencia Internacional de Energía (IEA), en su informe Chile 2050: Hoja de Ruta para la Transición Energética, publicado en enero de 2026, identifica la eficiencia energética, la descarbonización de la generación eléctrica y la electrificación de los usos finales como pilares para avanzar hacia la carbono neutralidad. En el caso de la minería, el organismo destaca la incorporación progresiva de equipos móviles eléctricos y alternativas basadas en hidrógeno, junto con la necesidad de modernizar las redes y fortalecer la infraestructura energética.

En este escenario, la gestión inteligente de la energía se vuelve fundamental. Desde los sistemas de bombeo y ventilación hasta la molienda y el procesamiento de minerales, las operaciones requieren equipos capaces de ajustar su funcionamiento a las condiciones reales de producción. Tecnologías como los variadores de velocidad, la automatización industrial y las plataformas de monitoreo energético permiten detectar consumos innecesarios, mejorar el rendimiento de los activos y reducir las pérdidas sin comprometer la continuidad operacional.
“Una operación eficiente necesita visibilidad sobre todo su sistema eléctrico e industrial. Cuando la información de los equipos se encuentra integrada, es posible identificar dónde existen oportunidades de optimización, ajustar los procesos y mejorar el uso de la energía. Esto es especialmente relevante en una industria donde la continuidad operacional es crítica”, explica Orlando Lara, Regional Segmento Leader MMM de Schneider Electric.
GESTIÓN HÍDRICA: OPTIMIZAR EL AGUA Y SU CONSUMO ENERGÉTICO
La gestión hídrica también forma parte de esta ecuación. La expansión de proyectos de desalación y transporte de agua de mar representa una alternativa para reducir la dependencia de fuentes continentales, especialmente en el norte del país. Sin embargo, estos sistemas requieren infraestructura de bombeo y un suministro eléctrico significativo, por lo que su eficiencia incide directamente en los costos y el impacto ambiental de las operaciones.
De acuerdo con antecedentes publicados por InvestChile, los proyectos que combinan desalación e impulsión de agua de mar presentan un costo unitario estimado de US$4,45 por metro cúbico, mientras que aquellos que consideran únicamente impulsión alcanzan US$1,87. En ambos casos, la electricidad constituye un componente relevante del costo, reforzando la necesidad de optimizar los sistemas de transporte y consumo hídrico.
TECNOLOGÍA INTEGRADA PARA RESULTADOS MEDIBLES

Frente a este panorama, Schneider Electric integra soluciones de automatización, gestión energética y software industrial que permiten conectar los sistemas eléctricos con los procesos productivos. A través del análisis de datos, la inteligencia artificial y herramientas de mantenimiento predictivo, las compañías pueden mejorar la supervisión de sus activos, anticipar fallas y tomar decisiones con mayor precisión.
“El desafío de la minería no es solamente incorporar más tecnología, sino conseguir que esta trabaje de manera integrada y genere resultados medibles. La eficiencia energética, la gestión del agua y la productividad deben formar parte de una misma estrategia operacional”, concluye Fonseca.




