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Codelco: La Junta de Accionistas corrigió toneladas, pero no el modelo
- Por Dr.Manuel Viera Flores, Presidente de la Cámara Minera de Chile y CEO de Metaproject.//

La Junta Extraordinaria de Codelco confirmó lo que el país temía: 42.100 toneladas de cobre que nunca existieron, repartidas entre Chuquicamata, Ministro Hales y Salvador, un inventario inflado en 18.800 toneladas y un castigo contable de hasta US$140 millones. Ocho ejecutivos despedidos, dos auditoras externas y antecedentes en el Ministerio Público. El directorio hizo lo que correspondía. Pero el accionista, que somos todos nosotros, debería estar preocupado por otra cosa.
Los US$140 millones son el síntoma. La enfermedad está en las cifras que el propio Bernardo Fontaine puso sobre la mesa: en cuatro años la empresa entregó al Fisco US$7.000 millones, 43% menos que en el cuatrienio anterior, con un cobre 30% más caro. Para hacerlo elevó su deuda a US$26.328 millones, 50% más, y hoy paga US$1.127 millones anuales de intereses. Invirtió US$32.000 millones en ocho años y produce 400 mil toneladas menos que en 2018, con un costo por libra 78% superior al de sus pares. El primer semestre de 2026 lo confirma: el EBITDA subió 68% porque el cobre vale 653 centavos la libra, no porque la empresa mejoró; produjo 11% menos.
Frente a ese cuadro, la Junta ofreció tres cosas: respaldo al directorio, una capitalización del 100% de las utilidades de 2025 y la promesa de un plan de recuperación. Lo primero es razonable. Lo segundo es generoso, pero se entregó sin condiciones: ni una meta de costo, de deuda ni de producción que la justifique. Lo tercero es, por ahora, un conjunto de pilares. El plan estratégico prometido para octubre se corrió a fin de año o inicios de 2027. Y la mesa de expertos que anunció el biministro Daniel Mas para modernizar la institucionalidad minera no tiene integrantes, plazos ni entregables.
Hay además un detalle que no es menor: las cifras siguen siendo preliminares. En nueve meses hemos conocido tres versiones, y el mismo día de la Junta circularon dos números distintos para 2024. Cuando una empresa minera no logra cerrar su balance metalúrgico, lo que falla no es un gerente, es el sistema de control.
¿Qué debió salir de esa Junta? Primero, una fecha: una sola cifra auditada, re expresada formalmente ante la Comisión para el Mercado Financiero de Chile (CMF), antes del 31 de diciembre. Segundo, un rediseño de los bonos: mientras se pague por toneladas y no por valor por tonelada, flujo de caja y seguridad, la tentación de inflar seguirá existiendo; el recálculo anunciado no basta, hacen falta cláusulas de devolución. Tercero, un plan con números: deuda bajo tres veces EBITDA en 2029, costo neto a cátodo bajo 350 centavos, producción comprometida de 1,3 millones de toneladas y una cartera de inversiones recortada desde los US$34.000 millones, que Fontaine reconoce imposibles de financiar, a lo que realmente agregue valor. Cuarto, capitalización condicionada: cada dólar retenido atado a metas trimestrales públicas por división. Y Quinto, una reforma de gobernanza con plazo de 90 días, que separe el rol de dueño del de regulador y le dé a Cochilco atribuciones reales para verificar la producción.
Las alianzas público-privadas que impulsa el directorio, como Andina-Los Bronces, El Abra o Pucobre, son el camino correcto, siempre que cada una se presente con su valor, su participación y sus riesgos antes de firmarse. La venta de participaciones minoritarias debe ir a reducir deuda, no a financiar nuevas promesas.
Codelco sigue siendo un activo extraordinario, con yacimientos de clase mundial y trabajadores comprometidos. Con el cobre sobre seis dólares la libra, 2026 es el año en que puede financiar su propio cambio. La Junta reconoció el problema y respaldó a quienes deben resolverlo. Lo que faltó fue lo esencial: metas, incentivos y plazos. Sin ellos, el próximo ciclo bajo encontrará a la empresa con más deuda, menos cobre y la misma cultura de producir por producir.




