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Caída de 17,4% de la Minería arrastra el Imacec de agosto y la economía chilena vuelve a perder impulso
- La actividad económica cayó 1,0% anual y 0,7% frente a julio en términos desestacionalizados. El retroceso de 17,4% de la minería opacó los avances del comercio, los servicios y el resto de los bienes, mientras el Imacec no minero creció 1,4%.
El Índice Mensual de Actividad Económica (Imacec) disminuyó 1,0% respecto de igual mes de 2025, de acuerdo con la información preliminar publicada por el Banco Central. La lectura fue negativa pese a que el mes contó con un día hábil adicional y estuvo marcada por el deterioro de la minería, cuya magnitud neutralizó el crecimiento observado en varias actividades no mineras.
En la comparación con julio, la serie desestacionalizada retrocedió 0,7%, mientras que en doce meses cayó 2,1%. El Imacec —una estimación que resume la actividad de los distintos sectores y cuya variación anual aproxima la trayectoria del producto interno bruto— se construye con indicadores de oferta ponderados según la participación de cada actividad en el PIB del año anterior.
EL GOLPE DE LA MINERÍA
La producción de bienes descendió 4,9% anual, arrastrada por una contracción de 17,4% en la minería. Según el Banco Central, el resultado respondió especialmente a una menor extracción de cobre, afectada por menores leyes del mineral, mantenciones y condiciones climáticas adversas. En términos desestacionalizados, la producción de bienes bajó 2,9% respecto del mes previo, también por la incidencia minera.
El ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, sostuvo que se trata del mayor retroceso del sector desde que existen registros, con la excepción del efecto de la huelga de Escondida en 2017. El jefe de las finanzas públicas vinculó la magnitud de la caída con el retraso de grandes inversiones mineras, que atribuyó a la incertidumbre tributaria y jurídica acumulada desde 2019. “Hoy estamos pagando los platos rotos, pero lo vamos a superar”, afirmó.
UNA ECONOMÍA A DOS VELOCIDADES
Fuera de la minería, el cuadro fue más favorable. El Imacec no minero aumentó 1,4% anual y, en términos desestacionalizados, avanzó 0,7% frente a julio y 0,2% en doce meses. La diferencia con el índice general revela una economía que mantiene focos de expansión, pero cuya cifra agregada continúa fuertemente expuesta al desempeño del principal sector exportador del país.
El comercio creció 2,2% anual, impulsado por las ventas de vehículos y por el comercio minorista, especialmente en almacenes de comestibles, establecimientos especializados de vestuario y plataformas de venta en línea. El comercio mayorista, en cambio, no mostró variación: el avance en alimentos fue compensado por menores ventas de combustibles y materiales de construcción. En la medición desestacionalizada, la actividad comercial aumentó 0,4% mensual.
Los servicios avanzaron 0,8% anual, apoyados por los servicios personales y, en particular, por salud, aunque restaurantes y hoteles registraron una disminución. La industria manufacturera creció 0,3%, debido a que la mayor elaboración de productos químicos y pesqueros compensó la menor producción de celulosa y papel. El resto de bienes aumentó 4,9%, favorecido por un mayor valor agregado de la generación eléctrica ante la mayor disponibilidad de agua.
ANALISTAS ADVIERTEN UN CIERRE DE AÑO MÁS DÉBIL
Entre analistas, la lectura predominante es que agosto mostró una economía dividida: un fuerte choque de oferta en la minería convivió con una actividad no minera que todavía resiste, apoyada por el comercio y los servicios. Algunos señalaron que la caída del índice general era coherente con los antecedentes sectoriales conocidos previamente y destacaron la recuperación de la manufactura tras el retroceso de julio.
Otros observadores calificaron los niveles de producción minera como decepcionantes, sobre todo porque el esperado rebote frente a bases de comparación más bajas aún no se materializa. También anticiparon que, aun si septiembre muestra una recuperación moderada, el tercer trimestre podría registrar una contracción marcada. Las estimaciones citadas en el mercado abarcan escenarios de crecimiento anual muy acotado e incluso una caída del PIB, lo que refleja la elevada incertidumbre sobre la velocidad de recuperación.
La evolución del empleo aparece como un riesgo adicional. Algunos analistas advirtieron que el comercio y los servicios han amortiguado la debilidad durante el año, pero podrían perder capacidad de sostén si un mercado laboral frágil termina restringiendo con mayor fuerza el consumo de los hogares. En esa perspectiva, la recuperación dependerá no solo de la normalización de la producción minera, sino también de que la inversión se traduzca en proyectos, actividad y nuevos puestos de trabajo.
El dato de agosto deja así una señal mixta: la demanda interna conserva focos de dinamismo, pero no logra compensar un deterioro minero excepcional. Para los próximos meses, la trayectoria del Imacec estará condicionada por la capacidad del sector para recuperar producción y por la fortaleza que mantengan las actividades no mineras en un escenario de bajo crecimiento, empleo débil y mayores exigencias para la inversión. (Por Silvia Riquelme Aravena)




