Columna de OpiniónDestacadosNotas Mineras
Trending

El ecosistema que hace posible la minería chilena

  • Por Ari Bermann, presidente de APRIMIN y VP Comercial y Desarrollo de Negocios LATAM de Aramark. //

Ari Bermann, presidente de APRIMIN y VP Comercial y Desarrollo de Negocios LATAM de Aramark

Cada agosto celebramos el Mes de la Minería y volvemos a hablar de producción, inversiones, nuevos proyectos y del enorme aporte que esta industria realiza al desarrollo del país. Sin embargo, existe una dimensión que rara vez ocupa titulares y que explica buena parte de su liderazgo mundial.

A lo largo de mi trayectoria en empresas de servicios para la minería, he podido constatar que el éxito de esta industria no depende únicamente de las compañías mineras. He visto de cerca cómo áreas tan diversas como la tecnología, el mantenimiento, la alimentación o la gestión de campamentos resultan fundamentales para que una operación funcione de manera segura y eficiente.

Cuando pensamos en minería, solemos imaginar grandes faenas, camiones de alto tonelaje o plantas de procesamiento. Pero detrás de cada operación existe una red de más de 8.000 empresas proveedoras que desarrollan soluciones en alimentación, tecnología, logística, automatización, ingeniería, mantenimiento, transporte y servicios especializados. Su relevancia también se refleja en el empleo, pues hoy tres de cada cuatro trabajadores de la minería pertenecen a empresas proveedoras.

Esta realidad merece mayor visibilidad. Chile ha construido una industria de proveedores amplia, diversa y altamente especializada, capaz de responder a desafíos cada vez más complejos y de acompañar la evolución de la minería.

Muchas de las innovaciones que hoy distinguen a la minería chilena nacen precisamente desde ese entorno. Cuando una operación incorpora inteligencia artificial, mejora la seguridad de las personas, automatiza equipos, desarrolla tecnologías para utilizar mejor el agua o fortalece la calidad de vida y la experiencia de quienes viven en campamentos mineros, detrás existe una empresa proveedora que entendió un desafío, desarrolló una solución y la llevó a la práctica.

Los proveedores no solo prestan servicios. También transfieren conocimiento, desarrollan tecnología, impulsan la productividad y ayudan a que toda la industria evolucione. En un escenario donde los desafíos son cada vez más complejos, esa colaboración deja de ser un complemento y se convierte en una ventaja competitiva para el país.

Desde APRIMIN vemos esa realidad todos los días. Reunimos a más de 168 empresas de especialidades muy distintas, pero con un objetivo común: fortalecer a los proveedores, facilitar el intercambio de experiencias e impulsar iniciativas que contribuyan al desarrollo de una minería más moderna, segura, productiva y sostenible.

En este mes de la minería, vale la pena ampliar la mirada. Reconocer el aporte de los proveedores no significa restar protagonismo a las compañías mineras, sino comprender una de las principales fortalezas de la industria: su capacidad de trabajar de manera colaborativa. Porque el futuro de la minería chilena se construirá, necesariamente, entre todos quienes forman parte de ella.

Artículos relacionados

Close