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Ingeniería busca anticiparse al riesgo climático sobre la producción de cobre a 2030

  • Un estudio del Advanced Mining Technology Center (AMTC) de la Universidad de Chile estima que las sequías podrían afectar hasta el 10,72% de la producción cuprífera nacional hacia el final de la década. El escenario evidencia nuevos desafíos para el diseño de infraestructura minera y la planificación de obras de manejo de aguas.

Fernando Aguirre, Hydrologist Engineer Lead de Ausenco, compañía global de ingeniería y consultoría especializada en la actividad minera.

El cambio climático plantea nuevos retos para la industria minera, especialmente en el diseño y la operación de infraestructura hídrica. La ocurrencia de sequías y precipitaciones extremas puede comprometer el funcionamiento de las faenas y sus instalaciones, lo que hace necesario considerar las condiciones climáticas futuras en la planificación de los proyectos.

Así lo plantea el estudio Resource and climate paradox: quantifying the impact of climate change in the copper supply chain (Paradoja de los recursos y el clima: cuantificación del impacto del cambio climático en la cadena de suministro del cobre), elaborado por el AMTC de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile.

La investigación analizó 53 eventos climáticos registrados entre 2001 y 2022 que provocaron interrupciones en la producción de cobre, entre ellos aluviones, escasez hídrica e inundaciones que afectaron la infraestructura. A partir de estos antecedentes, el equipo proyectó los posibles impactos hacia 2030, considerando el peligro climático, la exposición futura de la producción y la vulnerabilidad de la cadena de suministro. Según su análisis, se estiman pérdidas potenciales de hasta 5,08% de la producción por precipitaciones extremas y de 10,72% por sequías, lo que, en este último escenario, superaría las 705 mil toneladas anuales.

Asimismo, las consecuencias de estos eventos no se limitan a las faenas mineras. Según el informe, las interrupciones pueden repercutir en otros sectores vinculados a su operación, como el suministro eléctrico, las telecomunicaciones y el transporte. En este contexto, anticipar las condiciones climáticas y evaluar sus efectos sobre la infraestructura adquiere especial relevancia para la continuidad de los proyectos.

EL DESAFÍO DE ADAPTAR LA INFRAESTRUCTURA MINERA

Según el análisis del AMTC, factores como la ubicación geográfica de las faenas, la disponibilidad de agua, la infraestructura hídrica y las condiciones operacionales inciden en la exposición a estos fenómenos. Particularmente, las operaciones del norte del país enfrentan desafíos específicos debido a sus condiciones territoriales y a la escasez hídrica.

Fernando Aguirre, Hydrologist Engineer Lead de Ausenco, durante su exposición

Este contexto plantea exigencias adicionales para el diseño de obras de manejo de aguas, tanto en proyectos nuevos como en instalaciones existentes. El reto es contar con infraestructura capaz de responder a distintos escenarios de precipitaciones y disponibilidad de agua, resguardando su estabilidad y seguridad sin comprometer la viabilidad económica de las inversiones. “Los fenómenos asociados al cambio climático han aumentado la incertidumbre y los riesgos asociados a la conceptualización, operación y cierre de proyectos. Por ello, las normativas internacionales demandan actualmente que los diseños de obras de manejo de aguas posean mayores estándares de seguridad hídrica y estabilidad de largo plazo”, señala Fernando Aguirre, Hydrologist Engineer Lead de Ausenco, compañía global de ingeniería y consultoría especializada en la actividad minera.

Para enfrentar estos aspectos, el ejecutivo indica que existen metodologías que permiten proyectar las condiciones climáticas futuras y estimar cómo podrían cambiar los caudales y la escorrentía en cada territorio. Estos antecedentes contribuyen a definir los criterios de diseño de las obras, evaluar los factores de seguridad necesarios y determinar posibles ajustes en la infraestructura existente. “Desde etapas tempranas estamos incorporando al diseño de proyectos estándares normativos nacionales respecto al cambio climático, ya que proyecciones como las del AMTC reflejan la necesidad de incluir factores de seguridad que tendrán implicancia en los posteriores costos”, explica Aguirre.

Fernando Aguirre: «Proyecciones como las del AMTC reflejan la necesidad de incluir factores de seguridad que tendrán implicancia en los posteriores costos”.

Por otro lado, el experto asegura que la incorporación de estas variables también implica la necesidad de avanzar hacia criterios técnicos compartidos por la industria y estándares normativos que consideren las proyecciones climáticas. A su juicio, contar con referencias claras para el diseño de infraestructura será relevante para compatibilizar la seguridad de las obras, la gestión del agua y los costos asociados a la construcción y operación de proyectos mineros.

En este escenario, la ingeniería tendrá un papel primordial en la evaluación de riesgos y en la adaptación de las obras a las condiciones climáticas proyectadas, especialmente en materia de hidrología, hidrogeología y manejo de aguas. “Considerar estas variables desde las primeras etapas permitirá fundamentar las decisiones de diseño y evaluar con mayor precisión las exigencias que enfrentará la infraestructura durante su vida útil”, concluye Aguirre.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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