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Kinross reorganiza su mapa aurífero en Atacama con Lobo-Marte en evaluación y La Coipa como puente operativo

  • La minera canadiense avanza en la evaluación ambiental de Lobo-Marte, su principal proyecto aurífero en desarrollo en Atacama, mientras busca prolongar la vida útil de La Coipa mediante nuevas oportunidades operacionales. Ambos activos son clave para sostener su presencia productiva en la región durante la próxima década.

Lobo-Marte

Kinross Chile vuelve a ordenar su estrategia de crecimiento en Atacama en torno a dos activos que hoy cumplen roles distintos, pero complementarios: Lobo-Marte, su mayor apuesta aurífera en desarrollo en el país, y La Coipa, una operación reactivada que la compañía busca prolongar mientras avanza la evaluación ambiental de su próximo ciclo productivo.

LOBO-MARTE ENTRA EN UNA FASE DECISIVA

El hito más reciente se produjo con el ingreso de la Evaluación de Impacto Ambiental de Lobo-Marte en abril de 2026 y su admisión a revisión por parte del Servicio de Evaluación Ambiental (SEA), lo que dio inicio formal al proceso de obtención de permisos. La iniciativa se emplaza en la alta cordillera de Atacama, a unos 160 a 170 kilómetros al noreste de Copiapó y a aproximadamente 4.200 metros sobre el nivel del mar.

De acuerdo con Kinross, Lobo-Marte representa la siguiente etapa de su estrategia operativa en Chile y respalda el potencial de producción de larga duración en la región de Atacama. La compañía ha señalado que una eventual decisión favorable de desarrollo dependerá de la tramitación ambiental, de los permisos sectoriales, de las condiciones de mercado y de otras oportunidades potenciales en la región.

MINERÍA A CIELO ABIERTO, LIXIVIACIÓN EN PILAS Y PLANTA SART

El proyecto contempla una operación minera a cielo abierto sobre los depósitos Marte y Lobo, con procesamiento mediante lixiviación en pilas y una planta SART —sulfuración, acidificación, reciclaje y espesamiento— destinada a apoyar la recuperación metalúrgica y el manejo de soluciones del proceso. La configuración considera infraestructura asociada de chancado, acopios, botaderos, caminos, suministro eléctrico y sistemas de apoyo operacional.

Los resultados del estudio de factibilidad anunciados en noviembre de 2021 estimaron una producción total durante la vida útil de la mina de aproximadamente 4,7 millones de onzas de oro y costos totales de sostenimiento del orden de US$680 por onza durante 16 años de operación. Esa escala posiciona a Lobo-Marte como uno de los proyectos auríferos más relevantes en evaluación en Chile.

PARTICIPACIÓN TEMPRANA Y FOCO TERRITORIAL

Lobo-Marte

Kinross ha reforzado que el diseño del proyecto incorporó desde etapas tempranas consideraciones ambientales y comunitarias para adaptarlo al entorno local. La empresa sostiene que aplicó un enfoque riguroso para proteger los recursos hídricos y la fauna local, materias que estarán bajo revisión de los organismos reguladores durante la evaluación ambiental.

Otro eje del desarrollo es la Participación Ciudadana Temprana (PCT), proceso que la compañía describe como un espacio de diálogo presencial y en línea que involucró a cerca de 5.000 personas, incluidas comunidades indígenas Colla, autoridades locales y otros actores de la región. El director de Asuntos Externos de Kinross Chile, Patricio Pinto, ha señalado que el trabajo continuo con autoridades y comunidades durante los últimos dos años busca generar condiciones más colaborativas y sostenibles para la implementación del proyecto.

INVERSIÓN, EMPLEO Y PESO PRODUCTIVO

La escala de Lobo-Marte explica su relevancia para la compañía y para la región. Durante la construcción se proyectan miles de puestos de trabajo, mientras que la operación requeriría una dotación permanente relevante y servicios de empresas colaboradoras. El plan del proyecto pone énfasis en altos estándares ambientales, técnicos y de seguridad, junto con crecimiento económico, generación de empleo y participación de proveedores locales.

Kinross Chile también subraya su trayectoria regional: la compañía ha operado en Atacama por más de 30 años y afirma haber generado desde 2010 más de US$4.900 millones en beneficios socioeconómicos, con foco en proveedores locales y programas sociales.

LA COIPA, LA BASE OPERATIVA QUE BUSCA EXTENDERSE

La Coipa

Mientras Lobo-Marte avanza en permisos, La Coipa cumple un papel de continuidad. La faena, ubicada al noreste de Copiapó y perteneciente a Compañía Minera Mantos de Oro, fue reactivada mediante el proyecto Fase 7, que permitió aprovechar infraestructura existente y reincorporar capacidad productiva en el distrito.

El cronograma de Lobo-Marte está directamente conectado con la evolución de La Coipa. Kinross ha indicado que el eventual inicio de producción del nuevo proyecto se ubicaría después de la obtención de permisos y una vez finalizada la explotación minera en La Coipa. Si se concretan nuevas alternativas para extender la vida útil de esa operación —como una posible ampliación de Purén o la incorporación de otras minas adyacentes—, el calendario de Lobo-Marte se ajustaría en consecuencia.

UNA TRANSICIÓN ENTRE OPERACIONES

La Coipa Fase 7

La relación entre ambos activos es clave para entender el momento de Kinross en Chile. La Coipa ofrece una plataforma operativa conocida, con infraestructura, equipos y experiencia acumulada en la zona. Lobo-Marte, en cambio, representa la posibilidad de extender la presencia productiva de la compañía durante un nuevo ciclo minero, siempre que obtenga los permisos necesarios y alcance una decisión de inversión favorable.

Para Atacama, la discusión no se limita al monto de inversión: incluye empleo, proveedores, uso de agua, biodiversidad, relación con comunidades indígenas y capacidad institucional para evaluar iniciativas complejas en territorios de alta montaña. En ese escenario, Lobo-Marte será observado tanto por su potencial económico como por la forma en que responda a las exigencias ambientales y sociales del proceso de evaluación.

Por ahora, Kinross combina dos líneas de acción: maximizar la vida útil de La Coipa y preparar el desarrollo de Lobo-Marte como su siguiente gran proyecto aurífero en Chile. La primera sostiene la continuidad inmediata; el segundo define la apuesta de fondo para las próximas décadas. El resultado dependerá de la evaluación ambiental, de la continuidad de los estudios técnicos y de la capacidad de la empresa para transformar una cartera de recursos en una operación aceptada por el territorio y viable en términos económicos.

 

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