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MinSus, Solidaridad y el CEMS lanzan documento que explora colaboración en la minería

  • El documento busca identificar y sistematizar estudios de casos de colaboración entre la gran minería, la minería artesanal y la de pequeña escala en Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador y Perú.

Para identificar y sistematizar, de forma exploratoria, estudios de caso de colaboración entre la gran minería y la minería artesanal y de pequeña escala (MAPE) en la Región Andina, el Programa MinSus, Solidaridad y el Centro de Estudios sobre Minería y Sostenibilidad (CEMS) de la Universidad del Pacifico, realizaron en 2020 una investigación basada en 9 experiencias en la región.

Se trata del estudio “Análisis y sistematización de programas de cooperación innovadores entre los proyectos mineros de gran escala y la minería artesanal y de pequeña escala”, el que ya se encuentra disponible en el sitio web de MinSus, y que propone un marco analítico para futuras investigaciones sobre modelos de cooperación entre estas dos escalas mineras, a través de la identificación de 4 dimensiones analíticas: la competencia geológica, la cadena de valor, la dimensión corporativa, y la relación entre la empresa minera y la MAPE. Con el objetivo de ilustrar la gran diversidad existente de modelos de colaboración, la investigación exploró los casos de Gramalote Colombia Limited (Colombia); Gran Colombia Gold Corp. (Colombia); C.I. Anexpo S.A.S. (Colombia); Lundin Gold Inc. (Ecuador); Minera Yanaquihua S.A.C. (Perú); Compañía Minera Poderosa S.A. (Perú); Minera Los Rosales S.A. (Perú); Empresa Minera San Lucas S.A. (Bolivia); y la Empresa Nacional de Minería (Chile).

LECCIONES APRENDIDAS Y RECOMENDACIONES

Entre los principales hallazgos del estudio, se identificó que no existe un único modelo de colaboración entre la MAPE y la gran minería, sino que el estudio ha identificado al menos 5 modelos de cooperación. Hasta el momento, los principales aportes de la colaboración entre estos tipos de minería, están vinculados con el apoyo a la formalización minera, la reducción del uso del mercurio y desechos tóxicos y el acceso a mejores condiciones laborales y de seguridad.

A esto se suma que el principal relato de la colaboración entre ambas escalas es el cumplimiento de acuerdos y los vínculos de confianza entre los actores, donde las empresas mineras reconocen a la MAPE como un actor social clave y un socio comercial competente.

En cuanto al papel del Estado, este debe jugar un rol clave como gestor de políticas públicas coherentes para la formalización y fomento de la MAPE y la generación de confianza entre entidades privadas y este sector. Así también, las empresas mineras colaboran con la MAPE dentro de sus alcances e incentivos corporativos, pero no deberían ser un sustituto del rol del Estado en la formalización y aseguramiento de buenas prácticas sociales, de seguridad y ambientales.

En cuanto a las recomendaciones, el documento señala que el primer paso para la convivencia es reportar y caracterizar adecuadamente a los mineros artesanales en los ámbitos de acción de las empresas mineras, transparentando e incluyendo esta información, por ejemplo, en los reportes de sostenibilidad. En relación al Estado, éste debería contemplar la colaboración de escalas y actores como parte de una política integral hacia la MAPE y el sector minero.

BUENAS PRÁCTICAS

Entre las buenas prácticas realizadas por las empresas, el estudio destaca i) incluir a los mineros artesanales dentro de los reportes de sostenibilidad, ii) brindar asistencia técnica en temas ambientales, de seguridad y de salud para mejorar las prácticas de extracción y procesamiento, iii) impulsar y fortalecer mecanismos de transparencia en los procesos de compra de mineral y oro a la MAPE, iv) formación de equipos de trabajo dentro de la empresa para la atención de la MAPE, v) creación de alianzas institucionales y multiactor; y, vi) generar procesos de aprendizaje de los beneficios de la formalidad y colaboración con la MAPE para su permanencia en el sector formal.

Para la asesora técnica de MinSus, Cristina Muñoz, “en el complejo contexto actual, marcado por los impactos sanitarios, sociales y económicos de la pandemia global generada por el COVID-19, la minería se torna una actividad relevante para la recuperación económica de la región. En este sentido, la MAPE juega un rol importante en la subsistencia de muchas comunidades y supone un ingreso vital para sus familias. El incremento de la superposición de escalas mineras ha sido una tendencia en el sector minero, habiendo incrementado tanto la minería a gran escala como el número de mineros artesanales. Esta tendencia se está incrementando por los impactos de la pandemia, al ser la MAPE un generador de empleo y potencial motor de desarrollo”.

Asimismo, la experta agregó que “la superposición y colaboración entre escalas mineras es una agenda de investigación pendiente en América Latina y debe ser abordada de forma prioritaria ante los retos que se presentan. La MAPE merece especial atención en vista de su fragilidad económica como sector, las situaciones de vulnerabilidad que vive (exacerbadas por la pandemia) y los impactos sobre la salud y el ambiente de su expansión desorganizada. Este sector es de importancia clave para el desarrollo sostenible y la inclusión de las mujeres en la minería”.

 

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