DestacadosNotas MinerasNoticias
Marcela Pantoja: “La reutilización de escorias puede ser el primer paso para abordar de manera sustentable otros pasivos mineros”
- La gerente de Sustentabilidad y Asuntos Externos de Codelco Ventanas explica que, como una forma de demostrar la inocuidad y viabilidad del silicato de hierro como material de construcción, la división de Codelco Ventanas impulsó seis pilotos, cada uno orientado a validar distintas aplicaciones de este material.

La reutilización de escoria es habitual en países como Estados Unidos, Alemania, España y Suecia, donde es considerada un subproducto y se ofrece como un insumo para la construcción y obras viales. En Chile, en cambio, este material sigue siendo considerado un residuo, lo que impone restricciones administrativas, sanitarias y desincentiva su valorización, pese a la evidencia disponible.
Con el objetivo de demostrar la inocuidad y viabilidad del silicato de hierro para ser utilizado como material de construcción, la división de Codelco Ventanas impulsó seis pilotos demostrativos, cada uno orientado a validar distintas aplicaciones del silicato de hierro, en los cuales participaron de manera activa el mundo público, académico, privado y, con mucha fuerza, de las organizaciones sociales y territoriales de Quintero y Puchuncaví.
“Desde Codelco Ventanas enfrentamos un desafío muy concreto: la gestión sustentable del depósito de escoria de la ex Fundición Ventanas tras la detención de esa operación. Sin embargo, al mismo tiempo, sabíamos que la escoria o silicato de hierro posee un alto potencial de valorización, porque habíamos trabajado en este tema por más de una década”, explica Marcela Pantoja, gerente de Sustentabilidad y Asuntos Externos de Codelco Ventanas.
EXPERIENCIAS PILOTO
Marcela Pantoja explica que, enfrentarse a este desafío los impulsó a transformar este residuo en una oportunidad, para lo cual era indispensable generar evidencia técnica robusta que demostrara que el silicato de hierro es un material seguro, estable y útil en aplicaciones industriales, especialmente en construcción. “Estos proyectos responden a una visión de cierre sustentable: avanzar desde una lógica tradicional de confinamiento del material, con cierres in situ, hacia una solución que generara valor económico, social y ambiental y respondiese a las expectativas de las comunidades respecto de su eliminación progresiva”, destaca Pantoja, quien en esta entrevista nos cuenta más sobre esta iniciativa y la necesidad de derribar mitos y demostrar científicamente la inocuidad de este material.
¿En qué consistieron específicamente estos 6 proyectos piloto, dónde se desarrollaron y quiénes fueron los actores clave que participaron en su ejecución?
En primer lugar, realizamos un piloto de pavimentación en el andén de buses que trasladan a nuestros trabajadores, junto a Pavimentos Quilín y el Laboratorio de la Dirección de Vialidad del Ministerio de Obras Públicas, evaluando el desempeño del material en condiciones reales de uso. A esto se sumó un tramo experimental de la ruta F30E en Puchuncaví, ejecutado por MOP, donde se comparó directamente el comportamiento de una carpeta asfáltica con escoria versus una tradicional, obteniendo resultados de desempeño incluso superiores.
Con los buenos resultados vistos en esas iniciativas, implementamos un piloto de mobiliario urbano en la construcción de la plaza Félix Sanfuentes de Quintero, junto al Centro de Minería y la Escuela de Ingeniería Química de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV), donde se fabricaron baldosas, adoquines, mobiliario y equipamiento urbano, los que fueron sometidos a ensayos de calidad y ambientales.
También desarrollamos dos proyectos de pavimentación de caminos secundarios, en un camino costero de Loncura, en Quintero; y La Chocota, en Puchuncaví. Aquí trabajamos en conjunto con los municipios, incorporando escoria tanto en la base granular como en la carpeta asfáltica. Adicionalmente, ejecutamos el piloto del mirador de Horcón, que combina infraestructura pública con uso de escoria en elementos constructivos y participación comunitaria.
DERRIBAR MITOS ES CLAVE
Complementamos estos pilotos con un programa de difusión y capacitación comunitaria, junto a los profesionales de la PUCV, para mostrar los resultados de laboratorio hechos a los elementos fabricados con escoria, transferir conocimiento y validar socialmente la iniciativa. Para ello invitamos a dirigentes de Quintero y Puchuncaví a que visitaran los laboratorios de la Universidad, que conversaran directamente con los científicos e investigadores, y que por sí mismos despejaran cualquier duda respecto de este material.
Desde una perspectiva global, ¿por qué es tan importante para la industria minera derribar mitos y demostrar científicamente la inocuidad de estos elementos?
En este proceso descubrimos que más allá del dato duro, de la evidencia científica, es muy importante hacerse cargo de la percepción pública y ser muy respetuoso con las reticencias que puede haber entre la comunidad frente al uso de un material desconocido, por eso nos tomamos el tiempo de aclarar cualquier duda, de realizar análisis de laboratorio con absoluta transparencia hasta que tuviéramos una convicción compartida sobre la inocuidad del silicato. Sin este trabajo de socialización, no hubiera sido posible seguir avanzando.
Derribar estos mitos es clave, pero debía hacerse con entidades independientes, evidencias científicas y participación de la comunidad en cada etapa del proceso. Eso es lo que permitiría habilitar su uso en aplicaciones como pavimentos, hormigones o infraestructura vial, donde incluso presenta ventajas técnicas, como mayor resistencia mecánica. En la Mesa de Reutilización del Silicato de Hierro que se levantó en la región, con actores públicos, privados y la academia, se presentaron estas evidencias, tanto por parte del MOP como de la Academia.
En el caso del piloto en Mirador Esperanza llevó la escoria de cobre (silicato de hierro) a un terreno expuesto de forma permanente al ambiente salino costero de Horcón. ¿Qué evidencia técnica busca demostrar y validar este nuevo escenario? ¿Y qué nuevas oportunidades desencadena esta aplicación?
Este tipo de iniciativas, como el mirador en Horcón, buscan validar el comportamiento del material en condiciones ambientales normales y diversas, como la exposición permanente al ambiente salino costero. Pero el uso del silicato en entornos de alta humedad y salinidad está ampliamente demostrado en el mundo, con la construcción de puentes, carreteras e infraestructura portuaria. Incluso, hay que recordar que el propio escorial está a 800 metros de la costa y mantiene perfectamente su integridad física y química.
En el fondo, cada piloto demuestra que el silicato de hierro no solo es seguro en condiciones controladas de laboratorio, sino que también mantiene su estabilidad física, química y mecánica en escenarios reales y de uso intensivo.
NUEVAS OPORTUNIDADES PARA EL USO MASIVO DEL MATERIAL
“A partir de esta evidencia, se abren nuevas oportunidades para el uso masivo del material, consolidándolo como un árido artificial que puede reemplazar insumos tradicionales, contribuyendo además a reducir la presión sobre recursos naturales. Eso es muy importante, porque la demanda de áridos crece y debemos pensar en soluciones sustentables para enfrentarla, evitando un deterioro mayor de las cuencas hidrográficas”, explica Marcela Pantoja.
Esta infraestructura cierra un camino progresivo de demostración del silicato de hierro como material noble, contando ya con 6 pilotos en la zona. Pero pese a esa evidencia y al Decreto N°46 de MinSal, la escoria sigue siendo legalmente un residuo. ¿Qué hace falta para desplegar todo el potencial de este material a gran escala? ¿Y qué rol juega ahí el trabajo de la Corporación Alta Ley?
En los últimos meses, hemos logrado avances muy relevantes: la publicación del reglamento sanitario que permite su uso como árido artificial, así como la norma chilena que regula su clasificación y uso en la construcción. Estos cambios son el resultado de un trabajo articulado impulsado por División Ventanas, con el apoyo permanente de Casa Matriz y la colaboración de ministerios, academia y entidades como la Corporación Alta Ley, que han sido claves en posicionar este tema en la agenda país.
“Creo que esta estrategia asociativa y coordinada se debe mantener, porque en definitiva, lo que estamos construyendo es un nuevo paradigma: demostrar que la reutilización de escorias no solo es viable, sino que puede ser el primer paso para abordar de manera sustentable otros pasivos mineros, generando valor económico, ambiental y social, y dando respuesta concreta a lo que las comunidades nos exigen, que es avanzar hacia una industria minera más sostenible y que haga una adecuada gestión de sus subproductos”, concluye la ejecutiva de Codelco Ventanas. (Fuente: Corporación Alta Ley, editada para ww.guiaminera.cl)




