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Copiapó enciende la cuenta regresiva: 170 años de historia en la educación minera miran al futuro
- La agrupación de exalumnos prepara una conmemoración de alcance nacional e internacional para abril de 2027. La agenda busca convocar al Presidente de la República, ministros, académicos y líderes de la industria, y convertir el aniversario de la Escuela de Minas de Copiapó en una plataforma para debatir el porvenir de la minería y la formación profesional en Atacama.
La celebración todavía está a meses de distancia, pero en la capital atacameña la cuenta regresiva ya comenzó. Sobre la mesa hay una fecha cargada de memoria —el 11 de abril de 2027— y una ambición que supera ampliamente el encuentro de antiguas generaciones: celebrar los 170 años de la enseñanza minera copiapina y proyectar a la ciudad como un punto de referencia para la academia minera de Chile y del mundo.
La organización está siendo impulsada por la Agrupación de Ex Alumnos de la Escuela de Minas de Copiapó, la Universidad Técnica del Estado y la Universidad de Atacama, encabezada por Leonardo Troncoso Ytier. Su directorio trabaja con una idea precisa: que el aniversario sea, al mismo tiempo, un homenaje a una trayectoria iniciada en 1857 y una conversación abierta sobre los desafíos tecnológicos, productivos y humanos que marcarán las próximas décadas.
UNA REUNIÓN PARA ABRIR LAS PUERTAS DE LA MONEDA
Con ese propósito, Troncoso llegó hasta la Delegación Presidencial Regional de Atacama acompañado por Ernesto Rojas Cerda, Percival Madero Santana y Eduardo Alegría Olivares. La comitiva se reunió con la delegada presidencial Sofía Cid Versalovic para solicitar su apoyo en una gestión de alto nivel: promover la asistencia y participación del Presidente de la República, José Antonio Kast, y de distintos ministros en las actividades conmemorativas.
La petición no se limita a una presencia protocolar. La agrupación espera que las autoridades puedan dialogar directamente con estudiantes de distintas áreas: que Educación se encuentre con quienes se forman en pedagogía; Salud, con futuros médicos y kinesiólogos; y Justicia, con estudiantes de Derecho. La conmemoración, insisten sus organizadores, nace de la tradición minera, pero quiere involucrar a toda la comunidad universitaria.
La autoridad regional recibió la propuesta favorablemente y comprometió gestiones una vez que el programa definitivo sea entregado. El acuerdo práctico fue claro: la agrupación hará llegar una minuta detallada y, con esa hoja de ruta, se iniciará la coordinación anticipada de las invitaciones y actividades oficiales.
DE LA MEMORIA DEL AULA A LA MINERÍA QUE VIENE
El programa previsto para la segunda semana de abril de 2027 busca combinar historia, conocimiento y redes. Entre las iniciativas en preparación figura la invitación a académicos chilenos y extranjeros, junto con altos ejecutivos y exalumnos que hoy conducen grandes y medianas compañías productoras de cobre y oro. El objetivo es que compartan con estudiantes y docentes su mirada sobre la nueva minería.
La conversación se proyecta hacia asuntos que ya están transformando la industria: automatización, innovación, inteligencia artificial, sustentabilidad, investigación, nuevas tecnologías e internacionalización. En otras palabras, la celebración quiere mirar el pasado sin quedarse atrapada en él. La historia será el punto de partida; el destino, una minería más avanzada y una academia capaz de anticipar sus necesidades.
El simbolismo de la fecha es contundente. La Escuela de Minas fue fundada el 11 de abril de 1857, en pleno desarrollo minero de Atacama, y su legado forma parte de la identidad de la actual Universidad de Atacama. Para los organizadores, reunir a investigadores, autoridades, egresados y líderes empresariales en Copiapó permitiría convertir ese patrimonio en una ventaja para el presente.
UN ANIVERSARIO CON RAÍZ FAMILIAR Y VOCACIÓN REGIONAL
Para Sofía Cid Versalovic, la conmemoración también toca una fibra personal: su padre, Juan Cid Estefan, fue exalumno de la Universidad Técnica del Estado de Copiapó. Desde esa doble perspectiva —institucional y familiar—, destacó la oportunidad de “realzar y revivir nuevamente” la Escuela de Minas y llamó a fortalecer el trabajo de la agrupación junto con los estudiantes de la Universidad de Atacama.
Su planteamiento fue más allá de la ceremonia. La delegada puso el acento en la conexión entre formación y empleo, y propuso profundizar el vínculo con la empresa privada para que los titulados puedan integrarse a las compañías con operaciones en la región. Ese desafío, advirtió, exige tanto el compromiso empresarial como la disposición de los jóvenes a permanecer en Atacama y aportar a su desarrollo.
“Copiapó ya es la capital minera del mundo, pero tenemos que potenciarlo aún más”, afirmó, antes de felicitar a los exalumnos por una iniciativa que, a su juicio, puede extender la proyección de la academia copiapina mucho más allá de sus 170 años de historia.
ENTUSIASMO QUE CRUZA FRONTERAS
Al término del encuentro, Leonardo Troncoso valoró la acogida y calificó la reunión como positiva. Subrayó que la programación definitiva será el instrumento clave para activar las invitaciones presidenciales y ministeriales, y reiteró que la meta es construir una celebración transversal, capaz de reunir disciplinas, generaciones y experiencias diversas.
La tarea recién comienza. El directorio todavía debe cerrar contenidos, coordinar participantes y transformar las ideas en una secuencia coherente de actividades. Sin embargo, la convocatoria ya despierta interés entre antiguos compañeros residentes en Chile y en el extranjero, quienes han manifestado su intención de regresar a Copiapó para ser parte del aniversario.
ABRIL DE 2027: UNA CIUDAD, UNA ESCUELA Y UNA HISTORIA COMPARTIDA
La escena que imaginan los organizadores es amplia: aulas abiertas al debate, egresados reencontrándose después de décadas, estudiantes conversando con quienes hoy toman decisiones en la industria y autoridades nacionales observando desde Atacama cómo se construyó una tradición formativa que atraviesa tres siglos.
En el centro estará la misma pregunta que movilizó a los pioneros de 1857: ¿qué conocimientos necesita la minería para avanzar? Ciento setenta años después, las respuestas incluyen inteligencia artificial, innovación, sustentabilidad y colaboración internacional; pero también pertenencia, formación de calidad y oportunidades para que las nuevas generaciones construyan su futuro en la región.
Así, mientras el programa toma forma y las gestiones se multiplican, Copiapó se prepara para celebrar mucho más que un número redondo. Se dispone a honrar una institución nacida para responder a las necesidades de su tiempo y que ahora, frente al desafío de sus 170 años, vuelve a proponerse lo mismo: formar talento, convocar al país y abrir camino hacia la minería del futuro.




