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El reto de Mary Valdés al frente de SMI Chile: Descarbonizar, pero más allá de las tecnologías
- Con una trayectoria que cruza la academia, la industria, el sector público y el emprendimiento, la nueva directora ejecutiva del Sustainable Minerals Institute en el país tiene una convicción clara: la sostenibilidad debe dejar de ser una exigencia externa y debe convertirse en un atributo interno, aplicable y escalable.

SMI Chile es el único centro internacional que la Universidad de Queensland ha establecido fuera de Australia, un hecho que habla por sí solo de la relevancia estratégica de la minería latinoamericana a escala global y de Chile, en especial. En esta nueva etapa —marcada por una mayor autonomía institucional y una hoja de ruta definida al 2030—, el Centro consolida su propósito: hacer investigación de excelencia y traducirla en soluciones aplicables al territorio y escalables a la región.
Al frente de ese desafío está Mary Valdés, profesional con experiencia en roles ejecutivos y de investigación en instituciones que suelen operar como silos. Esa mirada sistémica, capaz de leer los códigos de la academia, la industria y el Estado al mismo tiempo, es precisamente lo que el Centro necesita para cumplir su rol articulador.
¿Qué la motivó a asumir la dirección ejecutiva de SMI Chile en este momento de su trayectoria?
Asumo con orgullo esta dirección en un momento en que mi trayectoria y el propósito de SMI Chile convergen. El Centro trabaja por desarrollar una minería sustentable, y eso responde exactamente a los temas que me movilizan: la sostenibilidad, el fortalecimiento de la cadena de valor minera, el bienestar de los territorios y el desarrollo científico. Después de transitar por la academia, la industria, instituciones de Estado y el emprendimiento, siento que es el espacio donde puedo poner toda esa experiencia diversa al servicio de un objetivo que me importa: que la minería genere valor sostenible para Chile y su gente.
Ha recorrido distintos mundos del ecosistema minero. ¿Cómo espera aportar desde esa trayectoria?
Conocer los códigos y el lenguaje de cada sector —academia, industria, Estado, emprendimiento— me permite tener una mirada sistémica que es difícil de construir desde un solo lugar. Llego a un Centro con un equipo consolidado y multidisciplinario de gran nivel. Mi rol como directora ejecutiva es poner esa diversidad de talento en valor: impulsar proyectos que posicionen a SMI Chile como un socio confiable, capaz de articular y conectar capacidades para el desarrollo productivo y social de los territorios mineros.
¿Cuáles son las principales oportunidades que identifica para el Centro en esta etapa?
La oportunidad más importante es actuar como puente entre el conocimiento de frontera de uno de los polos mineros más avanzados del mundo —Australia— y los desafíos concretos de la minería latinoamericana. En esta etapa de mayor autonomía podemos consolidarnos como un centro articulador que conecta habilidades, personas e instituciones para resolver problemas complejos que requieren colaboración, generosidad y confianza. El Centro ya definió una hoja de ruta clara al 2030: ser referente en Latinoamérica trabajando por programas —no por proyectos aislados— en estrecha colaboración con la Universidad de Queensland.
¿Cuáles son los desafíos más urgentes en materia de sostenibilidad?
Los desafíos exigen una mirada integral. Chile y Australia enfrentan retos comunes: descarbonizar operaciones intensivas, adaptarse a estándares internacionales cada vez más exigentes y responder a mercados que incorporan criterios ESG en las redes globales de suministro. Cuando hablamos de reducir emisiones, hay que ir más allá de tecnologías específicas. La electrificación de flotas, la automatización y el hidrógeno verde serán claves, pero el mayor impacto se producirá a nivel sistémico. El desafío de fondo es que la sostenibilidad deje de ser una exigencia externa y se transforme en una capacidad instalada en toda la cadena.

LAS LÍNEAS DE TRABAJO DE SMI CHILE
Para SMI Chile estos desafíos no son teóricos. Sus líneas de trabajo abordan la producción responsable, la reducción de emisiones y residuos, la gestión del agua, el cierre integrado de faenas, y el desempeño social y la gobernanza de los recursos.
¿Cómo visualiza el rol de Chile en el desarrollo de una minería más sostenible para América Latina?
Chile tiene una tradición minera sólida y altos niveles de sofisticación técnica e institucional. Eso nos da la responsabilidad y la oportunidad de cumplir un rol de liderazgo en la región. No se trata de exportar un modelo, sino de compartir aprendizajes, desarrollar soluciones de forma conjunta y generar espacios de colaboración con los países vecinos. Chile puede ser el catalizador que conecte experiencia, tecnología y capacidades con el resto de América Latina, y SMI Chile está en una posición privilegiada para facilitar esa articulación.
¿Qué oportunidades ve para que la minería chilena siga liderando en innovación y sostenibilidad a nivel global?
El liderazgo minero no se sostiene solo por tener grandes reservas; se sostiene por la capacidad de innovar y anticiparse. Chile cuenta con activos extraordinarios —cobre, litio, condiciones inmejorables para las energías renovables— y la oportunidad está en conectarlos con innovación aplicada. Veo tres frentes clave: el desarrollo de proveedores locales sostenibles y competitivos, la trazabilidad y digitalización de datos a lo largo de la cadena, y el fortalecimiento del capital humano a través de la colaboración internacional entre academia, industria y Estado.
¿Cómo visualiza a SMI Chile en los próximos cinco años?
Visualizo a SMI Chile consolidado como referente regional en investigación aplicada y como puente clave entre Chile y Australia, trabajando en programas de largo aliento —cierre integrado de minas, adaptación al cambio climático, relacionamiento comunitario— y con equipos comprometidos con la producción responsable. Más que el reconocimiento, me interesa el aporte real: dejar capacidades instaladas en el territorio y generar valor para el país.
“Si en cinco años la industria reconoce que ayudamos a fortalecer la resiliencia y competitividad de la cadena de valor minera y a mejorar la gobernanza de los recursos, habremos cumplido”, concluye Mary Valdés.
(Entrevista realizada por Corporación Alta Ley, editada para www.guiaminera.cl)




