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Elevar la producción: el gran desafío de la minería

  • Por Alvaro Merino Lacoste, Director Ejecutivo de Núcleo Minero. //

Alvaro Merino Lacoste, Director Ejecutivo de Núcleo Minero

El año pasado, la producción de cobre alcanzó a 5,39 millones de toneladas, inferior al registro del año 2004, cuando se obtuvo 5,412 millones de toneladas, en tanto que, para el presente año se proyectan 5,3 millones.

Estos datos muestran nítidamente que la producción del metal  en más dos décadas está cayendo, a pesar del enorme esfuerzo en inversión que se ha hecho, US$ 250 mil millones (2004-2025), lo que muestra fehacientemente que no ha sido suficiente para superar esos niveles productivos.

Sin duda, hay ciertos factores que no han permitido elevar la producción, como lo requiere el país, tales como menores leyes del mineral, necesidad de mayores recursos para inversión, limitaciones al financiamiento, normativas ambientales y comunitarias más exigentes y, lo más importante, el largo periodo de tramitación de un proyecto minero, lo que naturalmente implica mayor empleo de recursos y tiempo, y, obviamente, un desincentivo para la inversión, tan importante para un país minero

Sin embargo, la confianza de los inversionistas mineros en el país se ha acrecentado en los últimos meses, los datos así lo corroboran.

Desde el 11 de marzo del presente año al 6 de agosto pasado han ingresado a tramitación  más  de diez proyectos de inversión minera por un monto superior a US$23 mil millones, entre los cuales destacan: Continuidad Operacional de El Abra, por US$7.500 millones; Nueva Planta Concentradora de Minera Escondida, por US$5.150 millones; proyecto TED («Transición hacia la Extracción Directa de Litio») de Albemarle, por US$3.100 millones; Continuidad Operacional y Desarrollo Minero Futuro en el Salar de Atacama, de Novandino Litio, por US$3.000  millones;  Extensión Operacional de Cerro Colorado por US$1.500 millones; y Proyecto Lobo Marte, por US$1.500 millones.

El año pasado ingresaron a tramitación proyectos mineros por un monto de US$6.500 millones. Este cambio sustancial entre 2026 y 2025, muestra clara y nítidamente confianza en Chile, su minería y su gente.

La inversión minera requiere dos conceptos básicos, certeza jurídica y estabilidad en las normas que la regulan, debido a que se desarrolla en el largo plazo e involucra cuantiosos montos de recursos.

Si bien es cierto, es muy positiva la reciente aprobación en el Congreso de la megarreforma económica impulsada por el gobierno, que, entre otras materias, disminuye el impuesto a la renta, retorna al sistema de tributación integrado y repone la invariabilidad tributaria, considero que lo relevante de esta normativa es que vuelve a poner al país en la senda de la inversión y el crecimiento.

No obstante, se debe seguir avanzando con fuerza en orden a perfeccionar nuestra institucionalidad, particularmente, en lo relativo a disminuir aún más los tiempos de tramitación de permisos y otorgar mayores grados de certeza a este proceso.

El sector minero no sólo ha sido un impulsor fundamental del desarrollo económico y social del país, sino que es la industria más competitiva a nivel internacional, tiene las mayores potencialidades de mediano plazo, particularmente por su contribución para el crecimiento de la electrificación, de las energías limpias y de la infraestructura digital. Por ello, debemos resguardar y fortalecer las condiciones para su desarrollo.

Si hacemos bien esta tarea, daremos un impulso robusto a la inversión y a la producción, de modo tal que la minería volverá a ser un motor de crecimiento y desarrollo, generando empleo, divisas y aportando recursos para que el Estado pueda realizar su labor. (Publicado en Suplemento de Minería La Tercera, editado para www.guiaminera.cl)

 

 

 

 

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