- La estatal avanza en dos frentes complementarios: prepara capacidades de análisis y comercialización para la minería aurífera en Magallanes y pone en marcha una línea piloto de procesamiento en Vallenar. Ambas iniciativas buscan convertir recursos dispersos o acumulados en oportunidades productivas para la pequeña minería.

Desde el extremo austral hasta el norte minero, la Empresa Nacional de Minería (ENAMI) está levantando una plataforma para ampliar el desarrollo del oro en Chile. La estrategia combina infraestructura, conocimiento técnico y mecanismos formales de compra y procesamiento, con un propósito común: abrir nuevas opciones para productores de pequeña escala y capturar valor en territorios donde la actividad aurífera mantiene potencial, pero enfrenta brechas operativas y comerciales.
Una de las señales más recientes se produjo en Punta Arenas. Allí, un equipo de la estatal suscribió un convenio con la Universidad de Magallanes (UMAG) para implementar un laboratorio de análisis de oro, una pieza considerada clave para respaldar el desarrollo de la pequeña minería aurífera y del oro aluvial en la Región de Magallanes y de la Antártica Chilena.
El acuerdo apunta a instalar capacidades que hoy resultan indispensables para avanzar hacia una actividad formal: análisis de muestras, determinación de la ley de oro, control de calidad y transferencia de metodologías y buenas prácticas. Con esa base, ENAMI busca dar un paso adicional y establecer la compra de oro aluvial producido por mineros de pequeña escala en la zona austral.
ABRIR NUEVAS OPORTUNIDADES DE NEGOCIO
“Como empresa queremos expandir ENAMI en todo el país, abrir nuevas oportunidades de negocio y esta iniciativa es un ejemplo concreto de ese plan. Nuestro objetivo es establecer la compra de oro aluvial para la minería de pequeña escala”, señaló Yerko González, gerente de Fomento interino de la estatal. El laboratorio, añadió, permitirá analizar el mineral de los productores locales y entregar un soporte técnico a la futura comercialización.
Para la UMAG, la alianza también abre un espacio de vinculación directa con un sector productivo de proyección regional. Su rector, José Maripani, destacó que la universidad puede aportar laboratorios, difusión, información y formación de capacidades para favorecer la formalización de esta industria. El convenio, así, no se limita a una instalación física: busca construir una base técnica local que haga viable un circuito aurífero más ordenado y trazable.
DE LA CAPACIDAD DE ANÁLISIS AL BENEFICIO DEL MINERAL
A más de 2.500 kilómetros de distancia, en la Región de Atacama, la Planta Vallenar muestra la otra dimensión de la estrategia. ENAMI habilitó allí una línea piloto para procesar internamente minerales con contenido de oro, ampliando su capacidad desde la compra hacia el beneficio del recurso. “Hoy podemos no tan solo comprar minerales de oro de los productores de la región, sino que también beneficiarlos”, explicó el vicepresidente ejecutivo de la empresa, Juan Carlos Sáez.
El piloto busca valorizar más de 400.000 toneladas de mineral acumulado en stock, con leyes estimadas entre 3 y 4 gramos de oro por tonelada. A la vez, permitirá comparar la conveniencia de tratar los concentrados auríferos en instalaciones propias frente a la alternativa de comercializar esas existencias mediante licitaciones internacionales.
La experiencia de Vallenar tiene, por ello, un doble alcance. En el corto plazo, ofrece una salida para recursos ya disponibles y genera información económica y metalúrgica sobre su tratamiento. En una perspectiva más amplia, incorpora una capacidad que puede reforzar el poder de compra y el apoyo productivo de ENAMI a los pequeños mineros, al acercar el procesamiento a los territorios donde se extrae el mineral.
UNA ESTRATEGIA CON DESPLIEGUE TERRITORIAL
Leídas en conjunto, las iniciativas de Punta Arenas y Vallenar delinean un mismo movimiento institucional. En Magallanes, la prioridad está en crear condiciones para analizar, formalizar y comercializar oro aluvial; en Atacama, el foco está en probar capacidades de tratamiento y recuperar valor a partir de minerales auríferos. Son etapas distintas de una misma cadena, articuladas por el rol de fomento de la estatal.
El énfasis en el oro también amplía el horizonte de una empresa históricamente asociada al cobre y refuerza su presencia en regiones con realidades mineras muy diferentes. Más que dos acciones aisladas, el laboratorio austral y la línea de Vallenar muestran una política de despliegue territorial: detectar recursos, reducir barreras técnicas y ofrecer canales formales para que la pequeña minería participe de una cadena de mayor valor.
El avance de ambos proyectos será decisivo para medir el alcance de esta nueva etapa. Si las capacidades de análisis, compra y procesamiento logran consolidarse, ENAMI habrá tendido un puente entre dos geografías distantes y un mismo desafío: transformar el potencial aurífero de Chile en actividad productiva formal, con más herramientas y mejores oportunidades para sus pequeños productores.




