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Ingreso del Proyecto Lobo Marte al SEIA: Un hito para la minería en Atacama

  • El ambicioso proyecto de Kinross Gold Corporation para su filial Mantos de Oro, que marca el inicio de un proceso clave para la futura explotación de uno de los yacimientos auríferos más prometedores de la Región de Atacama, el que representa una inversión de US$1.500 millones.

La Compañía Mantos de Oro, subsidiaria de Kinross Gold Corporation, presentó oficialmente el proyecto Lobo Marte al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA). Este acto marca el inicio de un proceso clave para la futura explotación de uno de los yacimientos auríferos más prometedores de la Región de Atacama. El ingreso al SEIA no solo representa un paso administrativo fundamental, sino que también evidencia la importancia estratégica del proyecto para la industria minera nacional y el desarrollo regional.

INVERSIÓN, VIDA ÚTIL Y UBICACIÓN

Lobo Marte contempla una inversión estimada de US$1.500 millones y una vida útil proyectada de 22 años, consolidándose como uno de los proyectos más relevantes en términos de capital y longevidad en el país. Ubicado en la provincia de Copiapó, Atacama, el yacimiento se sitúa en una zona de alto potencial minero, cercana a la operación La Coipa, también gestionada por Kinross Gold Corporation. La propiedad del proyecto recae en esta multinacional canadiense, reconocida por su experiencia y compromiso con la minería responsable.

El proyecto Lobo Marte es la gran apuesta de Kinross. Contempla la explotación secuencial de dos rajos a cielo abierto, denominados Rajo Marte y Rajo Lobo, con una capacidad de procesamiento de 35.000 toneladas de mineral por día. Mediante un sistema de lixiviación en pilas, se espera producir metal doré con una ley promedio de oro de 1,29 g/t.

Entre las obras destacadas se incluyen cuatro botaderos de estériles, áreas de acopio para mineral de baja ley y un sistema de chancado primario. El abastecimiento de agua estará garantizado por pozos existentes, manteniéndose dentro de los parámetros autorizados, con un caudal promedio de 66 litros por segundo.

Para el suministro eléctrico, se contempla la construcción de una línea de transmisión de 220 kV, junto con mejoras en la infraestructura vial para facilitar el acceso al yacimiento. El cronograma prevé una fase de construcción de 3,5 años, seguida por 16 años de operación y 2 años para el cierre. Se estima una dotación máxima de 2.747 trabajadores durante la etapa constructiva y cerca de 924 durante la operación, potenciando el empleo local y regional.

El ingreso del proyecto por medio de un Estudio de Impacto Ambiental responde a su envergadura y posibles efectos sobre recursos naturales, aire, suelo y biodiversidad, además de su proximidad a áreas protegidas y territorios de valor ambiental. Entre los aspectos evaluados se encuentran riesgos para ecosistemas, glaciares, patrimonio cultural y modos de vida locales, conforme a la normativa vigente.

Lobo Marte se ubica en una zona ambientalmente delicada, próxima al Parque Nacional Nevado Tres Cruces y comunidades con actividades tradicionales. El sector minero enfrenta desafíos adicionales por su vulnerabilidad al cambio climático, lo que ha motivado una evaluación rigurosa de riesgos y resiliencia operativa.

Este depósito aurífero, adquirido por Kinross en 2009, refuerza el compromiso de la compañía con el desarrollo responsable y sostenible en Chile y la Región de Atacama. Su puesta en marcha dependerá de la obtención de permisos, y el calendario estará alineado con el proyecto La Coipa, permitiendo flexibilidad en el inicio, previsto para finales de esta década. La construcción podría comenzar en 2025 y la primera producción en 2027, con la expectativa de extraer 4,7 millones de onzas de oro durante la vida útil de la mina.

El estudio ha incorporado criterios ambientales y comunitarios desde su diseño, asegurando la protección de recursos hídricos y fauna local, con la participación constante de los grupos de interés involucrados. Esta visión integral busca una adaptación adecuada al entorno, promoviendo la sustentabilidad y el diálogo con las comunidades afectadas.

IMPACTO REGIONAL

Durante la fase de construcción, se estima la generación de más de 2.000 empleos directos e indirectos, favoreciendo la dinamización económica de Atacama y el fortalecimiento de proveedores locales. En la etapa de operación, el proyecto mantendrá alrededor de 800 puestos de trabajo permanentes, promoviendo la capacitación y transferencia tecnológica en la región. Además, Lobo Marte busca impulsar la innovación en procesos mineros y contribuir al desarrollo sostenible de las comunidades cercanas.

La evaluación ambiental considera los riesgos asociados a la cercanía de áreas protegidas, como la Reserva Nacional Llanos de Challe y el Parque Nacional Nevado Tres Cruces. El proyecto ha presentado estudios exhaustivos sobre flora, fauna, recursos hídricos y calidad del aire, así como planes de monitoreo y mitigación para resguardar los ecosistemas vulnerables. Socialmente, se han identificado potenciales impactos en comunidades indígenas y rurales, implementando mecanismos de consulta y participación ciudadana conforme a la normativa vigente.

FASES DE CONSTRUCCIÓN Y OPERACIÓN

El cronograma estimado prevé el inicio de la construcción en 2027, sujeto a la obtención de permisos ambientales y sectoriales. La puesta en marcha del proyecto se proyecta para 2030, con una operación extendida por más de dos décadas. La relación con el proyecto La Coipa es relevante, ya que Lobo Marte aprovechará infraestructura existente para optimizar recursos y reducir impactos, beneficiándose de la experiencia acumulada en la zona.

Kinross Gold Corporation y Mantos de Oro han declarado su compromiso con la sustentabilidad, integrando criterios de eficiencia energética, protección de recursos hídricos y reducción de emisiones. El proyecto incorpora estrategias de adaptación ante los desafíos climáticos de Atacama, como la escasez de agua y las temperaturas extremas, promoviendo una minería resiliente y responsable. La participación comunitaria se mantiene como eje transversal, asegurando transparencia y diálogo permanente con los actores locales.

El ingreso de Lobo Marte al SEIA constituye un hito para la minería chilena, posicionando a Atacama como polo de innovación y desarrollo sostenible. La magnitud de la inversión, el impacto en empleo y tecnología, y el enfoque en sustentabilidad auguran una contribución significativa al país. El proceso de evaluación ambiental y social será determinante para consolidar el proyecto como ejemplo de minería moderna y responsable, en beneficio de la región y de Chile.

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