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“Las fatalidades en nuestra minería son para preocuparse: la vida está primero” dice la Cámara Minera de Chile
- Cuando todavía faltan dos meses y medio para cerrar el calendario 2026, la minería chilena ya ha perdido a trece trabajadores -8 en las últimas tres semanas. La organización gremial hace un llamado a las empresas del sector, a las autoridades y a los trabajadores a tomar medidas para frenar las fatalidades que enlutan a la industria minera y al país.

En las últimas tres semanas, ocho trabajadores salieron de su casa rumbo a una faena y no volvieron. Un mantenedor en Escondida. Un mecánico contratista de 49 años en Radomiro Tomic. Un perforista en Los Colorados, en Vallenar. Dos jóvenes subcontratistas sepultados por un alud de barro y nieve mientras inspeccionaban el rajo de El Teniente. Un hombre de 66 años en una planta de Illapel. Y esta madrugada, un operador de 61 años cuyo bulldozer cayó cincuenta metros en un rajo de Taltal.
Con ellos, ya son trece las personas que la minería chilena ha perdido en 2026. Trece. Más que en todo el año pasado, cuando todavía faltan dos meses y medio para cerrar el calendario. Seis de esas muertes ocurrieron en los primeros catorce días de octubre. El lunes 13, Día Nacional de la Seguridad Minera, la fecha en que Chile celebra que 33 hombres salieran vivos de la mina San José, el país lo conmemoró contando a sus muertos.
La Cámara Minera de Chile lamenta las fatalidades y la preocupación por esta seguidilla de accidentes. «Muchos de estos trabajadores salieron temprano a trabajar, cada uno de ellos era un padre, un hijo, un hermano, un compañero de turno. Alguien que dejó el café a medio tomar, que prometió llamar al bajar de la faena, que tenía un cumpleaños que celebrar, una cuota que pagar, un sueño pendiente. Hoy hay trece sillas vacías en trece mesas de Chile. Y ninguna cifra de producción, ningún precio récord del cobre, ninguna meta trimestral, puede llenarlas. No hay tonelada, no hay turno, no hay plazo que valga una vida», releva Manuel Viera, presidente de la Cámara Minera de Chile.
“A las familias que hoy lloran, les hacemos llegar nuestro abrazo más sentido y una promesa: sus nombres no serán una línea en un informe. Les debemos la verdad sobre lo que ocurrió y les debemos nuestro compromiso para que estos hechos no vuelvan a ocurrir”, agrega el dirigente gremial.
“A los trabajadores de la minería, propios y contratistas, les hablamos de frente, como compañeros: ¡cuídense! Si algo no está bien, deténganse. Nadie debe subir a un equipo con dudas. Nadie debe intervenir una máquina sin confirmar que está sin energía. Nadie debe entrar a un sector expuesto en medio de un temporal, porque es solo un momento. El derecho a parar una tarea insegura no es una concesión de la empresa: es la primera regla de oro de nuestra industria y vale más que cualquier reprimenda. Ustedes son la última barrera. Cuando todo lo demás falla, lo único que queda entre la tarea y la tragedia es su decisión de no exponerse. Su familia los espera esta noche. Vuelvan”, aconseja el presidente de la Cámara Minera de Chile.
Viera dijo que, desde la Cámara Minera Chile le hablan a las empresas contratistas y subcontratistas: «cinco de los ocho fallecidos de estas semanas llevaban su casco que las identifica. La seguridad no se subcontrata. El trabajador que llega a una faena a través de un tercero merece el mismo entrenamiento, el mismo equipo, el mismo descanso y el mismo derecho a detenerse cuando advierte el peligro, que el de dotación propia. Un contrato de servicios jamás puede ser un contrato de riesgo».
La Cámara Minera de Chile les envía a las compañías mandantes, grandes y pequeñas este mensaje: «los sistemas de gestión son solo papel, mientras no se cumplan en el terreno, a las tres de la madrugada, en el último turno, antes del descanso, en la inspección que parecía rutinaria. Setenta medidas correctivas estaban instruidas antes de dos de estas muertes. Las advertencias existían. Este es el año más duro en producción que ha vivido nuestra minería en dos décadas y entendemos la presión. Pero, la urgencia por más toneladas no puede bajar jamás a la línea de fuego. Si alguna vez la elección es entre la meta y la vida, la respuesta ya está escrita en el casco de cada trabajador».
“En tanto, a la autoridad va nuestra recomendación: agradecemos el relanzamiento de las 21 Reglas de Oro y el refuerzo de las fiscalizaciones anunciado por Sernageomin. Pero, nueve fiscalizadores para mil setecientas instalaciones no alcanzan. Pedimos investigaciones con plazo, conclusiones públicas y una autoridad con los recursos que el país minero que somos exige”, explica Viera.
«Y a los pirquineros y pequeños mineros de Combarbalá, Andacollo, Punitaqui, Tierra Amarilla e Illapel, que este año también pusieron sus muertos en la lista de fatalidades: no están solos. La Cámara Minera de Chile impulsará, junto a ENAMI y Sernageomin, un plan de asistencia técnica, fortificación y registro para que ningún pique sea una trampa y ninguna faena quede fuera del sistema», agrega..
“Como gremio nos comprometemos a convocar a una pausa de seguridad en cada faena asociada, propia y contratista; a impulsar un estándar único de seguridad para mandantes y colaboradores; a exigir un protocolo climático vinculante; y a acompañar a las familias en el esclarecimiento de cada accidente”, indica el presidente de la Cámara Minera de Chile.
Finalmente, Manuel Viera dijo que espera que el próximo balance de Sernageomin no tenga que sumar un nombre más. «Que cada uno de los trescientos mil hombres y mujeres que hoy bajan a una mina, suben a un camión o abren una máquina para repararla, vuelva esta noche a su casa. Porque la minería la hacen personas. Y la vida está primero», concluye Manuel Viera.




