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Minera Centinela cierra conflicto con bono de $24 millones y amplio respaldo sindical tras diez días de huelga
- El 94,49% de quienes votaron aprobó el nuevo contrato colectivo, que tendrá una vigencia de 36 meses e incluye mejoras salariales y beneficios. La mediación de la Dirección del Trabajo permitió cerrar una negociación marcada por demandas de equidad, campamentos en la faena y Santiago; y una huelga de hambre de tres trabajadores.

Minera Centinela y los sindicatos de Trabajadores Minera Esperanza y de Trabajadores Distrito Centinela pusieron fin a la huelga iniciada el 7 de octubre, luego de que las bases aprobaran un acuerdo que contempla un bono de término de negociación y renovación de jornadas de $24 millones por trabajador comprendido en el convenio, además de mejoras en remuneraciones y beneficios. El cierre del proceso fue anunciado el domingo 18 de octubre, tras una paralización que las partes describieron como de diez días.
La propuesta recibió el respaldo del 94,49% de los trabajadores que participaron en la votación, en una jornada que alcanzó una participación del 97,32% de las bases, según informaron ambas organizaciones. Los sindicatos reúnen a 709 trabajadores, equivalentes al 22% de la dotación propia de la compañía, perteneciente a Antofagasta Minerals. La aprobación permitió cerrar una negociación cuyo eje, de acuerdo con los representantes laborales, no se limitaba al pago de un bono: buscaba reducir diferencias de remuneraciones y beneficios entre personas que desempeñan funciones similares dentro de una misma empresa.
UN CONTRATO POR TRES AÑOS Y MEJORAS EN LOS INGRESOS
El nuevo instrumento colectivo tendrá una vigencia de 36 meses. La empresa confirmó que el pago de $24.000.000 corresponde conjuntamente al término de negociación y a la renovación de jornadas, y que se suma a mejoras en remuneraciones y beneficios. Se trata, por tanto, de un componente específico del acuerdo y no de un aumento mensual de ese monto.

Según los antecedentes difundidos por Radio Bío Bío, el presidente del Sindicato Distrito Centinela, Héctor Iron Aguilera, señaló que la firma se concretó el sábado 17 de octubre cerca de la medianoche, después de revisar las cláusulas. El dirigente precisó que el contrato comenzó a regir el 1 de octubre y que los avances incluyen el sueldo base, los bonos productivos y otros beneficios mensuales.
La información pública revisada no detalla los porcentajes de incremento salarial, el calendario de pago del bono ni los mecanismos concretos de equiparación de beneficios. Tampoco permite establecer si el monto final de $24 millones es líquido o bruto. Las directivas sindicales sostuvieron que consiguieron la mayoría de sus demandas de igualdad y equidad, pero ese balance no equivale a afirmar que todas las diferencias denunciadas hayan quedado eliminadas.
DE LA MEDIACIÓN FALLIDA AL RETORNO DE LAS CONVERSACIONES
La huelga legal comenzó el miércoles 7 de octubre, a las 08:00 horas, después de que concluyera sin acuerdo la mediación obligatoria ante la Inspección del Trabajo. En esa etapa, los sindicatos plantearon que necesitaban un mecanismo para corregir brechas económicas respecto de trabajadores de otras organizaciones sindicales que, según denunciaban, cumplían labores equivalentes.

Al inicio del conflicto se había informado de una oferta empresarial de $22,5 millones líquidos. Los representantes sindicales consideraban que la negociación debía abordar, además del componente monetario, las diferencias de condiciones laborales. El bono finalmente confirmado fue de $24 millones, aunque la ausencia de una precisión pública sobre su tratamiento líquido o bruto impide comparar ambos montos como si sus condiciones fueran idénticas.
El martes 13 de octubre las partes retomaron las conversaciones mediante una mediación voluntaria conducida por la Dirección Regional del Trabajo de Antofagasta. A diferencia de la instancia obligatoria que había terminado sin entendimiento, este nuevo espacio permitió acercar posiciones y elaborar la propuesta que posteriormente fue sometida a las bases. La compañía informó durante esa fase que había presentado nuevas alternativas con mejoras económicas; la decisión final quedó en manos de los afiliados de ambos sindicatos.
LA HUELGA DE HAMBRE Y LAS MOVILIZACIONES EN SANTIAGO
Uno de los episodios más delicados del conflicto fue la huelga de hambre iniciada por tres trabajadores. Ambas organizaciones recordaron esa situación en su comunicación de cierre y agradecieron el apoyo de quienes participaron en las movilizaciones. La medida formó parte de un proceso que también incluyó campamentos de huelga en las inmediaciones de la faena y manifestaciones en Santiago, frente a las oficinas corporativas de Antofagasta Minerals.
El reconocimiento sindical a los tres huelguistas de hambre dejó constancia de que el cierre del contrato estuvo precedido por una situación de riesgo para su salud. Los antecedentes públicos revisados no permiten precisar aquí la duración individual de esa medida ni el estado clínico posterior de sus participantes. Las organizaciones también destacaron el respaldo de las familias y de otras agrupaciones sindicales, y calificaron sus movilizaciones como pacíficas y organizadas.
Durante la huelga surgieron, además, denuncias sindicales por presuntos reemplazos ilegales. El 15 de octubre, las organizaciones informaron que una fiscalización de la Inspección Provincial del Trabajo había constatado esas prácticas e invocaron un oficio del organismo. La compañía, por su parte, defendió la legalidad de su actuación. Estos antecedentes forman parte de la controversia laboral y deben distinguirse del acuerdo económico: la firma del nuevo contrato no permite, por sí sola, establecer el desenlace administrativo o judicial de las denuncias.
EQUIDAD PARA LOS SINDICATOS Y AUTONOMÍA PARA LA EMPRESA
Las directivas de Distrito Centinela y Minera Esperanza presentaron el resultado como un avance en sus demandas de igualdad y equidad. Su balance destacó que el contrato recogió la mayoría de las exigencias destinadas a reducir diferencias entre trabajadores de la misma compañía. El alto porcentaje de aprobación constituyó el respaldo de las bases a la propuesta negociada, sin que ello permita atribuir a cada votante una motivación individual específica.
Desde la empresa, el gerente general Nicolás Rivera sostuvo que el entendimiento demuestra la posibilidad de superar diferencias mediante el diálogo responsable. En el comunicado proporcionado, el ejecutivo destacó el respeto a la autonomía de cada sindicato y la capacidad de construir acuerdos independientes según las prioridades de cada organización, lo que, a juicio de la compañía, no constituye discriminación. Las dos partes coincidieron así en valorar el cierre de la negociación, aunque mantuvieron énfasis distintos respecto del origen de las diferencias y de la forma de abordarlas.
Minera Centinela aseguró que durante los diez días de huelga mantuvo la continuidad operacional y el cumplimiento de sus resultados, con la seguridad como prioridad. Esa afirmación corresponde al balance empresarial: el hecho de que los sindicatos representen al 22% de la dotación propia no demuestra por sí mismo la ausencia de efectos en la operación. El término de la huelga puso fin a la paralización de los trabajadores movilizados, no a una detención total de la mina que la compañía haya reconocido.
UNA OPERACIÓN RELEVANTE PARA ANTOFAGASTA MINERALS
Minera Centinela pertenece en un 70% a Antofagasta y en un 30% a la japonesa Marubeni Corporation. Forma parte del portafolio de Antofagasta Minerals, vinculado al grupo Luksic, y se ubica en la Región de Antofagasta, en el desierto de Atacama, aproximadamente a 1.350 kilómetros al norte de Santiago. La operación integra depósitos de sulfuros y óxidos y produce cobre en concentrados y cátodos, además de molibdeno; sus concentrados contienen también oro y plata. Su infraestructura costera se encuentra en el sector de Michilla.
De acuerdo con el reporte de Antofagasta plc, Centinela produjo 240.400 toneladas de cobre en 2025, un 7% más que el año anterior. La cifra corresponde a la producción total de la operación, no solamente a la proporción atribuible al accionista mayoritario. En el mismo ejercicio produjo 156.500 onzas de oro, según la información corporativa. Estos volúmenes sitúan el conflicto en una faena de importancia dentro del negocio cuprífero del grupo.
EL CIERRE LABORAL EN MEDIO DE LA EXPANSIÓN DE CENTINELA
La resolución de la huelga se produce mientras avanza Nueva Centinela, un proyecto aprobado con una inversión de aproximadamente US$4.400 millones. La iniciativa contempla una segunda planta concentradora y obras complementarias para duplicar la capacidad de procesamiento de mineral. La compañía ha proyectado agregar unas 144.000 toneladas de cobre anuales, además de producción adicional de oro y molibdeno, con un horizonte de puesta en marcha en 2027. Son metas del proyecto y no producción ya alcanzada.
El nuevo contrato establece un marco laboral de tres años para los trabajadores de las dos organizaciones involucradas. Su aprobación cierra la etapa de huelga y abre la de aplicación de los compromisos pactados: el pago del bono, las mejoras de ingresos y los beneficios acordados. Para los sindicatos, el balance está asociado a los avances en equidad; para la empresa, al diálogo y al respeto de negociaciones independientes. En la cronología del conflicto quedan también las movilizaciones en el norte y Santiago, las denuncias laborales y la huelga de hambre de tres trabajadores, antecedentes que explican por qué el entendimiento fue más que la definición de una cifra.




