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Presidente Kast: “La minería es el motor que puede volver a poner a Chile en marcha”

  • En la Cumbre de la Minería SONAMI 2026, el Mandatario llamó a convertir el favorable ciclo de los minerales en inversión, empleo y desarrollo territorial. Reglas claras, seguridad, formación de talento e integración regional marcaron una intervención que buscó instalar sentido de urgencia.

El mensaje fue directo: Chile tiene recursos, experiencia y capital humano, pero la ventana abierta por la demanda mundial de minerales no permanecerá disponible de manera indefinida. Desde el escenario de Metropolitan Santiago, el Presidente José Antonio Kast situó a la minería en el centro de la estrategia de crecimiento y emplazó al país a transformar su ventaja geológica en proyectos concretos, mejores empleos y desarrollo para las regiones.

La intervención abrió la primera Cumbre de la Minería organizada por la Sociedad Nacional de Minería, una jornada concebida para reunir a la pequeña, mediana y gran industria con autoridades, proveedores, universidades y especialistas. Ante ese ecosistema, Kast planteó que el nuevo ciclo debe sostenerse sobre cuatro bases: confianza para invertir, certeza regulatoria, sustentabilidad ambiental y seguridad para quienes trabajan en las faenas.

UNA INDUSTRIA QUE ATRAVIESA TODO EL PAÍS

El Presidente buscó ampliar la mirada más allá de las regiones productoras. “La minería es el gran motor de Chile, pero es un motor que nos ayuda a mover a Chile entero”, afirmó, al destacar que su impacto se extiende a cadenas de proveedores, servicios, infraestructura y comunidades que no siempre aparecen vinculadas de manera visible con una operación minera.

Las cifras laborales dieron escala a ese argumento: cerca de 300 mil personas se desempeñan directamente en la actividad y alrededor de un millón mantiene algún vínculo con ella. En palabras del Mandatario, “uno de cada nueve chilenos está vinculado a la minería”. El dato sirvió de antesala para otro desafío: preparar a más técnicos, profesionales y trabajadores para una industria que incorpora automatización, conocimiento avanzado y mayores exigencias de seguridad.

Kast valoró el trabajo de empresas y asociaciones gremiales en educación y capacitación, y reivindicó la experiencia acumulada en faenas de distintos tamaños. El capital decisivo, sostuvo, no está únicamente bajo tierra: también reside en las personas capaces de convertir los recursos en productividad, innovación y oportunidades.

US$24 MIL MILLONES Y UNA SEÑAL AL MERCADO

El tramo económico del discurso estuvo atravesado por una autocrítica: el país no aprovechó con suficiente anticipación el alza de los precios para expandir sus exportaciones. Sin embargo, Kast sostuvo que el escenario comienza a cambiar y cifró en más de US$24 mil millones los proyectos ingresados al sistema de evaluación ambiental desde el inicio de su gobierno.

Ese volumen, advirtió, solo podrá traducirse en inversión efectiva si el Estado entrega condiciones previsibles. “Queremos darles confianza a los inversionistas y a los chilenos; que sepan que habrá reglas claras, certeza y sostenibilidad”, señaló. La promesa incluyó dos límites explícitos: resguardar el medioambiente y colocar la vida de los trabajadores antes que cualquier cronograma productivo. “La seguridad es lo más importante. Tenemos que partir desde la persona”, enfatizó.

LA CARRERA GLOBAL POR LOS MINERALES CRÍTICOS

El cobre, el litio, el oro, la plata y la recuperación del hierro conformaron el mapa de oportunidades descrito por el Jefe de Estado. A su juicio, reducir la discusión a la vieja etiqueta de país extractivista impide ver la carrera tecnológica que ya está en curso. La respuesta —planteó— pasa por agregar ingeniería, innovación, servicios especializados y conocimiento chileno a cada tonelada producida.

La transición energética, la electromovilidad, la inteligencia artificial y las energías limpias están elevando la demanda por insumos estratégicos. En ese escenario, Kast afirmó que Chile cuenta con minerales, infraestructura y capacidades para sostener su condición de potencia minera. El reto, agregó, es acelerar la materialización de yacimientos sin rebajar estándares ni convertir la agilización de permisos en un atajo regulatorio.

FRONTERAS ABIERTAS PARA UNA PLATAFORMA MINERA REGIONAL

La dimensión regional ocupó el cierre de la intervención. Kast propuso que la experiencia chilena en operación, proveedores y estándares sirva de base para una integración más estrecha con Argentina, Perú y Bolivia. En esa lógica, el corredor bioceánico no sería solo una vía para productos agrícolas, sino también una infraestructura estratégica para distritos mineros que cruzan fronteras y necesitan acceso competitivo a puertos y servicios.

El Presidente vinculó esa cooperación con un estándar común frente a la minería ilegal, la protección ambiental y la seguridad laboral. Si los países vecinos elevan sus exigencias y coordinan infraestructura, sostuvo, toda la región podrá competir en mejores condiciones por inversión y abastecimiento de minerales críticos.

LA OPORTUNIDAD EXIGE VELOCIDAD, PERO TAMBIÉN RESULTADOS

La Cumbre dejó así una definición política y una tarea medible. La definición: la minería será tratada como una palanca nacional de crecimiento y no como un asunto exclusivo del norte. La tarea: demostrar que la confianza, las reglas claras y la sustentabilidad pueden acortar la distancia entre una cartera anunciada y una inversión en construcción.

El discurso de Kast instaló urgencia, pero también una vara para su propia administración: convertir el buen momento de los mercados en faenas seguras, encadenamientos productivos, formación de talento y bienestar territorial. Esa será la prueba definitiva de si el nuevo ciclo minero se queda en una promesa o se transforma, efectivamente, en el motor que vuelva a mover a Chile.

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