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Teletrabajo y minería: un desafío mayor

  • Por Christian Bordón, director de Peercoach

Christian Bordón, director de Peercoach

Los cambios en el escenario laboral involucraron a todos los actores, incluso los de la minería y aunque muchas de las medidas del teletrabajo son inaplicables en las faenas mineras que requieren presencialidad para llevar a cabo la extracción, se vuelve un desafío liderar y adaptarse en un entorno laboral que ha modificado fuertemente sus costumbres.

Esto en gran medida se debe a que los trabajadores también han cambiado los requisitos al momento de aceptar un nuevo puesto, privilegiando el teletrabajo, un horario flexible o la posibilidad de crecer dentro de la institución, entre otros.

En la minería es fundamental que el líder pueda, en su rol, fortalecer una relación sana entre los colaboradores y las compañías. En este sentido, existen banderas de luz verde cuando hay buen ambiente laboral y hay que imitarlas.

Existen algunas buenas prácticas que se requieren llevar a cabo al interior de las organizaciones, tales como:

Construir confianza: trabajar por objetivo es un acto de confianza en relación a las capacidades de los mineros y entender que las personas tienen una vida laboral y una personal. La base para lograrlo es invertir los primeros días de vida laboral del colaborador explicándole su rol dentro de la organización, sus objetivos y las expectativas que se tienen de él. Eso yo creo que todos lo sabemos, pero lo que no todos hacen es la inducción inversa, preguntar al colaborador cuál es el rol de la organización en su vida, cuáles son sus objetivos, prioridades y expectativas.

Fomentar el dialogo: una relación saludable se compone también de tener conversaciones incómodas, que pueden ser ocasionales o breves, pero que permitirán que el problema no pase a mayores y pueda ser solucionado a tiempo. Es fundamental tener una buena comunicación y facilitar instancias de diálogo para resolver las diferencias o puntos de vista que puedan existir.

Propiciar un espacio de confianza: de la mano con que cada profesional entienda su rol en la empresa, también es importante que el trabajador sienta la confianza para comunicar cuando no tiene el conocimiento para llevar a cabo una labor. Gracias a este ambiente de confianza, se logra evitar errores que podrían provocar grandes costos para las compañías o paralización de las faenas.

Formar líderes: cada empresa debiera formar líderes para aumentar el desarrollo de talento. El paradigma cambia al desarrollar las capacidades desde sus fortalezas y no desde la brecha. Esto permite potenciar, desafiar y al mismo tiempo reconocer al colaborador por sus habilidades particulares.

Propiciar espacios y actividades entre áreas: hoy el lugar de trabajo es un lugar de encuentro, pero no debemos abusar de reuniones. La eficiencia y productividad de cada colaborador es lo más importante, por lo que se debe resignificar el lugar de trabajo como un espacio no solo para ir a trabajar, sino que más bien como un área de identificación y sentido de pertenencia. No obliguemos a hacer las cosas por hacerlas.

El líder debe construir equipos multiculturales: una organización activa con recursos vivos sin límites es igual a la diversidad de personas, culturas y experiencias que coexisten para conseguir un mismo objetivo. El líder actual entiende que el primer conocimiento proviene de las personas del equipo y la primera respuesta que debe encontrar está en su equipo. Mientras más información podamos tener desde las personas es más probable que se pueda construir una organización flexible, dinámica, abierta a los cambios y atenta al entorno, incluso en la minería, que no queda fuera de estos grandes cambios.

 

 

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