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Cerro Colorado: Una apuesta de US$60 millones que busca reactivar una faena clave para la economía de Tarapacá

  • La visita del biministro de Economía y Minería, Daniel Mas, puso en primer plano el avance de Cerro Colorado | BHP tras la aprobación ambiental de una campaña de sondajes por 31 meses. El proyecto movilizará una inversión inicial de US$ 60 millones, abrirá empleo directo y demanda para proveedores; y es la antesala de una posible reapertura de gran escala que podría comprometer cerca de US$ 1.500 millones y generar unos 3.000 puestos de trabajo en la Región de Tarapacá.

Cerro Colorado

La visita del biministro de Economía y Minería, Daniel Mas Valdés, a Cerro Colorado marcó un nuevo impulso para uno de los proyectos mineros con mayores expectativas en Tarapacá.

La señal central fue la aprobación de la Declaración de Impacto Ambiental (DIA) para una campaña de sondajes de la operación de BHP, iniciativa que considera una inversión de US$ 60 millones, una ejecución de 31 meses y la contratación de más de 70 trabajadores, además de una cadena adicional de servicios para empresas proveedoras de la región. En un escenario donde el empleo y la recuperación del crecimiento son prioridades para el norte del país, el anuncio fue leído como una señal de confianza empresarial y reactivación económica.

Mas subrayó precisamente ese punto al destacar que la inversión de Cerro Colorado representa una buena noticia para Tarapacá y para Chile, porque confirma el potencial de la región para atraer iniciativas de alto impacto. En su mensaje, la autoridad vinculó directamente el avance del proyecto con la necesidad de crear puestos de trabajo y recuperar dinamismo económico. En otra de sus intervenciones, remarcó que la región requiere entre 15.000 y 16.000 empleos adicionales y situó la eventual reapertura de la faena dentro de esa urgencia, al valorar el efecto que podría tener sobre la actividad productiva, la contratación y la expansión de servicios asociados.

La campaña autorizada no implica todavía la reapertura de la mina, pero sí constituye un paso decisivo para evaluar su viabilidad. Su objetivo es recopilar información técnica suficiente para fortalecer la decisión de factibilidad sobre la continuidad operacional de Cerro Colorado. Para ello, se contempla caracterizar geológicamente la zona, profundizar la evaluación de las condiciones hidrogeológicas del área y robustecer el conocimiento sobre la calidad de las reservas mineras. Según antecedentes difundidos sobre el proyecto, la iniciativa considera 201 sondajes —197 terrestres y 4 marinos—, además de 81 calicatas y plataformas de trabajo distribuidas en sectores de precordillera, pampa y costa, en las comunas de Pozo Almonte, Huara y Alto Hospicio.

Desde la perspectiva económica, el impacto inmediato del programa de sondajes va más allá de la cifra de inversión. Los US$ 60 millones no sólo financiarán exploración y estudios, sino que activarán contrataciones, logística, transporte, servicios de apoyo, obras menores y demanda para proveedores locales. En regiones con fuerte dependencia de la minería, este tipo de desembolsos suele traducirse en un efecto multiplicador sobre comercio, servicios especializados y empleo indirecto. Por eso, el hito ambiental fue recibido como una noticia relevante para la cadena productiva regional, especialmente en momentos en que Tarapacá busca recuperar tracción en inversión, crecimiento y puestos de trabajo.

La importancia de este avance se entiende mejor al mirar la trayectoria de Cerro Colorado. La operación inició actividades en 1994 y durante casi tres décadas produjo más de 2,4 millones de toneladas de cobre fino, consolidándose como una faena emblemática para Tarapacá y como parte del distrito Pampa Norte de BHP. Su producción se basó en cátodos de cobre obtenidos mediante procesos de lixiviación, extracción por solventes y electrodeposición. Sin embargo, hacia 2023 la mina completó su detención productiva en el marco de un cierre temporal parcial, luego del vencimiento de permisos ambientales y de las dificultades para sostener su continuidad bajo las condiciones anteriores. Desde entonces, la compañía ha trabajado en estudios para evaluar un rediseño que incorpore nuevas tecnologías y soluciones hídricas más sostenibles.

RELEVANCIA ESTRATÉGICA DEL PERMISO APROBADO.

Ese rediseño es precisamente el que explica la relevancia estratégica del permiso aprobado. BHP trabaja en un Estudio de Impacto Ambiental (EIA) para extender la vida útil de Cerro Colorado por otros 20 años, una iniciativa que, de prosperar, cambiaría por completo la escala económica del proyecto.

La visita del biministro de Economía y Minería, Daniel Mas, puso en primer plano el avance de Cerro Colorado | BHP tras la aprobación ambiental de una campaña de sondajes por 31 meses.

Lorena Ramírez, vicepresidenta de Asuntos Corporativos y Comunicaciones de Pampa Norte | BHP, sostuvo que la empresa está enfocada en mantener abierta la opción de reapertura y que esa nueva etapa podría significar una inversión cercana a US$ 1.500 millones, junto con la generación de aproximadamente 3.000 empleos para Tarapacá.

En términos económicos, la diferencia entre el proyecto actual de sondajes y el eventual desarrollo futuro es sustantiva: los US$ 60 millones hoy aprobados funcionan como capital habilitante para una decisión de inversión muy superior, con capacidad de mover empleo, infraestructura y actividad regional en una escala mucho mayor.

La hoja de ruta comunicada por la compañía sitúa los sondajes como una etapa preparatoria de alto valor técnico y regulatorio. La expectativa es iniciar estos trabajos durante el segundo semestre, mientras avanza el ingreso y posterior tramitación del EIA principal. Según lo informado por la empresa, esa evaluación podría extenderse hasta por dos años, a lo que se sumarían nuevos permisos sectoriales y la fase de construcción, por lo que la eventual reapertura de Cerro Colorado se proyecta hacia inicios de la década de 2030.

En otras palabras, el mercado laboral regional no enfrenta todavía una reactivación masiva inmediata, pero sí la instalación de una cartera de inversión con horizonte de mediano y largo plazo, algo especialmente valioso en períodos de incertidumbre económica.

Uno de los elementos más sensibles del nuevo diseño es el componente hídrico. La propia compañía ha señalado que avanza paralelamente en un proyecto de planta de agua en Alto Hospicio, asociado a una propuesta que operaría con 100% de energías renovables y 100% de uso de fuentes hídricas sostenibles. Ese punto no es menor: la historia reciente de Cerro Colorado estuvo marcada por cuestionamientos ambientales ligados al uso de agua, por lo que la viabilidad de su reapertura no dependerá sólo del tamaño de las reservas o del precio del cobre, sino también de la capacidad de construir un modelo operacional ambientalmente compatible, regulatoriamente robusto y socialmente aceptable.

Así, la visita del biministro Daniel Mas a Cerro Colorado no sólo tuvo un carácter protocolar, sino que terminó instalando una definición económica de fondo: Tarapacá vuelve a mirar a una faena histórica como posible motor de reactivación. La aprobación de la DIA de sondajes abre una fase de inversión concreta, acotada pero relevante, y al mismo tiempo actúa como señal para un proyecto de mayor envergadura que podría devolver a la región una operación minera de largo aliento.

Entre el corto plazo de los estudios y el largo plazo de una reapertura, Cerro Colorado emerge hoy como una apuesta que combina exploración, empleo, encadenamientos productivos, exigencias ambientales y una eventual inyección multimillonaria de capital. En una región donde crecimiento y trabajo siguen siendo la demanda más urgente, ese horizonte explica por qué el proyecto volvió al centro de la agenda pública y económica.

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