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Mayor inversión en la historia de Antofagasta Minerals: Centinela abre una nueva etapa para la minería del cobre en Antofagasta
- Con una inversión de US$4.400 millones, Minera Centinela construye una segunda planta concentradora, proyecta operar cinco rajos simultáneamente en 2027 y busca extender su vida útil por más de tres décadas, en una transformación que combina mayor producción, autonomía, empleo regional, desarrollo de proveedores e iniciativas comunitarias.
En el corazón de la Región de Antofagasta, donde la minería ha definido por décadas buena parte del pulso económico y social del norte de Chile, Minera Centinela llega a su duodécimo aniversario en un momento decisivo. La operación, creada en 2014 a partir de la integración de Esperanza y Tesoro, dejó de ser solo la suma de dos faenas para convertirse en un distrito minero de creciente complejidad, llamado a ocupar un papel estratégico dentro del portafolio de Antofagasta Minerals y en la producción nacional de cobre.
La conmemoración de sus 12 años coincide con la ejecución del proyecto más relevante de su historia: la construcción de una segunda planta concentradora, iniciativa que considera una inversión de US$4.400 millones y que constituye la mayor inversión realizada por Antofagasta Minerals desde su creación. Su puesta en marcha está prevista para 2027 y permitirá sumar 144.000 toneladas anuales de cobre a la compañía, al mismo tiempo que extenderá la vida útil de la operación por más de 30 años.
UNA EXPANSIÓN QUE CAMBIA LA ESCALA DEL DISTRITO
La segunda concentradora es el símbolo más visible de una transformación mayor. Con ella, Centinela no solo aumentará su capacidad productiva, sino que también reorganizará su operación en torno a una escala inédita para la compañía. La proyección es mover cerca de 1,3 millones de toneladas de material al día, una cifra que ubica al distrito entre los de mayor tamaño de la industria minera chilena.
Ese salto productivo se explica por la combinación de nuevos desarrollos mineros, mayor procesamiento de sulfuros y continuidad para la línea de óxidos. En 2027, la compañía proyecta operar simultáneamente cinco rajos: Esperanza, Tesoro, Mirador, El Llano y Polo Sur Óxidos. De concretarse ese escenario, Centinela se convertiría en el único distrito minero del país con cinco rajos activos al mismo tiempo.
El proyecto Polo Sur Óxidos busca extender la vida útil de la línea de hidrometalurgia mediante el uso de infraestructura existente y mano de obra local. A ello se suman nuevas fases en los rajos Mirador y El Llano, que en conjunto incorporan recursos estimados en cerca de 45 millones de toneladas de sulfuros y 40 millones de toneladas de óxidos de cobre. La estrategia apunta a capturar valor desde activos ya instalados, reducir tiempos de desarrollo y sostener la operación en el largo plazo.
La expansión forma parte del proyecto Nueva Centinela, que considera una segunda concentradora con capacidad para procesar 95.000 toneladas diarias y que, según antecedentes de Antofagasta Minerals, aportará producción adicional de cobre, oro y molibdeno como subproductos relevantes durante sus primeros años de operación.
LA AUTOMATIZACIÓN COMO PARTE DEL NUEVO MODELO OPERACIONAL
La expansión de Centinela también tiene una dimensión tecnológica. La compañía avanza hacia una de las mayores flotas autónomas del país, con la meta de superar el centenar de camiones autónomos hacia fines de 2026. Esta modalidad comenzó a operar en Esperanza Sur en 2023 y se incorporó posteriormente en Encuentro Sulfuros en 2026, convirtiendo a ambos yacimientos en los únicos de Antofagasta Minerals explotados con esta tecnología.
En Encuentro Sulfuros, la operación autónoma partió con una flota inicial de seis camiones y considera un aumento progresivo durante 2026. Además, la energización de la subestación eléctrica DMC aparece como un hito clave para asegurar el suministro necesario para la puesta en marcha y funcionamiento de la segunda concentradora.
La autonomía forma parte de una búsqueda más amplia por elevar productividad, seguridad y continuidad operacional. En una faena que proyecta mayores volúmenes de movimiento y procesamiento, la incorporación de equipos sin conductor no aparece como un componente aislado, sino como una pieza central del diseño operacional con que la compañía pretende sostener su crecimiento durante las próximas décadas.
IMPACTO REGIONAL, EMPLEO Y PROVEEDORES
Durante la última Exponor, el gerente general de Minera Centinela, Nicolás Rivera, resumió el alcance de esta etapa al señalar que se trata de oportunidades para el Grupo, la región y las comunidades donde opera la compañía. “No solo por la magnitud de la inversión, sino porque tendrá un impacto positivo en nuestros proveedores, en el empleo y en las oportunidades que se generan en los territorios donde estamos”, afirmó.

Hoy, Centinela cuenta con una dotación cercana a 9.400 trabajadores, considerando personal propio y empresas colaboradoras. De ese universo, un 30% corresponde a participación femenina y un 40% proviene de la Región de Antofagasta, indicadores que la empresa presenta como parte de su estrategia de empleo regional, diversidad y desarrollo de capacidades locales.
La magnitud de la inversión también abre expectativas para proveedores y contratistas vinculados a construcción, mantenimiento, servicios especializados, tecnología, transporte y operación minera. En una región donde la actividad minera estructura cadenas productivas completas, el crecimiento de Centinela refuerza el debate sobre cómo transformar los grandes proyectos en empleo de calidad, compras locales y oportunidades sostenibles para las comunidades del entorno.
COMUNIDADES: AGUA, INFRAESTRUCTURA Y COMPROMISOS TERRITORIALES
El aniversario y la expansión también se enlazan con una agenda territorial que la compañía ha buscado fortalecer en las localidades cercanas a su operación. Entre las iniciativas destacadas figura el aporte a la construcción de la planta de ósmosis inversa de Michilla, desarrollada mediante un trabajo colaborativo entre el Comité de Agua Potable Rural de Carolina de Michilla, la Ilustre Municipalidad de Mejillones, la Dirección de Obras Hidráulicas y Minera Centinela. El objetivo es asegurar acceso seguro, continuo y sostenible al agua potable para la comunidad.
En Sierra Gorda, en tanto, avanzan dos obras emblemáticas: el Centro Cultural y Comunitario y la pavimentación de nuevas calles de la localidad. Ambas iniciativas suman una inversión superior a US$30 millones y tienen entrega prevista para el segundo semestre de 2026. Los proyectos responden a compromisos asumidos con la comunidad a través del Comité Estratégico Minero, liderado por la alcaldesa Adriana Rivera, y se alinean con la Estrategia Minera para el Bienestar impulsada por el Gobierno Regional de Antofagasta.
Estos compromisos muestran que el crecimiento minero ya no se mide únicamente por toneladas, inversión o vida útil. En territorios con alta presencia extractiva, la legitimidad de los proyectos depende cada vez más de su capacidad para generar beneficios visibles, fortalecer capacidades locales y responder a necesidades concretas de las comunidades.
UN ANIVERSARIO CON MIRADA DE LARGO PLAZO
A doce años de su creación, Minera Centinela enfrenta una etapa que combina continuidad y cambio. Continuidad, porque profundiza el desarrollo de un distrito construido sobre la base de Esperanza y Tesoro; cambio, porque la segunda concentradora, los cinco rajos, la flota autónoma y las inversiones comunitarias configuran una operación de mayor escala, más tecnológica y con mayores exigencias de gestión territorial.
El proyecto se inserta, además, en un contexto global de creciente demanda por cobre, impulsada por la transición energética, la electrificación y el desarrollo de infraestructura baja en emisiones. Desde Antofagasta, Centinela busca posicionarse como una operación clave para responder a ese escenario, con una expansión que promete más producción, mayor vida útil y un vínculo más estrecho con el territorio.
Así, el aniversario no aparece solo como una fecha conmemorativa, sino como el punto de partida de una nueva fase. Si los plazos se cumplen, 2027 marcará el inicio de una Centinela distinta: más grande, más automatizada y con la responsabilidad de demostrar que una inversión histórica puede traducirse también en valor compartido para la Región de Antofagasta y para el país.



