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Cerro Colorado vuelve al mapa minero: BHP inicia la evaluación ambiental de un proyecto de US$1.500 millones en Tarapacá
- La iniciativa busca reactivar una faena paralizada desde 2023 y extender su vida útil por dos décadas. El Servicio de Evaluación Ambiental de Tarapacá declaró admisible el Estudio de Impacto Ambiental y pidió informes a 19 organismos públicos, que deberán pronunciarse antes del 20 de agosto de 2026.

Después de casi tres años en pausa, Cerro Colorado comenzó a abrir una nueva etapa en la minería del norte de Chile. La operación de cobre ubicada en la Región de Tarapacá -propiedad 100% de BHP a través de Compañía Minera Cerro Colorado Ltda.-, ingresó formalmente al proceso de calificación ambiental con un proyecto que considera una inversión estimada de US$1.500 millones y que apunta a reactivar la faena por otros 20 años.
El hito regulatorio se produjo luego de que la Dirección Regional del Servicio de Evaluación Ambiental (SEA) de Tarapacá acogiera a trámite el Estudio de Impacto Ambiental del proyecto de extensión operacional. La resolución de admisibilidad, emitida el 8 de julio de 2026, no constituye una aprobación definitiva, pero sí marca el inicio de la revisión técnica de fondo por parte de los servicios públicos con competencia ambiental.
En esta fase, el SEA solicitó pronunciamientos a 19 organismos, entre ellos la Dirección General de Aguas, Sernageomin, CONAF, CONADI, SAG, la Superintendencia de Electricidad y Combustibles, el Consejo de Monumentos Nacionales, la Comisión Chilena de Energía Nuclear, distintas seremis regionales y el Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas de Tarapacá. El plazo fijado para la entrega de estos informes vence el 20 de agosto de 2026.
La evaluación deberá determinar si la propuesta cumple con la normativa ambiental aplicable, si identifica correctamente los permisos sectoriales requeridos y si las medidas de manejo, mitigación, reparación o compensación son suficientes frente a los impactos descritos en el estudio. Con esos antecedentes, el proceso podría continuar con observaciones, solicitudes de aclaración o nuevas exigencias al titular antes de una eventual calificación.
UNA FAENA HISTÓRICA QUE BUSCA REACTIVARSE
Cerro Colorado inició sus operaciones en 1994 y forma parte del distrito Pampa Norte de BHP. Se trata de una mina de cobre a cielo abierto ubicada en la comuna de Pozo Almonte, a unos 120 kilómetros al este de Iquique. Desde noviembre de 2023 permanece en paralización temporal parcial, condición que el nuevo proyecto busca revertir mediante la modernización de instalaciones existentes, ampliaciones y obras complementarias.
El plan contempla modificar nueve de las 14 Resoluciones de Calificación Ambiental vigentes de la faena y reorganizar su operación para sostener una nueva vida productiva. Según los antecedentes presentados, la construcción se extendería por 7,7 años, divididos en una primera etapa de 3,5 años para habilitar las instalaciones necesarias y una segunda de 4,2 años destinada a alcanzar la máxima capacidad de procesamiento.
La operación proyectada partiría con una capacidad cercana a 20 millones de toneladas de mineral al año y escalaría gradualmente hasta 30 millones de toneladas anuales. Con ello, BHP estima una producción máxima de 130.000 toneladas de cátodos de cobre de alta pureza por año, mediante procesos de lixiviación, extracción por solventes y electro-obtención.
El esquema productivo se dividiría en dos fases. Durante los primeros 13 años se mantendría la extracción desde el rajo, combinando procesamiento directo y acopio de mineral. En los últimos siete años, en cambio, la faena operaría sobre material previamente acumulado, sin nuevas extracciones desde el yacimiento.
AGUA, ENERGÍA Y EMPLEO: LOS EJES DEL NUEVO DISEÑO
Uno de los componentes más sensibles de la iniciativa es el abastecimiento hídrico. El proyecto propone comprar aguas residuales tratadas a terceros autorizados y trasladarlas desde Alto Hospicio hasta la faena por medio de un acueducto soterrado de aproximadamente 105 kilómetros. El sistema tendría una capacidad de diseño de 191 litros por segundo e incluiría dos estaciones de bombeo, un reservorio de 56.453 metros cúbicos y una planta de osmosis inversa para generar distintas calidades de agua para uso industrial.

En materia eléctrica, la compañía utilizaría inicialmente infraestructura disponible, pero el aumento de capacidad requeriría una nueva línea de transmisión de 220 kV entre la subestación Nueva Pozo Almonte y una nueva subestación al interior de Cerro Colorado. Estas obras, junto con el sistema hídrico, se emplazarían principalmente en las comunas de Alto Hospicio y Pozo Almonte.
La propuesta también tiene una dimensión laboral relevante. De acuerdo con los antecedentes difundidos, el proyecto podría generar hasta 3.433 empleos durante la fase de construcción y hasta 2.867 puestos en operación, cifras que refuerzan el peso económico que la reactivación tendría para Tarapacá y para la cadena de proveedores vinculada a la minería del cobre.
IMPACTOS BAJO REVISIÓN
El Estudio de Impacto Ambiental identifica 53 impactos, de los cuales 12 fueron clasificados como significativos. Estos se relacionan principalmente con flora y vegetación, fauna terrestre, arqueología y medio humano. En este último componente se concentra la mayor cantidad de efectos relevantes, con ocho impactos significativos descritos en el expediente.
Entre las medidas propuestas figuran el rescate y trasplante de especies de flora amenazada, la conservación de germoplasma, la relocalización de reptiles, la habilitación de rutas alternativas y programas de rescate, resguardo y puesta en valor de hallazgos arqueológicos. La suficiencia de estas acciones será parte central del análisis que deberán realizar los organismos sectoriales.
UN POSIBLE NUEVO IMPULSO PARA EL COBRE CHILENO

El avance ambiental de Cerro Colorado ocurre en un momento en que Chile busca sostener su liderazgo mundial en cobre en medio de mayores exigencias ambientales, presión por recursos hídricos y una creciente demanda global asociada a la transición energética. En ese escenario, la eventual reapertura de una operación ya existente, pero rediseñada para operar con nuevas fuentes de agua y mayor infraestructura, podría convertirse en una señal relevante para la industria.
Por ahora, el proyecto no cuenta con aprobación ambiental. Lo que se abrió es una etapa decisiva: la revisión técnica de una iniciativa de gran escala que combina inversión, empleo, producción cuprífera y desafíos territoriales. Si supera ese examen, Cerro Colorado podría pasar de ser una faena en proceso de cierre a transformarse nuevamente en un motor productivo para Tarapacá y en un aporte adicional a la oferta chilena de cobre.




